El director de cine y guionista Alejandro Amenábar
Cine
Amenábar vuelve al lugar donde rodó 'Tesis': «Han pasado 30 años y la película mantiene su vigencia»
«Si pudiera hacer la película otra vez, se verían aún menos imágenes de lo que se ve o se sugiere en la pantalla», reconoce el cineasta en un acto celebrado en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid
Aunque cueste creerlo, han transcurrido ya 30 años desde que Alejandro Amenábar irrumpió con extraordinaria fuerza en el cine español con su ópera prima, Tesis, que rodó en la Facultad de Ciencias de Información de la Universidad Complutense de Madrid. El cineasta, antiguo alumno de la universitarios, ha asistido este martes a la proyección de su película en el lugar donde la filmó y ha respondido a las preguntas de los universitarios con motivo del 30º aniversario de Tesis.
«Viendo la sala llena me recuerda a una escena que rodamos aquí precisamente y no teníamos figurantes ni medios. Es muy emocionante poder volver a este sitio en el que yo estudiaba hace 30 años y comprobar que la película ha mantenido su vigencia. Estaba muy asociada a un elemento tecnológico que Mateo Gil y yo utilizamos casi como macguffin (elemento que se tomaba como pretexto argumental en el cine de Hitchcock), que ya está superado porque las nuevas generaciones no saben lo importante que era para nosotros tener la cámara V-5000 de Sony que utilizamos en la película y que bautizamos como XT-500, que era la joya de la corona que todos los alumnos queríamos tener y yo conseguí el dinero para comprar una y hacer mis primeros cortos», ha compartido Amenábar con los asistentes.
El cineasta ha expuesto las razones por las que piensa que Tesis ha resistido bien el paso del tiempo: «por la química entre los personajes, porque funciona el suspense y porque en esta facultad existe el vínculo con la película».
Al director de cine le han preguntado por su forma de crear más suspense y recrear mejor el terror sugiriendo más que mostrando en Tesis. «Yo no he inventado nada nuevo. Estaba en el cine de Hitchcock, en películas como Alien, donde apenas ves el monstruo. Me resulta bastante fácil en mi cabeza pensar la historia en planos. En una fase muy previa sabía que para mí tenía más impacto la reacción de la protagonista (Ana Torrent) que las imágenes en sí. Además, por otra cuestión: las imágenes snuff, que me las planteé como un macguffin que llamaría Hitchcock, habrían tenido mucho impacto en mi casa. Yo no podría ver esas imágenes», ha admitido Amenábar.
«La escena inicial que vive Ángela en el metro es una escena que viví yo camino del Metro viniendo a la facultad. Me sorprendió cómo había dos grupos de gente: los que se arremolinaban porque querían ver a ese hombre partido por la mitad y los que nos retirábamos porque no queríamos ver esa imagen. Si pudiera hacer la película otra vez se verían aún menos imágenes de lo que se ve o se sugiere en la pantalla», ha confesado.
«He sido un niño supermiedoso, patológico, pero a la vez me gustaban las historias y el cine de terror. Tenía unos vecinos norteamericanos que me pusieron las películas que ni de coña me ponían mis padres, como El exorcista. Hacer películas de suspense me ha hecho una persona poco miedosa. El terror es un género que juega con emociones extremas. Hacer hueco ahí para el mensaje, para los personajes, es más complicado pero en este caso me lo estaba pasando muy bien», ha recordado.
«Mateo (Gil) y yo nos emplazamos a continuar escribiendo la historia en el siguiente curso porque en verano yo tenía que estudiar porque había suspendido varias asignaturas, era muy mal alumno. Por la mañana estudiaba y por la tarde me ponía a escribir y me lo pasé pipa. Suspendí, por supuesto, pero escribí el guion», ha comentado con humor.