Josema Yuste en El Hormiguero
Josema Yuste: «No hay mejor premio que el cariño de la gente, por encima de los Goya y la madre que los parió»
El cómico y actor ha repasado su trayectoria de más de 25 años en el sector del entretenimiento
Josema Yuste es posiblemente uno de los mayores referentes e influyentes del humor en España. El cómico y actor ha visitado El Hormiguero para repasar su trayectoria en televisión y teatro.
Con una carrera que abarca décadas y décadas de decenas de proyectos que van desde Martes y 13 hasta sus recientes obras teatrales, Yuste sigue manteniendo su cercanía y afecto por el público, por lo que en esta ocasión ha ido a presentar la tercera temporada de 'Que Dios nos pille confesados', su obra de teatro.
Durante su entrevista con el presentador de televisión Pablo Motos, el cómico ha explicado cómo hace para mantenerse con la energía a sus 72 años recién cumplidos: “Mis cuidados básicos, un poquito de deporte; en mi caso es el golf, caminar y trabajar".
Además, ha asegurado que para él es «importante currar hasta que podamos con la mente y con el cuerpo».
«No hay mejor premio, para mí, que el cariño de la gente. Por encima de los Goya, de los Óscar y de la madre que lo parió, lo mejor es el público» ha sido otro de sus mensajes que le ha dedicado al público que le sigue durante toda su trayectoria profesional. Y es que en más de una ocasión el cómico se ha mostrado descontento con «la politización de los premios».
El «sexto sentido» del Yuste
Yuste ha relatado cómo hace para vivir y disfrutar cada función en contacto directo con su público: “Hay que estar muy concentrado en la función, teniendo un ojo en el público".
Además, Yuste ha insistido en que es capaz de «oír los latidos de la gente, si se mueven en las sillas, si se aburren». Es mi función y la conozco bien”. Algo que ha corroborado el cómico El Monaguillo, quien ha halagado la virtud de Yuste de analizar a su público siempre que actúa.
Tras sus 25 años encima de los escenarios, el actor y humorista asegura que tiene un sexto sentido para notar si el público se aburre o no, a la par que es capaz de seguir concentrado en la interpretación.