Fotograma de El Diablo viste de Prada 2
Cine
Borran a Sydney Sweeney de 'El diablo viste de Prada 2' tras recibir los elogios de Trump
Entre el ritmo narrativo y el veto ideológico: los motivos ocultos tras el tijeretazo a la actriz de Euphoria
Lo que iba a ser un cameo estelar de tres minutos interpretándose a sí misma se ha convertido en el centro de una tormenta que mezcla la supervivencia de las revistas de papel con la polarización política de una actriz que, hoy más que nunca, está en el ojo del huracán.
El mundo del cine y la moda se ha quedado de piedra con el último cotilleo de Hollywood: Sydney Sweeney ha desaparecido por completo del montaje final de El diablo viste de Prada 2. Lo que iba a ser el choque de trenes definitivo entre la nueva musa de la Generación Z y el legendario club de Meryl Streep, Anne Hathaway y Emily Blunt se ha quedado en nada. A solo unos días del estreno, previsto para finales de este mes de abril, nos hemos enterado de que la escena de tres minutos donde la actriz de Euphoria se interpretaba a sí misma ha acabado en la papelera de reciclaje de la sala de edición.
Cartelera El diablo viste de Prada 2
La versión oficial que llega desde los estudios suena al típico discurso diplomático de 'decisiones creativas'. Según informa Entertainment Weekly, el fragmento fue descartado porque no encajaba estructuralmente con la narrativa del filme. La secuencia mostraba a Sweeney junto a Emily Blunt siendo asesorada para una gran gala, pero los editores decidieron que el momento frenaba el ritmo de la historia. Sin embargo, que te quiten de en medio a una de las actrices más rentables del momento huele, para muchos, a algo más que a un simple problema de metraje, especialmente cuando se ha revelado que otros nombres de peso como Anna Wintour también habrían caído del montaje final
Ahí es donde entran las malas lenguas y el lío político. En redes sociales el tema está que arde porque no todos se creen la excusa del ritmo. El runrún vincula esta tijera a la reciente polémica por su campaña con American Eagle titulada Sydney Sweeney Has Great Jeans. El juego de palabras entre jeans y genes fue duramente criticado por ciertos sectores debido a supuestas connotaciones ideológicas, una controversia que se incendió cuando Donald Trump elogió públicamente la campaña como una celebración de los valores tradicionales. El expresidente llegó a calificar a Sweeney como una 'republicana registrada' y definió el anuncio como un golpe contra la cultura woke. Ante esto, la actriz intentó mantener una postura neutral asegurando que no pensaba en el apoyo de Trump de esa manera, pero el estigma parece haber sido demasiado inflamable para una superproducción de Disney y 20th Century Studios.
Más allá de los cameos eliminados, el rodaje de esta secuela ha sido un despliegue de lujo que ha paralizado ciudades. En Nueva York, la producción tomó localizaciones icónicas como el World Trade Center para las nuevas oficinas de Runway, mientras que en Italia el rodaje bloqueó carreteras a orillas del Lago de Como para filmar secuencias de acción con una camioneta negra blindada. Se comenta que Meryl Streep impuso un vestuario totalmente sostenible para Miranda Priestly, reflejando su adaptación a los nuevos tiempos.
La trama nos sitúa veinte años después, con una Miranda cuya carrera peligra por el declive de las revistas de papel frente al poder de los algoritmos. Para salvar Runway, debe enfrentarse a su antigua asistente, Emily Charlton, ahora convertida en una poderosa ejecutiva de un gran grupo de lujo con el dinero necesario para rescatar la cabecera. Es un duelo de titanes donde la moda es solo el escenario de una guerra de supervivencia digital. La gran duda es si el estudio sacrificó a Sweeney para evitar que el ruido político empañara un regreso que ha costado dos décadas materializar. En Hollywood, incluso un cameo perfecto puede no sobrevivir si la imagen de su protagonista se vuelve demasiado polémica para el gran público.