Representación artística de la Vía Láctea
Ciencia
Un cataclismo galáctico borró la Vía Láctea primitiva hace 11.000 millones de años
El disco de nuestra galaxia contiene la mayoría de las estrellas de la galaxia, incluido el sol, y gira a una velocidad de más de 220 kilómetros por segundo
Se calcula que la Vía Láctea tiene aproximadamente 13.600 millones de años. Esto significa que es casi tan antigua como el propio universo. Sin embargo, no siempre tuvo la forma con la que la conocemos actualmente. Esta es una de las conclusiones de un nuevo estudio liderado por investigadores del Instituto de Ciencias del Cosmos de la Universidad de Barcelona (ICCUB) y el Instituto de Estudios Espaciales de Cataluña (IEEC), que revela cómo los discos de galaxias como la Vía Láctea se vieron afectados por colisiones galácticas antiguas.
Publicada en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, la investigación analiza, mediante simulaciones, cómo los choques entre galaxias pueden destruir total o parcialmente los discos estelares.
El disco de la Vía Láctea es un vasto sistema rotativo de estrellas en forma de tortita, con unos brazos en espiral saliendo de su centro. Este disco contiene la mayoría de las estrellas de la galaxia, incluido el sol, y gira a una velocidad de más de 220 kilómetros por segundo.
Durante mucho tiempo, los astrónomos han intentado determinar cuándo se formó este disco giratorio. Una pista clave proviene de los movimientos y edades de las estrellas: en algún momento de la historia temprana de la galaxia, las estrellas empezaron a moverse en un patrón coherente y giratorio, marcando lo que los científicos llaman tiempo de rotación de la galaxia.
Vía Láctea
Sin embargo, la Vía Láctea no se formó de forma aislada. Durante décadas, los científicos sospecharon que una colisión violenta con una galaxia más pequeña tuvo un papel importante en la configuración de la Vía Láctea que se observa hoy en día. Esta sospecha se confirmó en 2018, cuando los datos de la misión Gaia revelaron una gran población de estrellas cuyos movimientos inusuales solo podían explicarse por una fusión masiva hace unos diez mil millones de años. Este evento ahora se conoce como fusión Gaia-Sausage-Enceladus (GSE), una galaxia vecina de menor tamaño.
En el nuevo estudio, las simulaciones de galaxias similares a la Vía Láctea se utilizan para investigar cómo se forman los discos giratorios en escenarios distintos. Estos muestran cómo galaxias como la Vía Láctea reaccionan a colisiones antiguas.
El estudio muestra que los discos estelares giratorios a menudo se formaron mucho antes de lo que se había supuesto hasta ahora, pero que se pueden destruir de forma parcial o completa debido a importantes colisiones galácticas. Como resultado, el momento en que el disco de la Vía Láctea parece girar no puede marcar la primera vez que el disco se formó, sino más bien el momento en que la galaxia se recuperó de una fusión destructiva.
Aplicando los conocimientos de estas simulaciones, los autores infieren que la fusión Gaia-Sausage-Enceladus probablemente ocurrió hace unos 11.000 millones de años, antes de lo que indicaban muchas estimaciones anteriores. Este momento coincide, de manera crucial, con un fuerte aumento en el nacimiento de los cúmulos estelares en la Vía Láctea. Estos estallidos de formación estelar son una consecuencia natural de las colisiones galácticas, que comprimen el gas y desencadenan una intensa formación estelar.
«Esta investigación pone de relieve la importante relación entre la estructura galáctica y las colisiones antiguas, que deben entenderse al unísono para comprender la historia de nuestra galaxia», añade Matthew D. A. Orkney, autor principal del estudio e investigador del ICCUB y el IEEC.