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Antonio Banderas en El HormigueroEl Hormiguero

Antonio Banderas señala a Sánchez en El Hormiguero: «Se puede cambiar de opinión pero no de principios»

El actor malagueño ha hecho un repaso por toda su trayectoria, ha hablado de su función y ha dejado algún recado para el presidente del Gobierno

Antonio Banderas, actor, director y gran conversador, ha dado una auténtica lección de lo que es la vida, lo que ha sido su vida y lo que les espera a los jóvenes del futuro, en el Hormiguero de A3.

Con Pablo Motos se habla de casi todo, pero siempre quiere saber qué opinan sus invitados y si hay oposición a Pedro Sanchez: «La mayor oposición- comenta Banderas- a Pedro Sánchez, sería el propio gobierno de Pedro Sánchez hace cuatro años. Si tú colocas a ese gobierno de hace cuatro años en la bancada que ocupa el Partido Popular, esa sería la mayor oposición al gobierno actual. Yo entiendo que se pueda cambiar de opinión, todos lo hacemos a veces, pero una cosa es cambiar de opinión y otra es cambiar de principios. Y eso ha sido muy doloroso para muchos».

Su espectáculo «Godspell. El Musical» se estrena en Madrid el 21 de enero en el Gran Teatro Pavón, tras 75 representaciones en su ciudad natal, Málaga.

Antonio Banderas ha repasado su vida: vivió en nueve pensiones en Madrid, no pagaba y le echaban, buscaba entre los coches alguna moneda perdida, un amiguete le daba todos los días un bocadillo que era su comida y con el billete de vuelta a Málaga todo cambió. Alicia Moreno, la hija de Nuria Espert le abrió las puertas del teatro.

Está ilusionado con su espectáculo. Es lo que le hace disfrutar más. Es su obra. Y en ella plasma todos sus conocimientos. Las mascotas son sus grandes amigos. Canta con su perro Digsy a pleno pulmón: «Los animales – cuenta Banderas- son máquinas de amar. Voy a comprar el pan y cuando vuelvo me recibe como si hubiese ganado un Oscar».

Ha recorrido medio mundo. Ha conocido a personajes famosos: «Obama, expresidente de los EE.UU., comió jamón en mi casa». Ahora está desengañado: «Sabes lo que pasa -le explica con seriedad el actor a Pablo Motos- que no lo entiendo. La política ha pasado en mi vida a un lugar muy bajo en las preferencias. La política está ligada, en estos momentos, al mundo de la violencia, tanto física como psicológica en muchos niveles.

Estoy teniendo unas reacciones con la violencia, cuando la veo en la tele, la real, la verdadera, que me produce náuseas, algo que no me había pasado nunca. No veo a ningún líder mundial que me satisfaga. Nadie que me represente».

Antonio Banderas se olvida del poder, de los políticos y centra su esperanza en la juventud. La definición del teléfono móvil que llevan en su bolsillo los jóvenes es sublime: «Hay que decirle a la gente joven que lea. Estamos atravesando un momento crucial. Es muy duro ver a la gente joven que les han facilitado un cerebro de cristal, que viaja en su bolsillo, que le da pequeños orgasmos inmediatos, pero que no profundiza en nada».

Banderas insiste en la lectura como algo capital para el futuro de los jóvenes. Es la solución a muchos problemas que pasan. «Lo más importante -añade el actor- de la cultura a gran nivel es que resulta muy difícil manipularte cuando la posees porque ya sabes leer las intenciones de la gente. Y eso es necesario que se lo inculquemos a la gente joven. Es muy grave lo que les está pasando, con suicidios y viendo que el mundo está cambiando».

El anecdotario de Antonio Banderas no acaba nunca. Estuvo a punto de morir por un infarto y… «Porque me quedé cerrado en una cabina de grabación en mi casa, estando solo y gracias a la cocinera que no tenía que venir y apareció a buscar algo, me salvó».

Su primer Óscar fue un calvario: «Me compré unos zapatos nuevos y el dolor fue insoportable toda la noche». No quiere guardar dinero en el banco: «Si me muero y me queda un euro en el banco, seré un idiota». Tiene tres películas por estrenar y mucho trabajo por delante. Antonio Banderas, el malagueño universal, dejó su rúbrica en una noche sublime del El Hormiguero.