Jude Law y Alicia Vikander han presentado Firebrand en Cannes
Festival de Cannes
Cannes se pliega a la película feminista de Jude Law y Alicia Vikander como Enrique VIII y Catalina Parr
Los dos actores presentan en Cannes Firebrand, un filme que no debía entrar a concurso en el certamen
Mientras se espera la llegada a la competición de los más gruesos calibres de la cinematografía mundial (Kaurismaki, Moretti, Loach, Bellocchio) que apuntan al premio a la mejor película, ya hipotecada días atrás por la turca La yerba seca, de Nuri Bilge Ceylan, y por la inglesa The Zone of Interest, de Nicolas Glazer, el 76º Festival de Cannes se permite hoy en su justa mitad un descanso en la presencia de consistentes candidatos.
En efecto, ni la inglesa Firebrand del brasileño oriundo argelino Karim Aïnouz ni la francesa Anatomie d’une chute, de Justine Triet, tercer intento de los dueños de casa de quedarse con el premio mayor, parecen tener posibilidades de acceder a él.
Y eso que Firebrand es uno de esos filmes de gran espectáculo, con grandes estrellas como Alice Vikander y Jude Law y grandes argumentos históricos como la historia de Catalina Parr, sexta y última esposa de Enrique VIII, salvada in extremis de la hoguera por la muerte del monarca, y Anatomía de una caída es de esas películas de procesos que encantan al público y un poco menos a la crítica y a los cinéfilos.
Extraña carrera la de Karim Aïnouz, bautismo de fuego aquí mismo en Cannes en 2002 con Madame Satà, desorbitada historia de un transexual jefa de una sangrienta banda carioca, inédita en España, premio de la sección paralela oficial Una cierta mirada 2019, siempre en la Croisette, con el emotivo y complejo La vida invisible de Eurídice Gusmao, y que luego demostró saber pasar con soltura del cine de ficción al documental, para terminar con este filme, evidentemente de encargo, que poco tiene que ver con su trayectoria.
Firebrand es un retrato hagiográfico de Catalina Parr, a quien se le atribuye en el filme una cierta versión más tolerante del protestantismo y haber sido la principal defensora del linaje real, preservando para Isabel I la ascensión al trono, aun siendo hija bastarda de Ana Bolena, y de la que Alicia Vikander da una versión respetuosa, rayana en el aburrimiento, mientras Jude Law está irreconocible bajo la tupida barba, los pesados trajes y la falsa gordura que requiere su personaje.
Su presencia en el concurso es discutible y su posición más razonable en Cannes sería estar fuera de competición y, más aún (por qué no?) fuera del mismo festival.
Esta es la segunda vez en concurso de la francesa Justine Triet, que ha ubicado sus cuatro largometrajes en distintas secciones del festival.
Dirigido sobre un guion original escrito con su colaborador habitual, Arthur Harari, cuenta la historia de una escritora, acusada de haber empujado a la muerte a su marido y su único posible testigo a favor es su propio hijo con un problema de la vista que lo podría invalidar.
Interpretada por la alemana Sandra Hüller, que se posiciona en primera línea para ganar la Palma de Oro a la mejor actriz, no tanto por este filme cuanto por The Zone of Interest, la película se extiende por dos de sus dos horas y media de duración, en una procesión de diálogos entre fiscal, defensor y testigos que a veces llegan a cansar la paciencia del espectador.
Para animar el día, recordemos un par de películas fuera del concurso oficial, ambas francesas, como Bonnard, Pierre et Marthe, de Martin Provost, presente en la sección Cannes Premiere y Le règne animal, de Thomas Cailley, seleccionado por la Quincena de Cineastas que cuenta con jurado propio. El título del primer filme se refiere por supuesto al pintor Pierre Bonnard y su esposa Marthe, también pintora pero menos conocida que su marido. Ambos son, de alguna manera, genius locis habiendo vivido gran parte de sus vidas en Le Canet, hoy un suburbio de Cannes, donde existe un museo dedicado a sus obras.
Provost, autor del guion original, revive para el espectador el mundo multifacético de la pintura francesa a caballo entre los siglos XIX y XX, animado por movimientos que se sucedían rápidamente, en pocos años y que dejaban marca indeleble en la historia del arte.
Nabis (profeta en hebreo) fue un movimiento surgido a principios del siglo pasado y que, además de Bonnard, incluía a artistas como Félix Vallotton, Edouard Vuillard y Emile Bernard y que se caracterizaba por el uso de colores fuertes y contrastados.
La habilidad de Provost, ayudado por actores excepcionales como Vincent Macaigne (Bonnard), Cécile de France (Marthe) y Anouk Grinberg (Misia, hermana de Pierre), es de haber sabido recrear atmósferas de otra época, gracias también a la excelente iluminación de Guillaume Schiffman.
El reino animal, en cambio, es la descripción de un futuro distópico en el que una nueva pandemia transforma a seres humanos en animales, borrando poco a poco la línea que separaba a ambas especies.
Interpretado por Romain Duris, en el rol de un padre que trata de salvar del confinamiento a su esposa ya contagiada y tratará de hacer lo mismo con su hijo (Paul Kircher, un joven intérprete de promisorio futuro, hijo de famosos actores, Jérôme Kircher e Irène Jacob), el filme cuenta con un excelente guion original del mismo Cailley con Pauline Munier, que explora a la perfección psicología de los personajes y entorno social, sin olvidar un ritmo narrativo que deja sin aliento al espectador.