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Los científicos analizaron 1,6 millones de imágenes satelitales recopiladas cada noche durante nueve años para obtener una nueva perspectiva de la Tierra. Sus hallazgos revelan un mundo en constante transformación.

Los científicos analizaron 1,6 millones de imágenes satelitales recopiladas cada noche durante nueve años para obtener una nueva perspectiva de la Tierra. Sus hallazgos revelan un mundo en constante transformación.Michala Garrison/ Observatorio Terrestre de la NASA

Ciencia

La NASA alerta: la Tierra brilla un 2 % más cada año por la noche

Medir la actividad humana a través de las emisiones de luz nocturna es una «poderosa herramienta» para evaluar los cambios en las infraestructuras humanas y las variaciones de algunas fuentes de energía

El brillo de la Tierra crece año tras año. Esta es una de las conclusiones de un nuevo estudio publicado en la revista Nature. La investigación, realizada por la Universidad de Connecticut (EE.UU.) confirma cómo la contaminación lumínica no ha parado de crecer. A nivel global, el equipo demostró que la emisión de luz subió un 2 % aproximadamente cada año. De igual manera, las emisiones de luz artificial nocturnas han subido un 16 % en apenas nueve años.

El trabajo atribuye este aumento neto de la contaminación lumínica a un incremento del 34 % en algunas zonas que fue compensado por una reducción del 18 % en otras áreas que experimentaron oscurecimiento.

Medir la actividad humana a través de las emisiones de luz nocturna es una «poderosa herramienta» para evaluar los cambios en las infraestructuras humanas y las variaciones de algunas fuentes de energía, apuntan los autores del estudio.

Pero hasta ahora las observaciones se han basado en datos de satélites que registran tendencias a largo plazo y que no logran captar eventos localizados, como cortes de energía y construcciones, ni cambios graduales, como la urbanización y la transición hacia los LED.

El trabajo, en el que han participado la NASA y el Centro Helmholtz de Geociencias GFZ de Alemania, entre otros, concluye que la huella lumínica de la humanidad no se puede abordar como una «entidad única» porque no crece «de forma uniforme o unidireccional», sino que es «sorprendentemente dinámica y volátil».

Planeta Tierra fotografiado por los astronautas de Artemis II

Planeta Tierra fotografiado por los astronautas de Artemis IINASA

Asimismo, el estudio apunta que la adopción de la tecnología LED (más eficiente y menos contaminante) ha ayudado a reducir la luminosidad de las áreas que la han implantado como Europa, donde estas luces han logrado notables reducciones de luminosidad (una media del 25 %) en España, Francia, el Reino Unido y Países Bajos, y en áreas de la Costa Este y el Medio Este de Estados Unidos.

La investigación ha utilizado 1,16 millones de imágenes de satélite nocturnas desde 2014 hasta 2022 para trazar una serie de mapas que ilustran la complejidad de los cambios en la contaminación lumínica nocturna global.

En este periodo, observaron que el área analizada de 3,51 millones de kilómetros cuadrados experimentó al menos un cambio en la luz artificial nocturna -tanto de aumentos de brillo como de oscurecimientos- y que cada ubicación sufría un promedio de 6,6 fluctuaciones distintas.

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