El actor y director de cine Clint Eastwood, en una imagen de archivo
Cine
El mejor director de la historia, según Clint Eastwood: «Sabía de cine más que nadie»
Incluso los más grandes necesitan un maestro
Dicen que los genios se reconocen entre ellos. Y cuando uno de los directores más icónicos del cine americano, Clint Eastwood, habla de alguien como «el que más sabía de cine en el mundo», hay que prestar atención. No es un elogio cualquiera, y desde luego no es Clint alguien de cumplidos fáciles. Pero lo dijo sin titubeos en una entrevista con The Guardian: «Don Siegel sabía más sobre hacer cine que cualquier otra persona que haya conocido. Sabía cómo hacer mucho con muy poco». Y si alguien sabe de hacer mucho con poco, ese es Clint.
Para los despistados, Eastwood no es solo el tipo que mascaba cigarros sin hablar en los spaghetti westerns de Sergio Leone. Es también el director de obras como Sin perdón, Million Dollar Baby, Gran Torino o Mystic River, un cineasta con una carrera sólida, sobria y sin aspavientos, justo como su ídolo. Pero antes de convertirse en leyenda tras la cámara, fue un aprendiz con los ojos bien abiertos, y uno de sus mayores maestros fue precisamente Don Siegel, un veterano de la vieja escuela de Hollywood, curtido en la serie B y con una habilidad quirúrgica para contar historias intensas sin artificio.
Siegel dirigió películas como La invasión de los ladrones de cuerpos (1956) o Motín en el pabellón 11, joyas del cine de género hechas con presupuestos ajustados y nervio narrativo. Para Eastwood, era un ejemplo de eficiencia, inteligencia técnica y narrativa compacta. Juntos trabajaron en cinco películas que marcaron época: La jungla humana, Dos mulas y una mujer, El seductor, Harry el sucio y Fuga de Alcatraz. Casi nada.
De todas, la más personal quizá sea El seductor (1971), un thriller psicológico con tintes góticos y final inesperado, que se aleja del estereotipo viril de Eastwood y ofrece una lectura más turbia del deseo y el poder. Un fracaso comercial en su día, pero hoy una rareza de culto. Algo similar a lo que pasó con Bird, una de las obras más personales que Eastwood dirigió años después. El discípulo aprendió la lección: hay historias que no son para todos los públicos, pero que definen al autor.
La relación entre ambos no solo fue profesional, sino también personal. Eran ideológicamente opuestos, pero compartían un respeto mutuo y una complicidad creativa que se tradujo en películas icónicas. Harry el sucio (1971) fue el gran pelotazo: redefinió el thriller urbano, rompió moldes y convirtió al personaje de Harry Callahan en un símbolo de la cultura pop. «Se necesitaban y crearon una complicidad muy grande», explica el escritor Luis García Gil, que ha dedicado un libro a su relación: Don Siegel & Clint Eastwood. Una historia del cine americano.
Clint Eastwood ha interpretado a Harry Callahan en cinco películas
Eastwood nunca ha ocultado su deuda con él. Recordaba cómo Siegel fue quien lo animó a dar el salto a la dirección en 1970: «Tenía un guion que me interesaba y Don me dijo: ‘Tienes que hacerlo tú. Yo seré tu apoyo’». Así nació Escalofrío en la noche, su debut tras la cámara. Con los años, ha afinado su estilo y alcanzado una libertad creativa que su maestro, en su época, solo podía imaginar.
Pero el ADN sigue intacto: planos sobrios, narrativa contenida, economía de medios… todo eso viene del viejo Don. Y aunque también guarda una profunda admiración por Sergio Leone —de quien destaca su imaginación desbordante y esa «óptica operística» tan característica—, sus palabras más sentidas están reservadas para Siegel: «Fue jefe de montaje en Warner, dirigió películas increíbles. Sabía más de cine que nadie que yo conociera».