Woody Allen tiene 89 años
Cine
Las oscuras maniobras de Mia Farrow para intentar acabar con Woody Allen
La actriz acusó a su expareja de haber abusado sexualmente de la hija de ambos
A Woody Allen le han acompañado muchos adjetivos enormes a lo largo de su carrera: excéntrico, histriónico, intelectual, genial… Y otros más graves y amargos tales como pervertido, pederasta o depravado. ¿Pero, qué hay de cierto en esto? ¿Qué hay de cierto en la campaña que su expareja Mia Farrow emprendió contra él? ¿Qué ha pasado para que buena parte del público y la industria dieran la espalda a uno de los cineastas más importantes de la historia del cine reciente?
El director de Annie Hall, Manhattan, Match point o Midnight in Paris conoció a la actriz Mia Farrow en 1979, cuando tenían 44 y 34 años, respectivamente. Ambos habían estado casados dos veces. Él con Harlene Susan Rosen y Louise Lasser y ella con Frank Sinatra y André Previn con quien tuvo tres hijos biológicos y tres adoptados, uno de ellos, una niña coreana llamada Soon-Yi.
En 1980 comenzaron una relación que duraría diez años al tiempo que rodaron trece películas. Aunque nunca se casaron y nunca vivieron juntos, tuvieron un hijo, Ronan; ella adoptó a una niña, Dylan, que él acabaría adoptando legalmente junto a Moses, uno de los niños que Farrow había adoptado tras su divorcio con Andre Previn. Así que los seis hijos de aquel matrimonio y los tres de Allen vivían con ella mientras el cineasta vivía solo.
Pero en 1992 todo cambió. Farrow descubre que el cineasta tiene una relación con su hija adoptiva, Soon-Yi, después de ver unas fotos de ésta en actitud erótica entre las cosas de él. Allen tenía 56 años y Soon-Yi, 22. A partir de ese momento, empieza el relato de terror que ha perseguido al director durante más de treinta años. Primero, porque al enterarse, Farrow puso al resto de sus hijos en contra de Soon-Yi, que vivía en su universidad, diciendo que estaba muerta para ellos, tirando todas sus cosas y cortando su cara de las fotos familiares. Segundo, porque supuestamente empezó a acosar a Allen con llamadas y amenazas de manera compulsiva. Y, tercero, porque un mes después de enterarse de su infidelidad interpuso contra él una denuncia acusándolo de haber abusado sexualmente de la hija de ambos, Dylan, de 7 años.
Woody Allen y Mia Farrow
Según denunció Farrow, Allen aprovechó una visita a sus hijos a la casa de campo de Connecticut para llevar a la niña al ático y abusar ahí de ella. Aunque el médico que la examinó no encontró ninguna evidencia del abuso, tres días después Farrow presentó como prueba una grabación de su hija desnuda explicando la supuesta agresión que envió a 25 televisiones a lo largo de todo el país.
Con toda la pinta de una vendetta personal, el otro hijo de la pareja, Moses, fue obligado a escribir una carta en la que condenaba públicamente a su padre (aunque años después lamentó profundamente haberlo hecho) y cuando la niñera, la empleada de hogar y la psicóloga de su hija Dylan declararon ante la policía no haber visto ningún indicio de agresión por parte de Allen y sí de violencia e intimidación por parte de Farrow, ésta les despidió sin dilación.
Al mismo tiempo, la Farrow actriz le pedía al Allen director que empezaran los ensayos de su próxima película juntos, Misterioso asesinato en Manhattan (que acabaría protagonizando con su siempre amiga y expareja Diane Keaton) y le ofrecía al Allen millonario la oportunidad de retirar la denuncia a cambio de 13 millones de dólares.
El director se mostró siempre colaborativo con la investigación, se sometió a toda clase de pruebas psiquiátricas y psicológicas, además de al polígrafo -cosa que Farrow nunca hizo- y al año siguiente dos equipos diferentes especializados en abusos infantiles concluyeron que esa niña no sólo no había padecido abusos sexuales de ninguna clase, sino que había sido aleccionada para decirlo.
Allen fue absuelto de todas las acusaciones, pero socialmente seguiría ya siempre señalado por la relación con la hija adoptiva de su expareja con la que lleva 32 años y tuvo una hija en 1999.
Sin embargo, la pesadilla no terminó. En enero de 2018, su hija Dylan concedió una entrevista en televisión a los 32 años insistiendo en que su padre había abusado de ella sexualmente y toda la polémica resurgió más de veinticinco años después. No hizo falta más. En plena apoteosis del movimiento Me too, la sociedad se echó contra Allen. Se empezó a boicotear su cine y a cancelar como cineasta, hasta tal punto que muchas de sus películas dejaron de distribuirse en Estados Unidos. Muchas figuras públicas le atacaron abiertamente como la todopoderosa Oprah Winfrey, además de algunos actores que habían trabajado con él como Greta Gerwig, Mira Sorvino, Ellen Page, Natalie Portman, Colin Firth o Michael Caine. Sin embargo, otros, como Jude Law, Alec Baldwin, Javier Bardem, Ray Liotta, Blake Lively, Isabelle Huppert, Scarlett Johansson, Catherine Deneuve, Alan Alda o Diane Keaton le apoyaron generando en muchos casos no poca controversia.
Moses Farrow, hermano de Dylan, salió en defensa de su padre tras la polémica entrevista y en un explícito artículo explicó cómo Mia Farrow les manipuló a él y a sus hermanos para atacar y destrozar la vida de Woody Allen al tiempo que daba detalles concretos de cómo abusaba de sus hijos psicológica y físicamente. En él diría: «Sí, fue poco ortodoxo, incómodo, perturbador para nuestra familia y a mi madre le hizo mucho daño. Pero la relación no fue tan devastadora como la insistencia de mi madre en hacer de esta traición el centro de todas nuestras vidas».
A lo largo de toda su vida, en numerosas entrevistas y en su propia autobiografía, A propósito de nada, publicada 2020, Allen ha reiterado siempre su inocencia y a día de hoy, no ha sido condenado por ningún delito. Lo que sí es seguro es que ha sido víctima de unas de las mayores campañas de desprestigio de la historia reciente.