Jesús Cintora y Javier Ruiz, presentadores de Malas lenguas y Mañaneros 360
Televisión
El Consejo de Informativos de TVE denuncia sesgo y mala praxis en los programas de Javier Ruiz y Jesús Cintora
«No ejercen el rol esperado de un moderador ni atienden a los principios de neutralidad e imparcialidad exigibles en RTVE», reconoce en su informe
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El Consejo de Informativos de TVE ha denunciado públicamente la existencia de sesgo ideológico y mala praxis profesional en los programas Mañaneros 360, presentado por Javier Ruiz, y Malas Lenguas, conducido por Jesús Cintora. La denuncia se apoya en un informe interno de 144 páginas elaborado tras varios meses de análisis y en respuesta a más de 100 quejas formuladas por profesionales de la propia corporación.
Según el Consejo, ambos espacios incumplen de forma reiterada los principios básicos del periodismo recogidos en la Ley de RTVE y en el Estatuto de Información, entre ellos la obligación de separar claramente información y opinión, contrastar las fuentes y garantizar el pluralismo político.
La investigación fue abierta de oficio en 2025 tras la recepción de numerosas quejas de trabajadores de TVE, que alertaban de una deriva editorial en determinados programas con contenido informativo. El Consejo recuerda que, pese a que se emitan en franjas no estrictamente informativas, estos espacios están sujetos a las mismas normas de rigor, neutralidad e independencia que los servicios informativos de la corporación. Además, «aunque sean de productora externa –La Cometa, Big Bang Media y LaOsa Producciones–, también deben cumplir la normativa de la televisión pública y sus códigos deontológicos».
El informe analiza múltiples emisiones de ambos programas y concluye que se detectan comentarios valorativos presentados como hechos, uso de datos no suficientemente verificados y una presencia recurrente de un único marco ideológico en el tratamiento de la actualidad política.
El Consejo de Informativos concluye que que la responsabilidad editorial «es opaca y no se sabe, o al menos no se nos dice, quiénes son los responsables reales». Añade, además, que no tienen «constancia de quiénes son los verdaderos responsables editoriales de estos programas. (...) Son los responsables de las productoras quienes elaboran escaletas y establecen contenidos, dejando poco margen de actuación a los profesionales de TVE».
En el caso de Malas Lenguas, el Consejo subraya una cobertura considerada poco rigurosa de determinados casos políticos y un estilo de conducción que, a su juicio, sitúa al presentador más cerca del papel de tertuliano que del de moderador imparcial. Además, utiliza la marca Verifica de RTVE –departamento de la corporación que investiga la desinformación y los bulos– no «con el fin de esclarecer la verdad, sino para utilizar esta marca con el fin de reforzar las tesis del programa». También reconoce que el humor del programa «no se utiliza para satirizar a todo el espectro político, sino solo a una parte».
Jesús Cintora, en su programa Malas lenguas
Respecto a Mañaneros 360, el informe apunta a deficiencias en el tratamiento de noticias de especial sensibilidad, donde se habrían vulnerado estándares básicos de prudencia informativa. «La opinión e información deben estar claramente delimitadas y en este programa se mezclan». Señala a su vez que Javier Ruiz no cumple la actitud neutral que debería tener como presentador.
En conclusión, el informe reconoce que los dos presentadores «adolecen de sesgo, tanto en el contenido de sus opiniones como en la forma de exponerlas (...). Suelen favorecer solo a quienes defienden tesis de un determinado signo político, quienes suelen concluir los debates y cuyas opiniones son reforzadas por los colaboradores externos». El presentador también «se une a la defensa de esas tesis, interrumpiendo de forma abrupta y grosera las opiniones de quienes están en contra. No ejercen el rol esperado de un moderador ni atienden a los principios de neutralidad e imparcialidad exigibles en RTVE».
En cuanto a los tertulianos de ambos programas, el informe explica que muchos usan un «lenguaje agresivo». «Las descalificaciones son frecuentes. Aunque son opiniones personales y en ese sentido respetables, es impropio que RTVE sirva de altavoz a mensajes de odio que contribuyen a la polarización de la sociedad».