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Concepto artístico del reactor Espacial 1 Freedom (SR-1) llegando a MarteNASA

Ciencia

El 'monstruo' nuclear de la NASA que podría transformar radicalmente los viajes a Marte

La primera misión con esta tecnología tendrá lugar en 2028 con destino al planeta rojo

Más de una semana después del final de la histórica Artemis II, es el momento de hacer balance. Desde la NASA, dirigida por el millonario Jared Isaacman, se ha promulgado el completo éxito del sobrevuelo lunar. Prueba de ello es el apretado calendario que tiene ante sí la agencia, confiada de poder conseguir el primer alunizaje en el satélite desde 1972. Esto sucederá, si no hay ningún tipo de contratiempo, a principios de 2028. Una vez el ser humano se asiente definitivamente en suelo lunar, el gran objetivo virará miles de kilómetros hacia Marte.

A pesar de la motivación desplegada por el presidente estadounidense, Donald Trump, y el CEO e ingeniero jefe de SpaceX, Elon Musk, la realidad es que los primeros viajes tripulados al planeta rojo no tendrían lugar hasta la década de 2040. Es aquí donde entran en juego las nuevas tecnologías y la voluntad de la NASA por ampliar la exploración espacial.

«¿Cómo los traemos de vuelta (a los astronautas) sanos y salvos para que nos cuenten sobre esa visión extraordinaria o ese viaje extraordinario? Para ello se necesitará energía y propulsión nuclear», señaló el administrador de la NASA durante el Space Symposium 2026 celebrado esta semana.

Energía nuclear para ir a Marte

Tal como detalló Isaacman, la energía nuclear se convertirá en una herramienta clave para llegar al cuarto planeta del sistema solar. Actualmente, con la tecnología desplegada en Artemis II, el ser humano tardaría entre 6 y 9 meses solo para llegar a Marte.

En el pasado evento Ignition, celebrado el 24 de marzo, la NASA detalló una serie de iniciativas destinadas a promover el liderazgo estadounidense en el espacio y la conquista del planeta rojo.

Es aquí donde entra en juego el as bajo la manga de la NASA: el Reactor Espacial 1 Freedom (SR-1). Esta nave será la primera fabricada por la NASA impulsada por energía nuclear y demostrar propulsión nuclear eléctrica avanzada en el espacio profundo.

Según el administrador de la NASA, esta misión permitirá «desbloquear las capacidades necesarias para la exploración continua más allá de la Luna y las misiones a Marte y al sistema solar exterior».

La nave espacial combinaría un reactor de fisión de más de 20 kilovatios alimentado por uranio de bajo enriquecimiento (Haleu) con el Elemento de Propulsión y Energía (PPE) desarrollado previamente. Este reactor generará la energía necesaria para hacer funcionar un conjunto de motores eléctricos, utilizando una propulsión eléctrica nuclear o NEP (Nuclear Electric Propulsion).

A pesar de lo futurista que suena esta tecnología interplanetaria, está previsto que la misión tenga lugar antes de que acabe 2028. La propulsión eléctrica nuclear ofrece una capacidad extraordinaria para el transporte eficiente de masa en el espacio profundo y permite misiones de alta potencia más allá de Júpiter, donde los paneles solares no son efectivos.

Una vez que la misión SR-1 Freedom llegue al planeta rojo, desplegará la carga útil Skyfall, compuesta por helicópteros de la clase Ingenuity –que ya ha volado 72 veces sobre la superficie de Marte tras ser transportado por el rover Perseverance–, para continuar explorando la superficie marciana.

Concepto artístico del octocóptero de propulsión nuclear de Dragonfly, aterrizando en un lugar en TitánNASA

En resumidas cuentas, el reactor SR-1 Freedom establecerá un legado de vuelo en hardware nuclear, sentando precedentes regulatorios y de lanzamiento, demostrando que la energía nuclear puede ser un activo seguro en la exploración espacial. De hecho, está previsto que la empresa Dragonfly lance un octocóptero de propulsión nuclear en el mismo 2028. En este caso, con el objetivo de llegar a Titán, la luna de Saturno, en el año 2034 para explorar su complejo entorno rico en materia orgánica.