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Zelenski protagonizó la serie Servidor del pueblo entre 2015 y 2018

Zelenski protagonizó la serie Servidor del pueblo entre 2015 y 2018

La serie de televisión que convirtió a Zelenski en presidente de Ucrania

Interpretaba a un profesor que llegaba al poder casi por accidente… vestido como un jefe de Estado impecable. La ficción se adelantó a la realidad

Antes de ocupar el despacho presidencial de Kiev, Volodímir Zelenski interpretó uno en televisión. Puede sonar a ironía histórica, pero ocurrió así: antes de los discursos en tiempos de guerra, antes de convertirse en símbolo global, el actual presidente de Ucrania era un actor que imaginaba en pantalla lo que pasaría si un ciudadano común llegara al poder. Servidor del pueblo, estrenada en 2015, nació como sátira política y terminó funcionando como laboratorio narrativo para un país cansado de su propia realidad. La producción se emitió en España en Mediaset y hoy puede verse en Netflix, ahora bajo una luz muy distinta.

La trama sigue a Vasyl Goloborodko, un profesor de historia grabado en secreto mientras arremete contra la corrupción. El vídeo se hace viral, provoca una movilización inesperada y convierte a ese personaje anónimo en candidato gracias a una financiación colectiva. Vista con perspectiva, no era solo una fantasía política: canalizaba el deseo de cambio de un país atrapado en ciclos de decepción.

Desde el primer capítulo se plantea una pregunta sencilla y profunda: ¿Qué ocurriría si alguien ajeno a los partidos llegara al poder sin compromisos previos? Y la respuesta se construye desde la imagen. En pantalla, Goloborodko no solo gobierna: se viste como jefe de Estado. Traje oscuro, corbata sobria, gesto contenido. La puesta en escena subraya algo esencial: para que el público acepte al personaje como presidente, debe parecerlo. El vestuario es discurso.

Ahí aparece una de las paradojas más comentadas cuando la realidad dio la vuelta a la ficción: Volodímir estaba mejor vestido como presidente en la serie que como presidente real. Cuando ganó las elecciones en 2019 adoptó una estética diametralmente opuesta: camiseta verde militar, barba corta, ausencia total de protocolo. El contraste entre ambos (el de ficción y el real) explica, casi sin palabras, la diferencia entre representar el poder y sostenerlo en tiempos de guerra. Hay una anécdota famosa que lo resume: en una entrevista conjunta con Donald Trump, este le reprochó no llevar traje. Zelenski, cansado, respondió: «Usaré traje cuando termine esta guerra». Esa respuesta, que parece un guion, no lo era.

La serie se estrenó un año después de la Revolución del Maidán, en una Ucrania marcada por la desconfianza institucional y la presión rusa en el Donbás. Sin embargo, la ficción no habla de geopolítica ni de invasiones. Su foco es interno: un sistema incapaz de generar dirigentes honestos. La sátira señala al enemigo cotidiano, no al exterior. En 2015 la tensión militar ya existía, pero la herida que la población veía a diario era otra: la corrupción que atravesaba las instituciones.

La serie dio nombre al partido

Lo que empezó como entretenimiento se convirtió en parte de la conversación social. En diciembre de 2018, el protagonista de la serie anunció su candidatura en la noche de Año Nuevo, frente a una audiencia masiva. El partido que presentó llevaba exactamente el mismo nombre que la ficción: Servidor del pueblo. Pocos meses después ganó las elecciones con la mayor diferencia registrada en el país, derrotando a Petro Poroshenko. Parte del equipo creativo (guionistas y productores) pasó a trabajar con él en la administración real, como si la ficción hubiera servido de ensayo práctico. Uno de ellos, Yuriy Kostyuk, que trabajó como asesor clave durante la campaña presidencial, lo resumió así: «Queríamos demostrar que otro tipo de políticos era posible. Luego intentamos hacerlo de verdad».

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