Las segundas partes no tienen por qué ser malas. Sirva como ejemplo Dune: Parte 2, que ya ha aterrizado en Max –la plataforma antes conocida como HBO Max– y en la que Denis Villeneuve, como la película en general, se mejora a sí mismo en relación a la primera entrega. Paul Atreides (Timothée Chalamet), unido ya a los Fremen, emprende un largo viaje –demasiado largo, eso sí– por el desierto con sed de venganza.
Mad Max: Furia en la carretera (Max, Netflix, Amazon Prime Video)
Ya está en los cines Furiosa: de la saga Mad Max, con Anya Taylor-Joy (Gambito de dama) como protagonista y Chris Hemsworth como Dementus, y que funciona como precuela Mad Max: Furia en la carretera, con Charlize Theron y Tom Hardy, una película arrolladora en la pantalla y en los Oscar: ganó seis premios (mejor montaje, diseño de vestuario, maquillaje y peluquería, sonido, edición de sonido y efectos visuales) de un total de 10 nominaciones.
Río Lobo (Amazon Prime Video)
Río Lobo fue la última película de Howard Hawks. La dirigió en 1970, cuatro años después de El Dorado, sin alcanzar su excelencia ni la de Río Bravo, pero cerrando de forma más que digna una de las filmografías más ricas de la historia del cine. A John Wayne, aquí como el coronel Cord McNaly, aún le quedarían más balas hasta su despedida del cine con El último pistolero (1976), a las órdenes de Don Siegel.
Fue la mano de Dios (Netflix)
Paolo Sorrentino acaba de presentar en Cannes su nueva película, Parténope (Parthenope), ambientada en su Nápoles natal, como Fue la mano de Dios, su anterior largometraje, donde trasladó a la pantalla la tragedia que sufrió en su juventud y que, en la agitada Nápoles de los años 80 con la llegada de Diego Armando Maradona, dejó marcada su vida.
Indiana Jones y la última cruzada (Disney+, SkyShowtime, Movistar+)
Hace 35 años que se estrenó, en Estados Unidos, la tercera entrega de la saga, con dos profesores Jones a falta de uno. Dos tan grandes como Harrison Ford y Sean Connery, quien interpretó al padre de Indiana después de haber rechazado inicialmente el papel. Solo 12 años separaban a los dos actores pero ni siquiera esa diferencia de edad restó credibilidad al trabajo y la química de los dos en Indiana Jones y la última cruzada, que no será la mejor película de la saga pero sí una de las que recordamos con más cariño.