Carlos Boyero, en una imagen de archivo en el Festival de San Sebastián
Cine
Boyero elige sus películas favoritas de Almodóvar, el director con quien es más crítico: «No pienso en él»
«No podría, ni queriendo, mentirme a mí mismo», asegura el crítico de cine
El crítico de cine Carlos Boyero aseguró este lunes en Zaragoza que no podría mentirse a sí mismo «ni queriendo» y que, a la hora de elaborar sus trabajos, siempre habla «en primera persona» de lo que le provoca una producción cinematográfica: «Hay gestos incluso físicos que te transmiten las películas», ha destacado.
Así lo afirmó Boyero en el Auditorio de la capital aragonesa, en el I Encuentro Nacional de Festivales de Cine que acoge hasta este miércoles la ciudad, durante la charla que ha mantenido con el periodista Luis Alegre.
«Transmito mis opiniones y pueden ser una necedad, estar equivocadas o que tengan una sensibilidad particular y otros tengan otra distinta, pero siempre hablo en primera persona de lo que a mí me provoca el cine y no podría ni queriendo mentirme a mí mismo», ha asegurado.
Durante la charla también ha salido el nombre de Pedro Almodóvar, con el que ha vivido varias polémicas a lo largo de los años, y sobre el que ha asegurado que no piensa en él.
No obstante, del director manchego ha afirmado que, de todas las que ha hecho, han sido cuatro películas las que le han gustado, «algunas, incluso mucho»; concretamente Volver, ¿Qué he hecho yo para merecer esto?, ¿Mujeres al borde de un ataque de nervios? y Átame.
Siguiendo con filmes que le han gustado, también ha desvelado cuál ha sido el largometraje que más le ha sorprendido en un festival, Léolo, producción de 1992 del cineasta canadiense Jean-Claude Lauzon que proyectaron en el último día de aquella edición de Cannes.
La charla ha abordado el papel del crítico y la figura de Boyero, según Alegre, el «más influyente y popular de España» de estos profesionales, y cómo ha convivido con esta etiqueta durante el medio siglo que lleva ejerciendo esa labor.
Preguntado por si se siente identificado con tal concepto, ha respondido con sorna: «Hay que poner nombres a las cosas, me podrían llamar cosas peores que crítico de cine».
Durante esta actividad también ha recordado cuál fue su primer festival de cine, el de San Sebastián de 1982, al que acudió para la revista La guía del ocio; sin embargo, ha añadido que lo que «fundamentalmente» descubrió en este primera cita cinematográfica fue «la gastronomía maravillosa de San Sebastián y los paisajes de esa ciudad».
Boyero ha relatado que, cuando comenzó a ir habitualmente a festivales fue a partir de entrar a trabajar en ‘Diario 16’, en 1986, una labor que concluyó hace unos años, cuando se dijo a sí mismo: «‘Carlos, eres muy viejecito, llevas toda una vida y no tienes condiciones ni físicas ni mentales para seguir cubriendo los festivales’».
Porque, como ha destacado, el formato de estos eventos, en los que pueden comenzar las proyecciones temprano y tener que visionar varias cintas en una jornada «es embrutecedor; hay un momento en que se va la cabeza».
Algo que puede provocar, ha añadido más tarde, «tener tal empanada en la cabeza que no te enteres de la belleza de lo que tienes ahí».
También ha abordado la circunstancia de tener que realizar la crítica de una obra hecha por alguien cercano, sobre lo que ha señalado que «si la película te parece maravillosa, es el paraíso», aunque ha apostillado: «Cuando la película no me gusta, lo paso fatal».
«Solo confío en que la amistad de esas personas conmigo sea tan fuerte que sobreviva a que a mí no me guste nada», ha abundado Boyero sobre esta cuestión.
Alrededor de este asunto, el crítico ha contado lo que le sucedió con «determinada película» que le pareció «un horror» y en la que unas personas cercanas se jugaban «mucho dinero» y «trascendencia».
«Dije que estaba enfermo y me metí en casa; cuando bajaba al supermercado me daban ganas de ponerme una máscara porque me encontraba con demasiada gente por la calle», ha relatado.