Cartel del documental Sidosa
Críticas a 'Sidosa', el documental de Casanova y Évole: «Se nota que está hecho para trincar la subvención»
ASidosa, el documental de Eduardo Casanova y Évole donde el actor y director se sincera sobre el VIH que contrajo con 17 años, no le ha acompañado la taquilla. En su primer fin de semana en los cines, entre el viernes 24 y el domingo 26 de abril, no llegó ni a los 3.000 euros de recaudación (2.900). Ni siquiera con la promoción y el apoyo detrás de todo un grupo como Atresmedia, que coproduce el documental junto a Producciones del Barrio (la productora de Évole). Pero a Sidosa no solo no le ha acompañado la taquilla. Tampoco las críticas. Las del público, ni siquiera las profesionales.
En FilmAffinity la nota que ha recibido hasta ahora Sidosa es un 2,2 con varias reseñas negativas.
«El nuevo documental de Eduardo Casanova pone sobre la mesa un tema que, si bien era medio tabú allá por los años 80, hoy día ni sobrecoge ni ofrece información nueva y relevante. Porque oye, podría haber sido interesante pero tampoco. Como producto cinematográfico no vale ni para hacer bulto en la programación de la madrugada para los insomnes. Se nota que está hecho para trincar la subvención y correr sin mirar atrás», observa un usuario.
Este otro ha construido un relato en tono de humor.
«Soy una de las 50 personas que fui al cine a verla ya que me regalaron una entrada y no sabía de qué iba. El caso es que dije: 'a caballo regalado no le mires el diente' y además, en esta vida no hay que ser desagradecido. Después de 10 minutos viéndola sentí que ese no era mi lugar y que preferiría estar en el estrecho de Ormuz pilotando un petrolero llamado Fuck Trump con la bandera de Israel».
«Así que decidí irme discretamente. Lamentablemente, éramos tan pocos que era inevitable ser visto y juzgado, así que fingí desmayarme. El caso es que fingí demasiado y el golpe que pegué contra el suelo me provocó una conmoción cerebral. Después de una semana ingresado en el hospital he de decir que mereció la pena», continúa.
Otro usuario de FilmAffinity titula así su crítica de Sidosa: El Interstellar de la salud pública.
«Si creías que Nolan era profundo por meterse en agujeros negros, es porque no has visto a Eduardo Casanova lanzarse al vacío de su propia confesión. Un 10 absoluto. Esta película es la verdadera odisea espacial de nuestra era, revelándonos que el VIH no es solo algo con lo que se convive, sino el nuevo estandarte de la vanguardia. Mención especial para Jordi Évole, que aquí se consagra como el Woodward de Atresmedia. Su labor destapando este 'Watergate de la intimidad' es de un heroísmo periodístico que ríete tú del Washington Post. Gracias a su cámara, España por fin ha despertado a la gran verdad que el sistema nos ocultaba. Bonito, sin embargo no. John Waters era un creador genuinamente subversivo que dinamitaba el sistema desde un lenguaje soez, pero estético, propio y original. Y Casanova no deja de ser un estilista pelín resentido, bastante inculto y perfectamente integrado en el sistema que finge despreciar».
El chiste se cuenta solo, titula su crítica de Sidosa otro espectador. «Alguien como Eduardo Casanova, actor y director absolutamente lamentable, puede vivir de hacer productos que no ve nadie. Sidosa es otro ejemplo más de práctica onanista donde se regocija en su «arte» cuando nadie lo mira, donde intenta romantizar la irresponsabilidad de contagiarse de VIH en pleno siglo XXI. Y así seguimos, señores, derrochando el dinero público que tanto esfuerzo y trabajo cuesta ganar en basura que nadie ve porque a nadie interesa».
«Y no, Eduardo. Contagiarse de VIH no es romántico, no es gracioso ni tampoco es algo como para sentirse orgulloso. No hay que normalizar la irresponsabilidad de hacer las cosas sin tomar las debidas precauciones. En cambio, sí se deberían tomar precauciones para evitar pagar la entrada para ver este tipo de insulto a la decencia y a la sensatez», concluye el usuario su comentario.