Steven Spielberg dirigió Parque Jurásico y El mundo perdido: Jurassic Park, a cuyo rodaje pertenece esta imagen
Cine
El truco de Spielberg en 'Parque Jurásico' que ahora desmonta la ciencia
Estudios recientes indican que el sonido de los T-Rex no sería tan fiero como nos lo pintó el director
El rugido del T-Rex en Parque Jurásico es uno de los sonidos más emblemáticos del cine moderno, pero ¿sabías que esa poderosa mezcla de sonidos de animales no tiene nada que ver con la realidad de los dinosaurios? Si bien Steven Spielberg y su equipo de producción crearon una de las películas más impactantes de todos los tiempos, el rugido del Tiranosaurio es un claro ejemplo de cómo la ciencia fue dejada de lado en favor del espectáculo.
El rodaje de Parque Jurásico se llevó a cabo entre agosto y noviembre de 1992 en California y Hawái, y el director Steven Spielberg estaba completamente comprometido con dar a los dinosaurios una presencia aterradora y realista en pantalla. En un intento por hacer al velociraptor aún más temible, ordenó que estos fueran más grandes de lo que realmente fueron, basándose en la idea de que el raptor debería ser mucho más imponente. Para ello, ajustó su tamaño y comportamiento, creando una versión cinematográfica que se aleja de la ciencia que conocemos hoy.
Sin embargo, uno de los errores o trucos más llamativos fue el rugido del T-Rex, el cual no solo no tenía base científica, sino que además, se convirtió en un mito. El sonido que escuchamos en la película fue una mezcla de varios animales, como un elefante bebé, el gorgoteo de un caimán y el bufido de un tigre. A Spielberg no le importó que los dinosaurios no rugieran de esa forma. Lo que importaba era el impacto sensorial que esa mezcla podía generar en los espectadores.
Laura Dern y Sam Neill, dos de los protagonistas de Parque Jurásico
El rugido del T-Rex se volvió tan icónico que en las salas de cine empezaron a instalar el sonido DTS, un sistema de sonido de alta calidad, solo para poder escuchar correctamente esa mezcla. El público quedó anonadado por lo espectacular del sonido pero, como suele ocurrir en Hollywood, la ciencia quedó relegada a un segundo plano.
Y es que la ciencia hoy nos dice algo completamente diferente sobre los sonidos de los dinosaurios. A pesar de los avances tecnológicos, la capacidad de reproducir los sonidos exactos de estos animales sigue siendo un misterio. No tenemos evidencia de los sonidos que emitían los dinosaurios, ya que los órganos responsables de producirlos, como las cuerdas vocales, no se han conservado en el registro fósil. A pesar de ello, los científicos han recurrido a las aves actuales, que son descendientes directos de los dinosaurios, para hacer algunas suposiciones.
Estudios recientes de investigadores de Estados Unidos y Canadá sugieren que los dinosaurios podrían haber emitido sonidos similares al arrullo de una paloma o al gruñido nasal de un avestruz. Esto se debe a que, al carecer de cuerdas vocales como las que tienen los mamíferos, sus sonidos habrían sido mucho más sutiles, sin los rugidos aterradores que asociamos con los dinosaurios en las películas. Incluso, algunas teorías apuntan a que los dinosaurios podrían haber emitido sonidos más parecidos a los de un cocodrilo o a ciertos sonidos de aves.
Esto nos lleva a una conclusión inevitable: la imagen del T-Rex rugiendo en la pantalla es completamente fantasiosa desde el punto de vista científico. Aunque la película nos hizo imaginar un mundo prehistórico lleno de rugidos y batallas, la realidad de los dinosaurios es, de hecho, mucho más silenciosa y menos espectacular de lo que Hollywood nos hizo creer.