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Henry Fonda y Charles Bronson protagonizaron Hasta que llegó su hora

Henry Fonda y Charles Bronson protagonizaron Hasta que llegó su hora

Historias de película

Los mejores spaghetti wéstern de la historia sin repetir (casi) de director

Inaugurado accidentalmente en 1964 con Por un puñado de dólares de Sergio Leone, la crítica lo ignoró mientras el público lo adoraba y se rendía a los pies de Sentencia, Cuhcillo, Django, Sabata, Sartana y, por supuesto, el Hombre sin nombre

Fue un género violento, polvoriento y bastardo, vapuleado por la crítica, pero enormemente popular, aunque hasta los años 90 no fue reparado y reconocido en toda su grandeza. Aquí les ofrecemos los mejores spaghetti wésterns de la historia, en un orden relativo –es muy, muy difícil–y donde no incluiremos ninguna comedia, con perdón de nuestro adorado Trinidad.

1. El bueno, el feo y el malo (Sergio Leone, 1966)

Fotograma de El bueno el feo y el malo

Fotograma de El bueno el feo y el malo

La trilogía oficiosa del Hombre sin nombre llega a su cénit con la cinta con que Leone llevó los clichés y referencias del género clásico a un nivel de celebración y homenaje inéditos que, además, cambiaron el modo de hacer cine para siempre. Si Por un puñado de dólares abre el camino y La muerte tenía un precio se regodea en él, El bueno, el feo y el malo lo sublima. Una obra maestra rotunda e irrepetible.

2. Hasta que llegó su hora (Sergio Leone, 1968)

Fotograma de Hasta que llegó

Fotograma de Hasta que llegó su hora

Para muchos, el mejor spaghetti de la historia del cine que Leone planteó como un ejercicio de estilo con el que lleva todas sus obsesiones al paroxismo. Protagonizada por Henry Fonda y Charles Bronson, es una metáfora irrepetible sobre la muerte del salvaje oeste y el nacimiento de una nueva sociedad basada más en las leyes que en el revólver. El tiempo se detiene en un filme que es el más puro manierismo.

3. Cara a cara (Sergio Sollima, 1967)

De los tres spaghetti de Sollima, éste es el más profundo y oscuro por el progresivo advenimiento de un hombre hacia la violencia. Una especie de quijotización de Sancho entre un intelectual –Gian María Volonté–y un asesino –Tomás Milian–, pues cuanto más conoce el primero la violencia, más la desea y cuánto más razona sobre el mal el segundo, más lo desprecia. Una joya única y profundamente moral.

Fotograma de Cara a Cara

Fotograma de Cara a Cara

4. Django (Sergio Corbucci, 1966)

Uno de los personajes más enigmáticos del género será siempre este pistolero que vaga por el desierto cargando un ataúd arrastrando, literalmente, la muerte consigo. Franco Nero está espléndido, letal y agresivo en este filme trascendente como pocos de su época, profundamente nihilista y de un fetichismo desconcertante. Un colorista y polvoriento festival sobre el mal que te atrapa desde el primer instante.

Django, dirigida por Sergio Corbucci (1966)

Django, dirigida por Sergio Corbucci (1966)

5. Keoma (Enzo G. Castellari, 1976)

El último gran spaghetti de la historia con el que el Enzo Castellari se despide del género gira en torno a un antihéroe vagabundo, solitario, sucio y mestizo que regresa a su pueblo después de la guerra para encontrarse el horror en forma de corrupción y desesperación. Es, seguramente, la película en la que el vapuleado Franco Nero está más dramático y amargo. Un portento reivindicable desde su plano inicial.

Fotograma de la película Keoma

Fotograma de la película Keoma

6. De hombre a hombre (Giulio Petroni, 1967)

Uno de los pilares del género es esta magnífica historia de venganza perpetrada por un joven quince años después de que unos ladrones maten a su familia. Junto a él, un ángel de la guarda oscuro y letal en forma de un Lee Van Cleef que estaba en el esplendor absoluto de su carrera. La banda sonora de Ennio Morricone, llena de gritos y toques tribales, eleva la cinta a un nivel demencial completamente único.

Poster de la película De hombre a hombre

Póster de la película De hombre a hombre

7. El gran silencio (Sergio Corbucci, 196)

Junto a Django, es la obra cumbre de Corbucci dentro del género. Situado en un pueblo nevado de Utah donde un cazarrecompensas llamado Silencio (Jean-Louis Trintignant) intenta dar caza a uno apodado Loco (Klaus Kinski), este violentísimo drama presenta a su héroe como una figura patética que legitima el mal en un escenario hostil y fantasmagórico. Es casi un drama existencial poético e indescriptible.

El gran silencio

El gran silencio

8. El día de la ira (Tonino Valerii, 1967)

Portentoso spaghetti protagonizado por Lee Van Clif en el que da vida a un misterioso pistolero que enseña a defenderse al joven vagabundo interpretado por Giuliano Gemma que nunca dejaría el género. La cinta cuanta con algunos de los duelos más hermosos y emocionantes de la década subrayado por la banda sonora de Riz Ortolani que lo confirman como un auténtico festival de cine del gran Tonino Valerii.

Poster El día de la ira

Póster de El día de la ira

9. Yo soy la Revolución (Damiano Damiani, 1966)

Gian Maria Volenté y Klaus Kinski, a cuál más inquietante, protagonizan esta cinta que inauguró el subgénero Zapata Wéstern ambientado en la Revolución Mexicana. La historia tiene un tono más profundo de lo que era habitual en el género y presenta la revolución desde un punto de vista marxista, brutal y caótico, sin romanticismo de ninguna clase. Una película que es como un bofetón de barbarie.

Poster Yo soy la Revolución

Póster Yo soy la Revolución

10. Gran duelo al amanecer (Giancarlo Santi, 1972)

Uno de los más emblemáticos spaghetti de los años 70, con el icónico Lee Van Cleef y dirigido por Giancarlo Santi, ayudante de dirección de Sergio Leone y cuya influencia es más que evidente. Es una de las cintas con mayor carga moral del género donde la violencia queda plenamente justificada en aras de un bien mayor y cuya magnífica banda sonora Tarantino terminó de inmortalizar en Kill Bill: Vol. 1.

Fotograma de Gran duelo al amanecer

Fotograma de Gran duelo al amanecer

11. Oro sangriento/Sabata (Gianfranco Parolini, 1969)

Póster de Oro sangriento/ Sabata

Póster de Oro sangriento/ Sabata

Primera entrega de la Trilogía de Sabata que dirigió Gianfranco Parolini sobre el solitario y legendario pistolero –de nuevo, Van Cleef–que cuenta con algunas escenas memorables y explota perfectamente los recursos propios del spaghetti. Aunque su director no está considerado uno de sus grandes realizadores de este género inagotable, la también conocida como Sabata es una película única y extraordinaria.

12. Buen funeral amigos, paga Sartana (Giuliano Carnimeo, 1971)

Póster Buen funeral amigos, paga Sartana

Póster de Buen funeral amigos, paga Sartana

Tercera película de la saga de Sartana en la que Gianni Garko, uno de los actores fetiche del género, brilla con luz propia. El personaje es más heroico y moral que otros del género, aunque es también más letal y muestra toda clase de habilidades para poder matar. La película juega con los límites morales del espectador mostrando un personaje casi mesiánico cuya violencia y deseo de venganza están justificados

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