Réplica íntegra de la cueva de Lascaux
Ciencia
En Francia, un adolescente siguió a su perro y encontró un registro arqueológico de hace 17.000 años
En 1940, el joven Marcel Ravidat paseaba con su perro, Robot, cuando de repente el animal desapareció en una abertura en la colina de Lascaux, revelando un misterioso pasaje subterráneo
El 8 de septiembre de 1940, un joven de Montignac (Francia) se encontraba paseando por un bosque cercano cuando halló uno de los registros arqueológicos más importantes en la historia del país galo. El joven Marcel Ravidat, un aprendiz de mecánico de 17 años, paseaba con su perro, Robot, cuando de repente el animal desapareció en una abertura en la colina de Lascaux, revelando un misterioso pasaje subterráneo.
Tan solo cuatro días más tarde, Marcel visitó de nuevo la zona junto a sus amigos Jacques Marsal, Georges Agniel y Simon Coencas, con el objetivo de investigar más sobre esta cavidad desconocida. Ya dentro de la cueva, los cuatro exploradores –equipados con cuerdas y linternas– avanzaron con cuidado hasta que encontraron la silueta de una «vaca roja con cabeza negra». A medida que iban avanzando entre la oscuridad, fueron visualizando pinturas de caballos, ciervos y toros.
Los jóvenes investigadores, en 1940
A pesar de que mantuvieron el secreto por un tiempo, la noticia no tardó en conocerse en la zona, dado lo increíble que era este hallazgo. La noticia no tardó en llegar a oídos del padre Henri Breuil, un destacado experto en prehistoria. Por ello, a finales de aquel 1940 la cueva de Lascaux fue declarada Monumento Histórico. De hecho, los investigadores concluyeron tras años de investigación que estas pinturas tendrían unos 17.000 años de antigüedad.
Momento en el que la cueva fue declarada Monumento Histórico
Específicamente, este momento del Paleolítico Superior coincide con el auge de la cultura Magdaleniense en Europa occidental y con el punto álgido de la última Edad de Hielo (periodo de glaciación).
Réplica íntegra de la cueva de Lascaux
Solamente ocho años después –en 1948–, la cueva abrió sus puertas al público, siendo uno de los destinos arqueológicos más populares del país. Sin embargo, la gran cantidad de visitantes derivó en problemas por la iluminación artificial, humedad y dióxido de carbono. Por este motivo, las autoridades decidieron cerrar en 1963 la cueva a los visitantes. Por ello, para transmitir este patrimonio sin ponerlo en peligro, se creó una réplica exacta del tamaño real de la cueva, situada a escasos metros de la original.