Tras su victoria en el US Open, Alcaraz desbanca a Sinner del número uno 729 días después
Cine
La saga cinematográfica que Alcaraz ve antes de cada torneo
El tenista número uno del mundo recurre a la saga de Sylvester Stallone para motivarse. Reconoce que la fuerza del personaje de Rocky IV le ayuda a sobreponerse en los momentos más complicados de los torneos
Carlos Alcaraz no solo se inspira entrenando en la pista. También encuentra motivación en el cine, y en concreto en una saga que se ha convertido en sinónimo de lucha y superación: Rocky. El murciano confesó recientemente que antes de saltar a jugar partidos clave recurre a una de las escenas más recordadas de Rocky IV, aquella en la que el boxeador italoamericano interpretado por Sylvester Stallone se prepara en plena Siberia para enfrentarse a Iván Drago.
No es casualidad que el tenista número uno del mundo haya elegido precisamente esa película como amuleto motivacional. Estrenada en 1985, Rocky IV fue un fenómeno cultural más allá del deporte. En plena Guerra Fría, Stallone construyó un relato que enfrentaba a un héroe humilde, hecho a sí mismo a base de sudor y sacrificio, con un rival gigantesco, entrenado bajo máquinas, laboratorios y ciencia de vanguardia. La contraposición era clara: el corazón frente a la técnica, el esfuerzo frente a la frialdad. Y como en toda gran fábula, al final la voluntad inquebrantable termina venciendo.
Para el deportista, esa secuencia es gasolina pura. La visualiza en los momentos de máxima presión, como ocurrió en el durísimo duelo contra Tommy Paul en el Masters 1.000 de Cincinnati, donde la lluvia, los altibajos en su juego y la tensión del marcador le obligaron a reinventarse varias veces. En rueda de prensa explicó que durante los parones se puso en el móvil el famoso entrenamiento de Rocky, y que ese vídeo le ayudó a mantener la concentración hasta acabar imponiéndose.
La identificación con Balboa tiene sentido: el personaje de Stallone siempre fue el ejemplo del deportista que no se rinde, que se levanta tras cada golpe y que confía en que la constancia es más poderosa que cualquier talento natural. Ese mensaje conecta de lleno con el estilo de Carlos, un jugador que a sus 22 años ya sabe lo que significa sufrir, recomponerse y encontrar soluciones en medio de la tormenta.
Más allá de Rocky IV, el joven de El Palmar ha reconocido en varias ocasiones que repasa las canciones de la saga para motivarse antes de salir a la pista, con especial predilección por Eye of the Tiger, convertida ya en himno de superación. Lo hace incluso cantando con su equipo técnico, en una especie de ritual previo a los partidos. «Cada día de partido me pongo en el coche tres canciones de Rocky», ha explicado.
Silvester Stallone, caracterizado como Rocky Balboa
Pero la afición cinéfila de Alcaraz no termina ahí. Él mismo se define como «más de cine que de series» y confiesa que aprovecha su tiempo libre en torneos para descubrir películas clásicas. En Nueva York, por ejemplo, vio Pulp Fiction de Quentin Tarantino y Shutter Island de Martin Scorsese. También ha mencionado El indomable Will Hunting como una de sus favoritas. Un gusto que sorprende a muchos por su edad, pero que confirma una personalidad curiosa, inquieta y abierta a descubrir historias más allá de las modas.
En el fondo, lo que une a Carlos Alcaraz con Rocky Balboa es un mismo espíritu: el de quienes creen que la fuerza de voluntad puede cambiar el curso de las cosas. El boxeador ficticio lo demostró en el ring de Moscú en 1985; el tenista de El Palmar lo repite cada vez que salta a una pista y se enfrenta a un rival dispuesto a arrebatarle la gloria. Ambos saben que no hay máquina ni talento natural que pueda con un corazón que no se rinde.