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Buzz Aldring fotografiado por Neil Armstrong en la Luna durante la misión Apolo 11

Buzz Aldring fotografiado por Neil Armstrong en la Luna durante la misión Apolo 11Europa Press

Cine

Ni 'Gravity' ni 'Interstellar': la mejor película del espacio, según Neil Armstrong

El primer hombre en pisar la Luna eligió un clásico de culto por su asombrosa precisión científica

A lo largo de la historia del cine hemos podido ver cómo el espacio siempre ha ocupado un lugar muy especial en nuestras pantallas, dando vida a obras extraordinarias y distintas. Se ha retratado el cosmos de mil maneras diferentes: pasando por una visión llena de sorpresas magníficas y hermosas, hasta espacios oscuros y peligrosos. Entre las producciones que marcaron un antes y un después en este género tenemos grandes obras; algunas de ellas ofrecen detalles minuciosos, como la película Gravity (2013) de Alfonso Cuarón, o Interstellar (2014) de Christopher Nolan, con su famoso agujero negro.

Lo cierto es que resulta muy difícil hacer una película precisa sobre el misterio absoluto del espacio exterior, sobre todo si tenemos en cuenta que tan solo aproximadamente 650 personas han cruzado la línea de Kármán, la cual marca el límite de la atmósfera terrestre. Pero la verdadera cuestión sería más bien saber quién es el más indicado para ejercer de juez y analizar la precisión de dichas películas. En primer lugar, podríamos pensar en algún gran director de cine como Steven Spielberg, Ridley Scott o George Lucas, o incluso en astrofísicos como Neil deGrasse Tyson; pero lo cierto es que hay un nombre que destaca y que, una vez dicho, parece casi una evidencia.

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Y este nombre no es el de algún actor o realizador, sino el de un astronauta. Porque ¿quién mejor para evaluar que una persona que ha visto el espacio con sus propios ojos y cuenta con su propia experiencia? Entonces, lo ideal sería preguntarle a nuestro querido Neil Armstrong. Aquel hombre que un día dijo «un pequeño paso para el hombre, un gran salto para la humanidad» el 21 de julio de 1969, momento en el que hizo historia cuando su nave espacial Apollo 11 aterrizó en la superficie lunar, siendo él quien dio los primeros pasos en el suelo de Wensleydale minutos antes que su compañero Buzz Aldrin.

Así es, habiendo visto de primera mano el vacío negro del espacio y el patrón resplandeciente de las estrellas, Armstrong contaba con plena autoridad cuando habló con el crítico de cine estadounidense Gene Siskel sobre sus películas favoritas relacionadas con el espacio. «Es la mejor visión individual del espacio que jamás haya salido del cine», afirmó Siskel en su retrospectiva de 2001: Una odisea del espacio de Stanley Kubrick, una película estrenada apenas un año antes de que el Apollo 11 lograra con éxito la caminata lunar. Una proeza del cine de ciencia ficción, la clásica película de Kubrick tuvo un impacto en todo el mundo, y Siskel recordó una conversación particularmente especial que tuvo con Armstrong sobre el largometraje con ocasión de su programa de televisión junto a Roger Ebert, durante un episodio especial dedicado a analizar de forma retrospectiva la carrera y las películas del director Stanley Kubrick.

Continuando, Siskel añade: «No se queden solo con mi palabra; hace un par de meses, por casualidad volaba hacia Cincinnati sentado al lado de Neil Armstrong, el astronauta, el primer hombre en caminar sobre la Luna. Armstrong me dijo que, de todas las películas espaciales, la que más le gustaba era 2001, y que hacía un trabajo notable al comunicar cómo es realmente vivir y viajar por el espacio exterior». En respuesta, el compañero de pantalla de Siskel, Roger Ebert, señaló acertadamente: «Esa debe ser la mejor reseña que Stanley Kubrick haya recibido jamás por 2001». No se puede decir de manera más justa.

En esta elogiada película, la trama sigue la historia de dos astronautas y una supercomputadora llamada H.A.L. 9000 que viajan hacia Júpiter para descubrir los misterios de la existencia humana. Un logro experimental y cinematográficamente maravilloso, la cinta se basó en el relato corto El centinela de Arthur C. Clarke, quien también adaptó su historia al guion cinematográfico. La obra fue todo un éxito por diversos motivos: uno de ellos es que no solo representó el espacio con precisión, sino también nuestra obsesión con la tecnología que nos lleva allí. Como comentó Stanley Kubrick en 1980: «Se suponía que la idea era que es acogido por entidades divinas, criaturas de pura energía e inteligencia sin forma ni figura. Lo ponen en lo que supongo que se podría describir como un zoológico humano para estudiarlo, y toda su vida transcurre a partir de ese momento en esa habitación».

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