Fundado en 1910

Ejemplar de araña cazadora marrónWikimedia Commons

Ciencia

Esta es la araña más rápida del mundo: vive en Australia y puede ir tan rápido como una persona

Este ejemplar ha destronado a la marroquí Cebrennus rechenbergi, considerada desde 2009 la más rápida por alcanzar hasta 6,1 km/h

La araña cazadora marrón (Heteropoda jugulans) podría ser la especie de araña más rápida del mundo. Este arácnido, de un tamaño al de una mano, encabezó un análisis sobre la velocidad de carrera de 258 especies, publicado el 15 de junio en el servidor de preimpresión BioRxiv y pendiente de revisión por pares.

El estudio pretende comprender la biomecánica y la evolución del movimiento de las arañas. A diferencia de otras capacidades, la velocidad al correr no aumenta directamente con el tamaño del animal. Para analizar qué factores determinan esa velocidad máxima, los investigadores estudiaron distintas especies.

En torno a dos tercios fueron examinadas vivas. Cada ejemplar se colocó en una caja con papel cuadriculado y fue grabado con una cámara de alta velocidad. La mayoría empezó a moverse tras un ligero empujón. «Este proyecto habría terminado en un mes si las arañas pudieran entender inglés», explicó Shreyas Kuchibhotla, coautor del trabajo. «Las tarántulas no están hechas para correr; prefieren quedarse quietas, así que hubo que soplarles con ráfagas de aire comprimido».

Los datos restantes procedieron de investigaciones anteriores. El análisis situó como la más rápida a la araña cazadora marrón, Heteropoda jugulans o H. cervina, dos especies difíciles de distinguir que viven en el este de Australia. Su velocidad máxima ronda los 13 kilómetros por hora (ocho millas por hora), aunque solo puede mantenerla durante una fracción de segundo. Su velocidad media sostenida es de unas 4,5 mph, frente a las cuatro a seis mph de un humano que trota.

Estas mediciones proceden de un estudio de 2021 dirigido por Christofer Clemente. «En aquel momento no sabíamos que era la araña más rápida», señaló Clemente. «Simplemente medimos la velocidad de esa araña y dijimos: ‘¡Guau, es rapidísima!’. Pero no teníamos con qué compararla».

Los resultados sugieren, según Jonas Wolff, coautor del estudio, que «existe un umbral en la masa corporal, después del cual la velocidad de carrera disminuye debido a las limitaciones mecánicas en la fisiología muscular y el plan corporal de la araña».

Leanda Mason, que no participó en la investigación, destaca que «el descubrimiento más profundo [del nuevo estudio] es que la velocidad de las arañas está determinada por la arquitectura de sus patas y su historia evolutiva, no simplemente por su tamaño o por si tejen o no una telaraña». El trabajo muestra que las especies que capturan presas en telarañas no son necesariamente más lentas que las cazadoras.

La cazadora marrón destrona así a la marroquí Cebrennus rechenbergi, considerada desde 2009 la más rápida por alcanzar hasta 6,1 km/h, aunque lo hace rodando cuesta abajo y no corriendo. Aun así, el récord podría cambiar: «No descarto que existan especies de cazadores más rápidas que esta, que aún no han sido estudiadas», afirmó Wolff.