Santiago Segura, durante su entrevista con El Debate
Entrevista
El palo de Santiago Segura a la Ser por destripar 'Torrente, presidente': «Son mala gente, eso no se hace»
Es el hombre del momento. En realidad, como cada vez que estrena una película y obra dos milagros: llenar las salas de cine y hacernos reír. Con Torrente, presidente, la divertida e inteligente comedia que ya supera el millón de espectadores solo en sus primeros cuatro días en cartel, Santiago Segura logra un tercer milagro, el mayor de todos: unir a los españoles de izquierdas y de derechas. A carcajadas, claro. La apuesta no podía ser más arriesgada: hacer una comedia que reparte a diestra y siniestra, con la polarización en máximos, y además sin tráiler promocional, fotos, sinopsis ni pases previos para la prensa para proteger a los fieles seguidores de la saga. Pero, como siempre, Santiago Segura ha salido ganador en todo. «Estoy en una nube», reconoce con una sonrisa a El Debate.
–¿Nota que hay diferencias entre la prensa de izquierdas y la conservadora en sus críticas de Torrente, presidente? Ha habido algún medio de los llamados progresistas que directamente desvelaba en el titular los nombres de los cameos más sorprendentes...
–Si te refieres a los hijos de la gran puta de El cine en la Ser, no he pensado que sean 'progres' o que sean de izquierdas o de derechas. He pensado que son mala gente por fastidiar. Eso no se hace bajo ningún concepto. Hasta los más así ponen: 'spoiler, alert' o 'si no has visto la película, no leas esto'. Pero poner en un titular los tres grandes cameos de esta película, que es algo que yo he hecho para que disfrute la gente, que para eso se hace un cameo... Recordemos a Sean Connery en la película Robin Hood de Kevin Costner. Hay maldad. No he pensado que sea por sesgo político, para nada, porque la película yo creo que es una película que reparte a diestro y siniestro y se ríe de toda la clase política. No es una película para hacer sangre o para hacer daño. Es verdad que sí, que yo creo que ha sentado peor a algunos medios que a otros. Y algunos en la crítica decían: 'una película intrascendente, que no muerde, no tiene colmillo'. Claro, que no le he dado a los otros, eso es lo que quieres decir. Que querías sangre solo para el otro lado. No, es que no puede ser.
–¿Cree que le estaban esperando?
–Yo creo que no les ha gustado mucho mi idea de regalarle a los fans una experiencia. No lo han entendido. 'Vamos el viernes a las 12 de la mañana al cine y a las 16:00 reventamos todo'. Dices, '¿por qué se puede ser así?' Yo no lo entiendo. A mí me da un poco igual. Me jode porque yo he visto la película con gente que no sabía nada y es que no notas el sobresalto, la alegría. Ha venido un chico de las redes y dice: 'yo la vi el otro día y me encantó. Lo que pasa es que vi lo de El cine en la SER en el titular antes de ver la película y me dio una rabia...'.. Tú, que eres más peor pensado que yo, piensas que es por eso. Yo quiero ser bien pensado. Pienso que es maldad o necedad. O una combinación de ambas.
–¿Qué tiene nuestro Gobierno de torrentiano?
–Cuando ves la película te das cuenta porque he metido muchas frases de Torrente que podrían ser atribuibles a algún político. He cogido además de todos. Los políticos son muy vendemotos. Yo por eso he puesto frases en Torrente de todos los políticos.
–¿Es cierto que intentó tener a Ábalos y a Koldo en Torrente, presidente?
–Eso fue un bulo, cosas que pasan. Pero es verdad que en parte fue culpa mía porque me llamaron para confirmarlo y yo dije: 'ni confirmo ni desmiento' porque pensé: 'qué fantasía, qué marcianada'. Pero la noticia que salió fue más marciana aún porque decían que uno estaba friendo chistorras y el otro estaba…. Encima pensaron la escena, que yo creo que se lo inventan directamente. Me hizo gracia porque cuanto más ruido, más atención a la película, que es lo que uno quiere, sobre todo cuando no has hecho tráiler, ni póster, ni has dado el casting, ni has hecho sinopsis, pues necesitas generar noticias. Además, salió la familia de Ábalos a desmentirlo: 'Jamás ha contactado con nosotros nadie'. Efectivamente.
Carlos Herrera, uno de los grandes cameos de Torrente, presidente
He tenido mucho cuidado es no meter políticos en activo en la película. Podría haber sido gracioso y hay gente además que conocía. 'Si le toco seguro que se va a prestar y va a ser gracioso'. Pero pensé: 'no, porque no quiero que nadie piense que es una película de alguien'. No quiero que sea de un lado ni de otro. Quiero que sea una película de todos. A mí me parece muy liberadora por las risas y muy unificadora por ver reírse a gente de izquierdas y de derechas porque es lo que queríamos. Lo que deberíamos hacer es intentar hacer cosas juntos porque al final, tanto si nos hundimos como si salimos a flote, vamos a hacerlo todos porque vamos en el mismo barco, que es lo que a veces los políticos no se dan cuenta. No es nada bueno el ejemplo que nos dan de esa enemistad, ese enconamiento y sobre todo esa falta de educación, que se insultan. Servidores públicos que son empleados nuestros y piensan que somos idiotas.
Yo estoy todavía estoy esperando un político, de izquierdas o de derechas, e insisto, porque es que esto es muy importante, que lo dijo Julio Anguita, que era de Izquierda Unida: 'vota a quien quieras, izquierda, derecha, pero buena gente'. Dame un programa y dime esto es lo que voy a hacer, esto, esto, esto y esto. Y luego cuando lleves ahí tres años, mira el punto seis del programa. No he podido lograrlo por esto y por esto y por esto. Entonces yo podría entender algo. No me tomes por tonto y hagas lo que te salga de los cojones y digas bueno, estamos haciendo no sé qué y te cuentas los logros.
Gabino Diego y Santiago Segura, en Torrente, presidente
Creo que de verdad que es como una válvula de escape este Torrente. Por lo menos ríete, porque los periódicos deprimen, el telediario angustia... Pues con Torrente ríete. También te digo que estoy en una nube de 1 millón de espectadores en cuatro días. Y luego el cine, los parking del cine llenos, las cafeterías de al lado del cine y los bares. Me siento feliz. He hecho algo bueno por la humanidad. Aunque mis películas sean, como dice mucha gente, lamentables, pero por lo menos son positivas en ese sentido industrialmente.
–Por dejarlo claro, ¿tiene subvención Torrente, presidente?
–Es un bulo por los dos lados porque no hay subvención. Torrente no está subvencionado por el ICAA (Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales). Hablé con mi socia, que decía: 'No, pero tenemos inversores en la película que invierten para tener desgravaciones fiscales,'. Y le dije: 'Ya, pero no es una subvención directa'. O sea que no es mentira, que no está subvencionado, ¿no? Pero, ¿para qué? Si es que además no me parece un valor añadido, porque yo sí que creo que el cine debe estar subvencionado. No me parece mal lo que es un bien cultural de todos nosotros. Que cuando dicen 'que hagan películas, pero sin mi dinero', dices: 'pero si a lo mejor tocas a 10 céntimos o 20 céntimos, no nos volvamos locos'. Y luego en los Oscar está Sirat y es el nombre de España; y de repente le dan un Oso de Berlín a una directora, que me parece bonito. Eso no me parece mal, de verdad.
A mí sí que me parece mal, por ejemplo, que el teatro no tenga o que el dentista no tenga. Pero sí que me parece mal que el sambenito de los subvencionados sea el del cine cuando la industria automovilística tiene unas subvenciones mucho mayores. Y no me parece mal porque ¿qué es una subvención? Una industria que es importante para el país, pero que no va muy boyante, recibe una inyección para que luego revierta en beneficio de todos. Dicho esto, prefiero el sistema de Francia, donde las subvenciones se generan con el propio cine. El 10% de cada entrada va a una bolsa, un paquete que luego subvenciona otras películas. No sé exactamente como lo hacen pero me suena mejor más así. En ese sentido me siento muy a gusto y muy tranquilo porque no he quitado el dinero al contribuyente y sí que revierte bastante entre lo que tengo, entre las palomitas y los refrescos que venden, el IVA, el IRPF. Creo que no me siento un mal ciudadano, me siento un ciudadano que aporta.