Clint Eastwood, con su mítico poncho de la trilogía del dólar de Sergio Leone
Cine
Clint Eastwood sitúa una película suya como la peor de la historia del cine
Hay bastante unanimidad al considerar que, además, es el peor western jamás rodado
Clint Eastwood. Solo decir su nombre ya evoca ceños fruncidos, silencios incómodos y balas silbando en el desierto. Es el vaquero imperturbable del spaghetti western, el inspector Harry Callahan que no se anda con tonterías, y también el veterano malhumorado que se redime en Gran Torino. Pero antes de convertirse en leyenda del cine, tuvo un comienzo que rozó el desastre. Y él mismo lo reconoce sin anestesia: «Era probablemente la peor película de la historia».
La cinta en cuestión es Ataque bajo el sol (Ambush at Cimarron Pass), un western menor dirigido por Jodie Copelan y estrenado en 1958. La historia gira en torno a un grupo de soldados del Ejército de la Unión que, tras sobrevivir a una emboscada, deben unir fuerzas con un grupo de exconfederados para transportar un cargamento de rifles a través de territorio apache.
Las tensiones entre ambos bandos, sumadas a la amenaza constante de los nativos hostiles, convierten el viaje en una lucha por la supervivencia. En medio de todo esto está Keith Williams, el joven e idealista soldado interpretado por Eastwood, que trata de mantener la calma y el orden en un entorno cargado de desconfianza y violencia.
Por aquel entonces, el actor, nacido en San Francisco en 1930, ya llevaba un tiempo rondando por estudios y sets, intentando hacerse un hueco. Hijo de un trabajador de la acería y una empleada de fábrica, creció durante los años duros de la Gran Depresión, entre mudanzas constantes y empleos diversos. Antes de llegar a Hollywood, fue socorrista, bombero forestal y hasta pianista en bares.
Cuando por fin le ofrecieron un papel importante en aquel western de bajo presupuesto, pensó que era su gran oportunidad. Interpretaba a Keith Williams, un joven soldado encargado de escoltar un cargamento de rifles a través del territorio apache. Scott Brady era el protagonista, y aunque el guion prometía algo de acción, el rodaje fue un caos: «La película se hizo en ocho días. Así que realmente fue a toda velocidad», recordaría más tarde.
La experiencia terminó de hundirle cuando decidió ir al cine a verla. «Estaba en una segunda función en North Hollywood. Fui a verla y dije: estoy acabado. Tengo que volver a la escuela. Tengo que hacer otra cosa, tengo que conseguir un trabajo de otro tipo.» Pero el destino tenía otros planes. Poco después, mientras vagaba por Beverly Boulevard, se cruzó «accidentalmente con alguien en la CBS» que le habló de un nuevo western televisivo llamado Rawhide. Lo eligieron como uno de los protagonistas y su suerte cambió. Durante seis temporadas interpretó a Rowdy Yates, y aunque terminó cansado de ese personaje, esa visibilidad fue clave para el siguiente gran giro de su carrera.
Fotograma de Ataque bajo el sol
Por esa misma época, el director italiano Sergio Leone buscaba un actor estadounidense para su película Por un puñado de dólares. No tenía dinero para grandes estrellas, así que recurrió a un rostro conocido pero aún barato. Fue el comienzo de la trilogía del dólar y el nacimiento de un icono. A partir de ahí, el resto es historia. Luego dio el salto a la dirección y entregó películas inolvidables como Sin perdón, Million Dollar Baby o Gran Torino. Ganador de cuatro premios Oscar —incluyendo dos a Mejor Director—, también ha sido nominado en numerosas ocasiones por títulos como Mystic River o Cartas desde Iwo Jima.
¿Y su vida personal? También da para película. Eastwood ha tenido ocho hijos reconocidos con seis mujeres diferentes. Aunque siempre ha sido discreto con su vida privada, se sabe que es un apasionado del jazz (llegó a dirigir Bird, un biopic sobre Charlie Parker), del golf y de la política conservadora. Fue alcalde de Carmel-by-the-Sea, una pequeña localidad de California, entre 1986 y 1988, más por rebeldía que por ambición: se postuló después de que el ayuntamiento local le negara un permiso para reformar un edificio.
Hoy, con más de 90 años sigue rodando y demostrando que el talento no envejece. Quizás odie aquella primera película de 1958, pero si no fuera por ese traspié, nunca habría salido el actor que redefiniría el western y ganaría múltiples premios de la Academia. A veces, hasta la «peor película de la historia» puede ser el primer paso hacia la grandeza.