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Meryl Streep, caracterizada como Miranda Priestly

Cine

Meryl Streep desvela cómo Clint Eastwood le ayudó a crear su personaje en 'El diablo viste de Prada'

Muchos piensan que su inspiración fue Anna Wintour, pero en realidad fue el famoso cineasta

A pesar de los temores de saturación de secuelas, El diablo viste de Prada ha cosechado críticas sorprendentemente positivas y una recaudación en taquilla acorde. Los millennials con cierta predisposición ansiaban más de este mundo de alta costura, aunque con el nuevo matiz de desenvolverse en un periodismo en decadencia, dominado por los matones tecnológicos y la economía del clickbait. Es un recordatorio de lo que hizo que la primera película funcionara.

El diablo viste de Prada es una de las comedias más ingeniosas de la década de 2000. Aunque muchos la ridiculizaron en su momento como una 'simple película para chicas', su astuto estudio de la toxicidad en el lugar de trabajo y el atractivo ambivalente de la élite se vio impulsado por una aguda atención al detalle, un sinfín de frases memorables y un excelente reparto.

En el centro de la historia estaba la mejor actriz de su generación. Al principio, muchos vieron la película como una oportunidad para que ella hiciera un trabajo mediocre y ganara dinero fácil. Pero El diablo viste de Prada terminó siendo el catalizador que convirtió a una actriz aclamada en un icono.

Y eso que ya lo era en parte. Por aquel entonces, en 2006, ya había ganado dos Oscar y atesoraba trece nominaciones. Siempre se ha especulado que su principal fuente de inspiración para el personaje de Miranda Priestly fue Anna Wintour, la famosa editora de la revista Vogue. Esto se debe a que el libro en el que se basa la película está inspirada en la vida y experiencias de su autora, Lauren Weisberger. Antes de escribir la novela, había trabajado como asistente ejecutiva de la propia Wintour.

No fue hasta que pasaron diez años del estreno de la película que Meryl Streep desentrañó en quién se había basado realmente para crear a la directora de la revista Runway. Fue en una entrevista con Variety, donde confesó que la forma de caminar es completamente suya y que la apariencia del personaje era en parte Christine Lagarde, una política francesa con «elegancia y autoridad indiscutibles», y Carmen Dell'Orefice, una famosa modelo cuyo cabello se puede ver claramente reflejado en el de Priestly.

Meryl Streep vuelve a ser Miranda Priestley en El diablo viste de Prada 2

Quienes también le inspiraron fueron Mike Nichols, por su ingenio, y Clint Eastwood, por su voz apacible, tranquila y penetrante. De hecho, aseguró que la forma de hablar de Miranda Priestly provenía directamente de él. «Él nunca, jamás, alza la voz y todos tienen que acercarse para escucharlo, y automáticamente se convierte en la persona más poderosa de la sala».

Lo cierto es que el cineasta posee una voz grave e inconfundible, algo que no suele cambiar en ninguno de sus personajes, siempre tranquilos y estoicos. Es una observación perspicaz de Streep darse cuenta de ello. En la primera lectura de guion, mientras Anne Hathaway y Emily Blunt aún definían sus personajes, Meryl llegó con una sorpresa. «Creo que todos tenían una idea de cómo sonaría Miranda, de forma estridente, mandona y chillona», explicó a Variety. Pero cuando escucharon lo que Streep había preparado, todos en la sala se quedaron boquiabiertos: «Fue tan inesperado y brillante», apuntó Hathaway.

Además, expresó qué le había aportado trabajar con él en Los puentes de Madison y lo que llegó a aprender con el rodaje. Según ella, Eastwood le comentó que no era tanto cómo interpretaba el papel, sino cómo actúan los demás en la sala cuando entras. «Eso es lo que te convierte en el Rey», expresó. De ahí que decidiera mantener cierta frialdad con sus compañeros de El diablo viste de Prada. Creó tal sensación de aislamiento para mantener su autoridad que se sentía miserable al escuchar lo bien que se lo pasaba el resto. «Esta es la última vez que intento algo del Método».