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Fotograma de Abyss

James Cameron contrató para su película a la empresa de efectos especiales de George Lucas

Cine

La película que cambió los efectos especiales en el cine en solo 75 segundos

De 75 segundos de metraje a una película que mostró el dominio de los ordenadores

Ya sea en películas de culto como el King Kong de 1933 o en taquillazos como La guerra de las galaxias –la primera parte, que luego fue la cuarta– los efectos especiales son otra de las muchas patas de las que se compone la cinematografía. En los 90, gracias a los efectos digitales, unas cuantas producciones cambiaron radicalmente el panorama, que abrió el siglo XXI a megaproducciones que mostraron proezas y mundos asombrosos.

Todo comenzó en 1989 cuando James Cameron contrató a ILM (Industrial Light & Magic, compañía fundada por George Lucas) para generar por ordenador unas imágenes para Abyss. ¡Son 75 segundos de metraje que se tardaron seis meses en crear! El filme fracasó en taquilla, pero ganó el Oscar a los mejores efectos especiales, y le dio al director la llave para triunfar completamente con su próximo proyecto.

Trailer Abyss

Trailer de Abyss en español

Efectivamente, en Terminator 2: El juicio final, los gráficos generados por ordenador nos dejaron alucinados, sobre todo aquel metal líquido entrando en un helicóptero en pleno vuelo. El T-1000 de esta película parece de otro planeta diferente al de 1984, con efectos bien diferentes y que comenzaban a demostrar al mundo que todo era posible en la gran pantalla. Y pronto, dos años después, se dio el gran salto.

Tras una brillante promoción, todos pensábamos que en Parque Jurásico íbamos a ver unos dinosaurios más vivaces y mejor animados que en producciones anteriores. Lo que se confirmó en el primer plano general que mostraba a estas criaturas, con un detalle y vivacidad tales que no se parecían a nada de lo visto hasta entonces. Solo era el principio. Inmediatamente, y aún seguimos con la tecnología de ILM, llegó la persecución del Tiranosaurio Rex, que parecía tener vida propia, y nuestra percepción había cambiado para siempre. A los espectadores nos costó varios meses cerrar la boca.

Y continuaban los 90 con estos hitos que suponían el definitivo asalto al cine por parte de los ordenadores. Muchos directores no eran capaces de explicar cómo se había rodado la escena inicial de la pluma en Forrest Gump. El hundimiento en tiempo real del Titanic helaba la sangre en las venas casi tanto como el frío del Atlántico Norte. Y en Las brigadas del espacio y La amenaza fantasma —la cuarta parte que ahora es la primera— los efectos permitían mostrar ejércitos infinitos de seres y más seres que abarrotaban la pantalla e hipnotizaban a los espectadores. Pero aún quedaba un último paso, un nuevo hallazgo que nos dejó boquiabiertos.

Fotograma de Titanic

El hundimiento del Titanic heló la sangre a los espectadores

Pero antes de llegar ahí hay que recordar Toy Story, la película de Pixar que fue el primer largometraje generado íntegramente por ordenador. O Jumanji, con los monos y los leones, que hoy parecen apolillados, con pelaje digital y que entonces nos maravillaron.

Sin embargo, el mayor shock de los 90 llegó al principio de una película cuyos avances consistían simplemente en una pantalla negra con letras verdes, a imitación de los antiguos ordenadores. Al principio de The Matrix, de la que no sabíamos nada, Trinity da un salto, se queda suspendida en el aire y la cámara gira en torno a ella. Dio la impresión de que el tiempo se paraba. Los efectos digitales, definitivamente, habían tomado el mando de nuestros sueños.

Y esta tecnología dio la bienvenida al siglo XXI, donde prácticamente no hay nada imposible que mostrar en una pantalla. Quizás el avance técnico haya perjudicado la calidad de los guiones, pero gracias a aquellos 90 milagrosos llegaron El señor de los anillos, Harry Potter, Gravity, Avatar o Marvel en pleno.

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