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Craig Venter

Craig VenterEFE

Muere el científico Craig Venter, 'padre' del genoma humano, a los 79 años

A lo largo de su vida profesional, el investigador defendió también la necesidad de una financiación federal sólida para la ciencia

El científico estadounidense Craig Venter, considerado una figura clave en el desarrollo de la genómica moderna y uno de los grandes impulsores de la secuenciación completa del genoma humano, ha muerto en San Diego, en Estados Unidos, a los 79 años. El fallecimiento se produjo a causa de una complicación derivada del cáncer que le había sido diagnosticado recientemente.

La noticia fue confirmada por el Instituto J. Craig Venter (JCVI), entidad que el propio investigador fundó y que todavía dirigía. La institución lo comunicó a través de su página web, donde recordó la trayectoria de un científico cuya labor estuvo ligada durante décadas a la investigación sin ánimo de lucro, al avance de la ciencia genómica, a la comprensión de las implicaciones sociales de este campo y a la difusión de sus resultados entre la comunidad científica, la sociedad y los responsables políticos.

Venter recibió en 2001 el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica, compartido con otros nombres fundamentales del estudio del genoma humano: John Sulston, Francis Collins, Hamilton Smith y Jean Weissenbach. El galardón reconoció su contribución decisiva a la secuenciación y al mapa del genoma humano, una tarea en la que lideró la investigación desde el ámbito privado a través de Celera Genomics.

El JCVI ha destacado que Venter fue un líder científico de enorme visión, cuyo trabajo ayudó a definir la genómica contemporánea y abrió nuevos caminos en la biología sintética. Según la institución, su forma de trabajar estuvo marcada por la creación de equipos interdisciplinares, el impulso de ideas ambiciosas, la búsqueda de métodos más rápidos y la convicción de que los descubrimientos científicos debían tener consecuencias reales en el mundo.

A lo largo de su vida profesional, el investigador defendió también la necesidad de una financiación federal sólida para la ciencia. En paralelo, abogó por colaboraciones capaces de acelerar el progreso entre el Gobierno, la universidad y la industria, convencido de que el avance científico requería cooperación entre ámbitos distintos.

La carrera de Craig Venter estuvo marcada por una transformación profunda del modo de entender la genómica. Su trabajo contribuyó a que esta disciplina pasara de un proceso lento, basado en el descubrimiento de genes uno a uno, a convertirse en una ciencia escalable, apoyada en grandes volúmenes de datos. Más adelante, ayudó a demostrar un paso adicional: que los genomas podían diseñarse y construirse.

Durante su etapa en los Institutos Nacionales de la Salud, Venter participó en el desarrollo de nuevas vías para descubrir genes mediante las llamadas «etiquetas de secuencias expresadas» (EST). Este método permitió identificar con rapidez un elevado número de genes humanos y dio un impulso relevante a los trabajos de cartografiado del genoma.

El presidente del JCVI, Anders Dale, subrayó en la web del Instituto la huella dejada por el científico y resumió su enfoque con estas palabras: «Craig creía que la ciencia avanza cuando las personas están dispuestas a pensar de forma diferente, a actuar con decisión y a construir lo que aún no existe». Dale valoró además que su liderazgo y su visión transformaron la genómica y contribuyeron de manera decisiva al desarrollo de la biología sintética.

En este último campo, Craig Venter y sus equipos alcanzaron uno de sus hitos más destacados al construir la primera célula bacteriana autorreplicante controlada por un genoma sintetizado químicamente. El JCVI ha señalado que aquel logro demostró que los genomas podían ser diseñados digitalmente, ensamblados a partir de componentes químicos y «activarse» para dirigir el funcionamiento de una célula viva.

Su actividad investigadora no se limitó al laboratorio ni al estudio del ser humano. Venter dedicó también una parte esencial de su carrera al descubrimiento científico a escala global. A través de la Expedición de Muestreo Oceánico Global Sorcerer II, sus equipos recurrieron a la metagenómica para mostrar una extraordinaria diversidad microbiana. Aquel trabajo permitió informar del hallazgo de millones de genes nuevos y ampliar el universo conocido de familias de proteínas.

La institución estadounidense ha remarcado que esa investigación ayudó a profundizar en la comprensión del microbioma oceánico y de su papel en los sistemas planetarios. De este modo, la obra científica de Craig Venter quedó vinculada tanto al conocimiento del genoma humano como a la exploración de la vida microbiana y a la posibilidad de diseñar nuevas formas de intervención biológica mediante la ciencia.

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