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Dibujo artístico de 1998 SH2

Dibujo artístico de 1998 SH2NASA

Ciencia

Un nuevo estudio de la NASA identifica el objeto que desconcertó durante años a los científicos

El objeto, denominado provisionalmente 1998 SH2, pasó el 28 de agosto de 2025 a unos tres millones de kilómetros de la Tierra durante su órbita de cuatro años y medio alrededor del Sol

Una investigación liderada por científicos del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, en el sur de California, ha permitido aclarar la verdadera naturaleza de un enigmático objeto cercano a la Tierra. El seguimiento preciso de su trayectoria y las observaciones realizadas con potentes telescopios han confirmado que no es un asteroide, como se pensaba, sino un cometa.

El objeto, denominado provisionalmente 1998 SH2, pasó el 28 de agosto de 2025 a unos tres millones de kilómetros de la Tierra durante su órbita de cuatro años y medio alrededor del Sol. Los investigadores habían calculado su posición teniendo en cuenta la gravedad solar y planetaria, pero no apareció en el lugar previsto. Esa desviación indicó que otra fuerza estaba influyendo en su movimiento.

«Después de medir las perturbaciones no gravitacionales que afectaban el movimiento de 1998 SH2 y reconocer que no eran compatibles con que el objeto fuera un asteroide, sospechamos que podría tratarse de un cometa activo», dijo Davide Farnocchia, ingeniero de navegación del Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra de la NASA y director del estudio.

La órbita había sido observada entre 1998 y 2016, pero después completó dos vueltas alrededor del Sol sin nuevos registros telescópicos. Al revisar todas las mediciones disponibles, los científicos concluyeron que el objeto podía estar expulsando pequeñas cantidades de gas, generando un leve impulso capaz de alterar su trayectoria.

Esta desgasificación ocurre cuando el calor solar transforma en gas el hielo mezclado con material rocoso. En los cometas habituales, el fenómeno produce una coma y una cola brillantes. Sin embargo, cuando la cantidad de gas y polvo es reducida, ambas estructuras pueden resultar prácticamente invisibles.

El acercamiento de 2025 permitió observar el objeto con telescopios situados en Hawái y Chile, entre ellos el Telescopio Muy Grande del Observatorio Europeo Austral. «Las imágenes que recopilamos de estos observatorios mostraron una cola débil pero clara, lo que confirma que 1998 SH2 es, de hecho, un cometa», declaró Olivier Hainaut. «Así funciona la ciencia: se formula una hipótesis y se procede a comprobarla. Estos datos son precisamente los que necesitábamos para confirmar nuestra hipótesis de que 1998 SH2 era un cometa».

El objeto recibirá ahora la designación adicional P/1998 SH2. El hallazgo también puede ayudar a estudiar los llamados cometas oscuros, cuyos movimientos presentan perturbaciones semejantes, aunque carecen de cola, coma o desgasificación visible.

«Este trabajo demuestra la importancia de monitorear continuamente los objetos cercanos a la Tierra», afirmó Farnocchia. El investigador destacó que detectar estas alteraciones puede resultar decisivo para distinguir cometas de asteroides, calcular mejor sus órbitas y evaluar posibles riesgos de impacto.

El futuro telescopio NEO Surveyor de la NASA reforzará esta labor al buscar objetos difíciles de localizar, como asteroides oscuros y cometas que reflejan poca luz visible.

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