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Fotograma de Homo ArgentumA Contracorriente Films

Crítica de cine

'Homo Argentum', la película que vuelca en un argentino la mezquindad del ser humano

Guillermo Francella se multiplica en este puzle donde las mezquindades humanas toman forma particular en un argentino

Los directores argentinos Mariano Cohn y Gastón Duprat, que fueron los realizadores de la película española Competencia oficial (2021), con Antonio Banderas y Penélope Cruz, crearon en 2022 la serie de éxito El encargado, protagonizada por Guillermo Francella.

Ahora, producida por el propio Francella, nos presentan Homo Argentum, una colección de escenas, cortos, sketches o como se les quiera llamar, protagonizados por Francella, y que ilustran las facetas menos honorables del ser humano en clave de humor. La película se llama originalmente en Argentina Homo Sapiens, pero por alguna razón los distribuidores españoles han decidido que esos defectos, más que universales, son característicos del argentino.

Ciertamente, todas esas mezquindades son propias de cualquier ser humano, pero la declinación de las mismas, en manos de Francella y sus guionistas, adquieren un incomparable e inconfundible regusto argentino. En realidad, esta película despliega muchas de las posibilidades que incorporaba el personaje del encargado en la serie homónima y ofrece una consolidación de muchos de los estereotipos que sufren los argentinos.

Las escenas son de duración muy variable y de temática y género dispar, y todas juegan con la dialéctica apariencia-realidad. Una apariencia siempre deslumbrante de bonhomía y virtud, pero que esconde una realidad egoísta y rastrera. El resultado es muy irregular. Es especialmente reseñable, por ejemplo, el sketch protagonizado por un director de cine –cuya caracterización recuerda a Almodóvar– que pronuncia un discurso al recibir un premio que es pura hipocresía al servicio de la corrección política; tiene algo de entrañable el del cura villero que tiene un comedor para indigentes; muy divertido es el del argentino que viaja a Sicilia a conocer a sus antepasados, que son ontológicamente mafiosos.

Los hay muy cáusticos, como el del viudo que se casa con su asistenta contra la opinión de sus hijos, o el del ricachón que invita a comer a un chico mendigo; o muy divertidos, como el del presidente de la República Argentina, e incluso con humor negro como el del periodista radiofónico que retransmite la final de Argentina en un mundial de futbol. A pesar de su tono ligero no es una propuesta familiar, pues algunas de las escenas ofrecen contenido sexual explícito.

El resultado es un puzle variopinto, en conjunto bastante divertido, pero que no pasa de ser –y quizá no lo pretenda– más que un agradable entretenimiento de sobremesa. La película le sirve a Francella para ofrecer un recital de interpretaciones y caracterizaciones, de lo más variado y a veces extravagantes, que confirman su proyección internacional, por lo menos en el ámbito español. En Argentina ha hecho una gran taquilla. ¿Se sentirán retratados?