10 de diciembre de 2022

El pianista James Rhodes, en el programa Encuentros Inesperados

El pianista James Rhodes, en el programa Encuentros Inesperados

Encuentros inesperados

James Rhodes se arrepiente de su amenaza a Abascal hace tres años

Toni Cantó avanza su adiós a la política en el programa de Mamen Mendizábal: «Yo ya estoy prácticamente retirado»

El diagnóstico de la periodista Mariló Montero es claro: «Ahora mismo, socialmente, el odio está descontrolado. Y esto lo ha generado las redes sociales». Todos los asistentes a la charla han sido linchados, día sí y día también, en Twitter y demás. Con el tiempo, han aprendido a vivir con este estigma. «Nadie puede decirme algo más feo que lo que yo me digo a mí mismo. Soy maestro en auto-odio», empezó diciendo el pianista James Rhodes, quien además calificó de burbuja irreal las redes sociales, puesto que por la calle jamás lo han insultado sino todo lo contrario.

El primer linchamiento de Cantó

Toni Cantó recordó su primer gran linchamiento. Fue en La máquina de la verdad, aquel programa presentado por el fallecido Julián Lago. Lo emitió Telecinco, con extraordinario éxito, entre 1992 y 1994. Le dedicaron uno de los episodios de aquel espacio. Fue advertido: «¿Vas a venir? Si no te vamos a linchar». No acudió, obviamente. El programa empezó fuerte: «Toni Cantó tiene un huerto en su casa. Porque lo que le gusta es meterse los pepinos por el…». Mientras La máquina de la verdad avanzada, él se asomó a la ventana de su casa, vio las luces en las casas y pensó que habría millones viendo aquello en ese mismo momento. «Yo pensé: ‘Mi carrera ha terminado’ Pero lo mejor de mi carrera vino después».
Entonces era un actor y un presentador de notable éxito. Después, en la política ha vivido episodios espeluznantes: «Yo he ido a pueblos de Cataluña, o a pueblos del País Vasco a hacer campaña, y luego han desinfectado la plaza, lo que es absolutamente nazi». Ese desprecio y otros, todos dirigidos desde el mismo espectro político, han cambiado su pensamiento.
–Toni Cantó: Ser receptor de odio me ha radicalizado políticamente.
Mamen Mendizábal: ¿Hacia dónde te ha radicalizado?
–Toni Cantó: Hacia la derecha. Cuando ves cómo ha funcionado en este país la izquierda en muchos casos en lo que tiene que ver con el odio y la violencia esto a mí me recolocó.
Vista la promoción, se presumía cierta tensión entre el pianista y el actor. En ese corte, Cantó reconocía que, en ocasiones, él ha entrado en lo que llamó «la política de zascas».
«Tú sabes perfectamente lo que estás haciendo», le replicaba el inglés. Al final la sangre no llegó al río: Tú no personalmente. Los políticos, cuando lanzan un zasca, saben perfectamente que están provocando odio», añadió Rhodes. «Hay un límite que yo creo que no he pasado», corrigió el actor. Y de ahí no pasó el asunto. Contribuyó al buen ambiente que, de entrada, cuando se presentaron, Toni Cantó sorprendió con una revelación. «Yo leí tu libro, Instrumental, nada más salir. Me gustó mucho, me dejó muy tocado». «Ah, tío, gracias», replicó el pianista de los actos de Sánchez.

Bildu y la superioridad moral

Al final, el momento más tenso –tampoco demasiado– fue este diálogo a cuenta de Bildu:
–Cantó: Yo sí que creo que en ciertas cosas hay clases. Y que hay gente que somos moralmente superiores a otros. Yo soy moralmente superior a un tío de Bildu.
–Mamen Mendizábal: ¿Por qué?
–James Rhodes: ¿Por qué?
–Toni Cantó: Porque Bildu es una organización proterrotista.
–Mamen Mendizábal: ¿Entonces Bildu no tiene capacidad de evolución? Otros partidos, sí, pero Bildu no.
–Toni Cantó: Bildu ha elegido democráticamente a un tío que ha secuestrado a una persona y que le obligó a jugar a la ruleta rusa.
–James Rhodes: Te entiendo perfectamente, pero una de las cosas que odio es cómo buscamos un tuit de hace diez años de alguien. Oye, mira, hace diez años usó la palabra maricón. La gente puede cambiar.
El momento más polémico del programa fue cuando Cantó, en un aparte con Mariló Montero, se soltó hablando de su futuro. «¿Tú sabes cuándo te quieres retirar?», se interesó la periodista por si seguirá en la política. La respuesta del responsable de la Oficina del Español de la Comunidad de Madrid le valió unos cuantos zascas en las redes: «Yo ya estoy prácticamente retirado. Yo no estoy afiliado a ningún partido».
Toni Cantó y Mariló Montero, en Encuentros inesperados

Toni Cantó y Mariló Montero, en Encuentros inesperados

Los azotes de Pablo Iglesias

El que ya no está en política es Pablo Iglesias, quien en un chat privado en Telegram dijo aquello de «la azotaría hasta que sangrase», en alusión a Mariló Montero.
«En el Instituto de la Mujer les costó aceptar aquella denuncia», recordó, sobre el organismo entonces dependiente del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Contó el contexto de aquel mensaje. Ella, personalmente, estaba gestionando una entrevista con Pablo Iglesias y con Monedero, para su programa mañanero en RTVE. «No querían venir. O sea, el contexto en el que se produce ese vínculo es profesional», apuntó. Considera que aquello «repercutió a nivel público». «Y eso evidentemente hay que denunciarlo, Mamen, porque si encima de tía, me callo, estoy dividiendo el feminismo».
Ella presentó la denuncia en 2016. En 2018, Pablo Iglesias se disculpó en el Senado. No consta que haya habido respuesta por parte del Instituto de la Mujer.

El arrepentimiento de Rhodes

Para acabar, Mamen Mendizábal preguntó si alguno de los presentes había insultado y amenazado en las redes a otra persona. El pianista reconoció que sí, y aunque no quiso decir el nombre, se refería a Abascal: «Me arrepiento mucho. No soy este ser humano. No quiero ser este ser humano. Quiero ser mejor, quiero ser mucho mejor, y lo estoy intentando».
No ofrecieron detalles del incidente, pero se suponía que se refería a lo ocurrido en abril de 2019, cuando el líder de Vox defendió en Twitter la necesidad de controlar el islamismo, a raíz de la expulsión de imanes de Austria. «El diccionario de la RAE contienen 88.000 palabras. Pero nunca podría combinar ninguna de ellas lo suficientemente bien como para explicar cuánto quiero golpearte con una silla», había escrito el pianista en su perfil. Tres años después, se ha mostrado arrepentido de su amenazante reacción. No es la primera vez. «Pido disculpas si mi respuesta a Abascal ayer fue demasiado agresiva. Supuse incorrectamente que no sería tomado literalmente. Seré más pensativo en el futuro», había publicado al día siguiente de aquel primer tuit.
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