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Fotograma de La voz de Hind Rajab

Fotograma de La voz de Hind Rajab

Cine

Una voz de ultratumba conmueve al festival de Venecia

En The Voice of Hind Rajab, la directora tunecina Kaouther Ben Hania revive una de las miles de tragedias provocada por la irrupción del ejército israelí en la franja de Gaza

El aplauso más sentido y prolongado en lo que va de este 82º Festival de Arte Cinematográfico ha sido escuchado hoy en su octava jornada al término de la proyección de The Voice of Hind Rajab de la directora tunecina Kaouther Ben Hania, donde revive tan solo una de las miles de tragedias provocada por la irrupción del ejército israelí en la franja de Gaza: el inútil intento de salvar a una niña de cinco años, encerrada en un auto rodeada de siete cadáveres de su familia.

La acompañaba en el concurso de hoy Duse del italiano Pietro Marcello, rememoración de los últimos años de vida de la máxima leyenda del teatro italiano del siglo XX, Eleonora Duse, interpretada por una sensible Valeria Bruno Tedeschi.

Lo que hace diferente al filme franco tunecino de cualquier otra reconstrucción de un hecho real es que la verdadera voz de la protagonista nos llega desde la ultratumba, grabada el 29 y el 30 de enero de 2024 por el servicio de socorro de la Media Luna Palestina, que inútilmente trató de rescatarla teniendo que superar autorización tras autorización de la Cruz Roja Internacional, el Ministerio de Salud y el ejército israelí que en 48 horas no pudo superar los ocho minutos que la separaban de una ambulancia palestina, eliminada a pocos metros de la niña por el fuego israelí.

Kaouther Ben Hania, que acaba de cumplir 48 años el pasado 27 de agosto, busca desde 2005, año de producción de su primer corto, Brèche, ampliar y hasta destruir el límite que separa la ficción de la realidad con una serie de filmes premiados en los distintos festivales (Cannes, Venecia, Toronto, Locarno, Los Angeles) y que han merecido ser dos veces candidatos a los Oscar de Hollywood por su país.

Este es su quinto y más logrado título de toda su obra, gracias a la sapiencia con la que supo unir la verdadera e implorante voz de la niña en diálogo con sus socorredores y la recreación dramática de las reacciones de estos por parte de un encomiable grupo de actores palestinos.

La voz de Hind Rajab, con la urgencia que le da su capacidad de atrapar al espectador, haciéndole vivir este drama como si estuviese sucediendo en ese momento, es seguramente el más trágico documento de esta guerra de represalia que dura ya casi 3 años, sin que la comunidad internacional, por error, omisión o incapacidad, haya sabido detener.

Fotograma de Duse

Fotograma de Duse

Si bien esta es una coproducción francotunecina interesa saber que entre la casi infinita lista de productores ejecutivos que citan los créditos finales se pueden leer los nombres de Brad Pitt, Joaquin Phoenix, Rooney Mara y Alfonso Cuarón, señal que por lo menos a nivel productivo el mundo del cine no solo no olvida la voz de Hind sino que la hará escuchar por siempre al mundo entero.

Pietro Marcello tiene 49 años, es realizador, guionista y director de la fotografía, y en sus casi veinte años de carrera ha sabido alternar la ficción con el documental, logrando la excelencia aún en sus proyectos más comprometidos, como un Martin Eden sobre la novela de Jack London, y sobre todo con este Duse donde logra recrear esa bisagra de la historia italiana, como lo fue el fascismo, que separó un antes y un después, combinándolo con el fin de una época del espectáculo, representado con los últimos años de vida de la legendaria actriz Eleonora Duse.

En efecto, «la Duse» como se la conocía en toda Europa, abrazó como muchos en el país la causa del fascismo, considerándolo la única posible salvación de Italia por una desastrosa intervención en la primera guerra mundial.

Marcello utiliza documentales de época, incluyendo el largo viaje en tren de los restos del poeta Gabriele D’Annunzio, otro de los ilusionados del fascismo, y los hace restaurar para hacerlos indistinguibles del realizado para su filme, logrando así una simbiosis perfecta entre realidad y ficción.

Y deja amplio campo de equilibrada sobreactuación a Valeria Bruni Tedeschi para reflejar la ampulosidad de un teatro de gestos que en años sucesivos adquiriría un realismo y un naturalismo que se han mantenido hasta nuestros días.

Y así logrando que su cuarto largometraje, más que una simple y banal biografía cinematográfica, se convierta en la reinvención de un período histórico.

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