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José Pablo López, presidente de RTVE, en su comparecencia de este jueves en el SenadoEFE

La semana de la tele

José Pablo, ¿cómo que RTVE no es sanchista?

«RTVE no es sanchista». Con el indisimulado sesgo del ente público a favor de Pedro Sánchez, la aseveración solo puede corresponder a alguien que sea sanchista, a alguien que trabaje en RTVE… o las dos cosas al mismo tiempo. La frase la pronunció el presidente de RTVE, José Pablo López, en su comparecencia del jueves en la comisión de control parlamentario a la Corporación. Pues si esta TVE no es sanchista, con su programación dedicada en cuerpo y alma, de la mañana a la noche, a la defensa del Gobierno y al ataque a la oposición, no sabemos qué más necesita para serlo.

Por lo visto, para merecer esa etiqueta, no parece suficiente con La Hora de La 1 (Silvia Intxaurrondo), Mañaneros 360 (Javier Ruiz), Directo al Grano (Marta Flich y Gonzalo Miró), Malas Lenguas (Jesús Cintora) y La Noche en 24 Horas (Xabier Fortes). Tampoco con el Telediario 1 que presenta Alejandra Herranz y el Telediario 2 de Pepa Bueno. Ni con La Revuelta (David Broncano), el Late Xou con Marc Giró, Futuro imperfecto (Andreu Buenafuente) o Al cielo con ella (Henar Álvarez). Quizá por eso, porque RTVE supuestamente aún no es sanchista, TVE vaya a incorporar a Iñaki Gabilondo para presentar un espacio cultural y al locutor de la Cadena Ser José Luis Sastre para ponerse al frente del programa de debate El juicio. José Pablo López puede presumir del crecimiento de audiencia de TVE, pero no precisamente de la independencia del ente público.

El presidente de RTVE, en respuesta a una pregunta del diputado de Vox Manuel Mariscal Zabala, mostró en su comparecencia un recorte donde se acusaba a PP y Vox de ser «los partidos que más informaciones falsas difundieron en las últimas elecciones catalanas»; reprochó al PP cómo «están tensionando en exceso su relación con la televisión pública»; y señaló cómo «acusan a RTVE de golpismo con facilidad y luego tienen dificultades para marcar distancias con el franquismo». Todo eso también suena a sanchismo.

El éxito de Iker Jiménez y su equipo de 'Horizonte'

Que una cadena como Cuatro, pequeña en comparación con La 1, Antena 3 y, dentro de su mismo grupo de comunicación, Telecinco, lidere el prime time (cada vez más tardío), como ocurrió el jueves con Horizonte, es poco menos que una proeza. Habrá quien prefiera atribuir ese éxito del programa de Iker Jiménez a la baja médica de Andreu Buenafuente y el refrito de Futuro imperfecto al que erróneamente recurrió TVE (para el jueves que viene ya ha anunciado el estreno de Dra. Fabiola Jones), pero el mérito de Horizonte, semana tras semana, no depende de la competencia. El formato mantiene una audiencia fiel que busca, y sabe que va a encontrar, lo que no le cuentan en otros programas. El espacio de Cuatro, sin la promoción de la que se nutre Gran Hermano, superó en audiencia al reality de Telecinco, muy lejos ya del interés que despertaba tiempo atrás. Y, además de imponerse a La 1, ganó también a la cadena líder, Antena 3, con La encrucijada.

Tras la entrada en la cárcel de Ábalos y Koldo, Iker Jiménez defendió a los periodistas que colaboran en Horizonte, entre los que se encuentra Alejandro Entrambasaguas, jefe de Investigación de El Debate. «Esta es una historia de periodistas, que es un oficio muy hermoso pero muy en peligro. Los que han estado viniendo aquí durante meses son valientes. Sé las presiones que han tenido. Estaban tocando el tabú de una cosa que afectaba al poder», explicó el presentador al inicio de Horizonte.

«Muchos de ellos lo han pasado francamente mal y cuando han venido aquí han hecho de tripas corazón, han puesto su mejor cara y han intentado darles los datos que ellos tenían. Al mismo tiempo, otra parte del periodismo y no pequeña, se encargaba misteriosamente de defender lo indefendible, de llamarles buleros, pseudomedios, máquina del fango... Todo perfectamente definido. Pero ellos, este puñado de valientes, continuaron», remarcó orgulloso Iker Jiménez.