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Fernando Ramallo, en una imagen de archivoGTRES

Televisión

Un actor español, sobre el salario mínimo en series de televisión: «Se quedaría en unos 2.035 € al mes»

Fernando Ramallo ha compartido en redes sociales la realidad detrás de la profesión

Durante años, el imaginario colectivo ha asociado la profesión de actor con sueldos elevados, alfombras rojas y estabilidad económica. Sin embargo, la realidad del sector audiovisual español dista bastante de esa imagen. El actor Fernando Ramallo ha abierto un debate necesario al explicar públicamente cuáles son los salarios mínimos que marca el convenio para cine y televisión y cuánto termina percibiendo realmente un intérprete tras impuestos y comisiones.

Ramallo compartió a través de un vídeo de TikTok los datos recogidos en el Boletín Oficial del Estado para desmontar la creencia de que todos los actores cobran cifras desorbitadas. En televisión, los mínimos estipulados sitúan a un protagonista por encima de los 10.000 euros mensuales, mientras que un secundario supera los 7.500 y un actor de reparto ronda los 5.700 euros al mes. A primera vista, las cantidades pueden parecer elevadas. El problema es la duración de los contratos.

La mayoría de las series se ruedan en periodos de entre cuatro y seis meses, lo que significa que esos salarios no se perciben durante todo el año. Si, por ejemplo, la ganancia asciende a 41.052 euros, de esa cantidad es necesario descontar un 15 % correspondiente al representante y cerca de un 30 % en concepto de IRPF, lo que deja unos ingresos netos aproximados de 24.426 euros. Si además se considera que no es raro que un actor pase uno o incluso dos años sin trabajar, el salario mensual real, prorrateado en el tiempo, «se quedaría en torno a 2.035 euros al mes», explica el intérprete.

En el cine ocurre algo similar. Aunque los mínimos por película pueden superar los 11.000 euros en el caso de un protagonista, los rodajes suelen durar apenas un mes o mes y medio. Es decir, se trata de ingresos concentrados en un periodo muy corto que después deben sostener meses —a veces largos— sin trabajo.

Ramallo también matiza que existen intérpretes con mayor reconocimiento que negocian cachés muy superiores, especialmente en producciones de gran presupuesto. Sin embargo, insiste en que esos casos no representan la realidad mayoritaria del sector. La intermitencia laboral continúa siendo una de las principales características de la profesión.

Más allá de las cifras concretas, sus declaraciones han servido para visibilizar una situación que muchos profesionales conocen bien: la inestabilidad económica en un oficio profundamente vocacional. En una industria que vive un momento de expansión gracias a las plataformas y a la internacionalización de los contenidos, el debate sobre la sostenibilidad laboral de los intérpretes vuelve a ponerse sobre la mesa.