Gran Hermano concluirá antes de lo previsto
Televisión
Mediaset adelanta el final de 'Gran Hermano 20' tras su fracaso de audiencia
El formato que revolucionó la televisión hace 25 años atraviesa su peor momento
La vigésima edición de Gran Hermano nació con la intención de recuperar el espíritu del reality por excelencia y devolver a Telecinco el impulso que antaño garantizaba el formato. Sin embargo, según adelanta Poco Pasa TV, la cadena ha decidido acelerar el final de esta temporada y cerrarla antes de Navidad, pese a que en un principio estaba previsto que enlazara directamente con Supervivientes. El motivo es tan simple como contundente: la audiencia no responde.
El cuarto debate dominical, emitido este fin de semana con Ion Aramendi, registró un mínimo histórico del 8,9 por ciento de cuota y apenas 575.000 espectadores de media. Es una cifra alarmante para un formato que durante años superó con facilidad la barrera de los tres millones y que llegó a ser un fenómeno social. La caída progresiva desde su estreno ha dibujado una tendencia clara. Esta edición no ha logrado conectar ni con su público histórico ni con nuevas generaciones, y se ha convertido en lo que los analistas televisivos califican como «una rémora de programación».
La introducción de rostros conocidos para reactivar la dinámica tampoco funcionó. La entrada de Anabel Pantoja o de los exconcursantes Edi y Violeta, una maniobra ya testada por Zeppelin en otras etapas, no surtió efecto. Las redes lo anticipaban y lo verbalizaron con dureza. «El que se tiene que ir es JJ y dejar paso a Nagore y gente que ame más el formato y chochee menos», comentaba un usuario en X. Otro señalaba de forma directa la situación del canal: «Tienen que amortizar la nueva casa y están desesperados porque esta cadena sin realities no sabe vivir. Están más que hundidos y acabados». También surgió un diagnóstico repetido: «Mediaset ha muerto de sobredosis de realities en 2025 y parecen dispuestos a repetir la historia el año que viene. Nadie al volante».
El resultado ha sido un círculo vicioso. Audiencias flojas desde el inicio, escasa conversación digital, un casting que no terminaba de consolidarse y movimientos de programación erráticos. La decisión de colocar el debate de La isla de las tentaciones como telonero del debate de GH fue especialmente reveladora. El mensaje implícito era inequívoco: ni la propia Telecinco confiaba ya en que el reality pudiera sostener por sí solo una noche completa. A ello se sumaron las dobles expulsiones semanales, interpretadas por muchos espectadores como una maniobra de urgencia para acelerar el calendario.
La situación contrasta radicalmente con el origen del formato. Cuando Gran Hermano llegó a España en el año 2000 se convirtió en una revolución televisiva sin precedentes. Fue la primera vez que la audiencia observaba la convivencia de desconocidos las 24 horas del día, una premisa importada de los Países Bajos que transformó por completo la forma de crear y consumir televisión. Aquella primera edición, presentada por Mercedes Milá, inauguró el fenómeno reality en España y marcó un antes y un después en la industria audiovisual. De hecho, durante años fue el buque insignia de Telecinco, un pilar que garantizaba liderazgo y conversación social. Hoy, 25 años después, ese gigante se tambalea. La edición número 20 pretendía ser un homenaje a su legado y un reinicio para seducir a nuevas audiencias. Sin embargo, la realidad de los datos ha obligado a Mediaset a reconsiderar sus planes.