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José Luis Rodríguez Zapatero, en el plató de Mañaneros 360º

José Luis Rodríguez Zapatero, en el plató de Mañaneros 360ºTVE

Pinchazo del expresidente

Zapatero se desinfla en TVE y no da una sola prueba a los suyos para seguir defendiéndolo

El expresidente dejó en su entrevista con Javier Ruiz las mismas dudas que dejó al juez en su declaración del 17 de junio. Lo negó todo sin aportar nada y se presentó como víctima

Afirmó repetidamente José Luis Rodríguez Zapatero en su esperada entrevista en TVE que no iba a pedir un «acto de fe» a sus compañeros y a los españoles, pero de hecho eso es precisamente lo que hizo. Porque el expresidente del Gobierno no aportó nada más que su palabra para defender su inocencia en el caso Plus Ultra. Exactamente igual que ante el juez José Luis Calama el pasado 17 de junio, y la conclusión del magistrado fue rotunda: «No ha logrado desvirtuar los indicios racionales de criminalidad», escribió entonces en el auto en el que desestimaba medidas cautelares contra él.

Zapatero rebajó la confesión de Julio Martínez Martínez, su presunto testaferro, a una «estrategia de defensa» como otra cualquiera. No aclaró la procedencia de las joyas halladas en su despacho y solo señaló que fueron «un regalo de cortesía personal» de hace «muchísimos años», que no tenían «nada que ver» con su tarea política y que no podía «ni imaginar el valor» porque él «nunca» ha pisado una joyería. Aunque anunció que rebatirá la tasación de Ansorena. Calificó de «nulo» su papel en el rescate y en la creación de una sociedad offshore. Sostuvo que no habló «con nadie del Gobierno ni de la SEPI» de Plus Ultra, y que él no supo de antemano que el Consejo de Ministros iba a aprobar el rescate. Y negó que su comida con el entonces ministro José Luis Escrivá tuviera algo que ver con que un mes después la Seguridad Social aplazó a la aerolínea una deuda de 450.000 euros.

El expresidente del Gobierno se presentó ante la opinión pública 65 días después de su imputación y se limitó a dos cosas: negarlo todo, especialmente que influyera ante el Gobierno de Pedro Sánchez para el rescate a la aerolínea, y presentarse como víctima. Lo que en su día hicieron José Luis Ábalos, ahora condenado a 24 años de prisión, y Santos Cerdán, en libertad provisional y firmando cada 15 días en un juzgado de Tafalla.

«En los anexos están mis agendas de dos años enteras. Hay 150 personas afectadas. Y los chats con Gertrudis (su secretaria), de la intimidad, salud, de cómo está mi padre… creo que esto no ha pasado nunca. Se ha vulnerado mi derecho a la intimidad, a la privacidad, al secreto bancario. Toda mi vida de dos años está ya para siempre ahí, tendrá que tener algunas consecuencias. Esto ha permitido un juicio paralelo y ha facilitado todo tipo de especulaciones», afirmó Zapatero.

El presentador, Javier Ruiz, se la dejó botando cuando le preguntó: «Presidente, ¿a qué atribuye todo esto ahora?, ¿la justicia le ha alcanzado o hay algo más aquí?». «Yo no hago juicios de intenciones, pero obviamente esto es un proceso contradictorio», respondió el entrevistado, que se declaró «preocupado» por él y por sus hijas. Alba y Laura, según él, también aclararán ante el juez todos los trabajos que hicieron en Whathefav. Según la UDEF, facturaron casi un millón de euros a tres empresas relacionadas con la trama. «Esas cifras las debe revisar, hágame caso», replicó a Ruiz cuando éste le preguntó por el tema.

«Todo mi trabajo fue de consultoría, asesoramiento. Ni participé en ninguna sociedad ni firmé con ningún cliente»; «me ampara la presunción de inocencia procesal y extraprocesal»; «el ministro Escrivá me llamó para conocerme»; «mis hijas no han servido de testaferro para mí, me parece increíble»; «toda mi vida de dos años está ya para siempre ahí»; «voy a defender con hechos mi inocencia»; «esas joyas me producen una alergia profunda»; «agradezco el apoyo del presidente y de tanta gente», fueron algunas de las frases de Zapatero, que tuvo un especial recuerdo para Felipe González: «Él sabrá de eso quizá (de offshores), yo no lo sé».

La entrevista de Zapatero no aclaró ni una sola duda. Tampoco sirvió para exculpar al Gobierno que supuestamente se dejó influenciar, porque los indicios sobre el papel del expresidente en el rescate de Plus Ultra siguen ahí. Ni dio un solo argumento sólido a sus compañeros de partido para seguir defendiéndolo como lo han hecho ahora. Aunque el PSOE jamás reconocerá que fue un enorme bluf. De hecho, una vez terminada, el partido emitió un comunicado en el que se felicitaba: «El presidente Zapatero ha querido dirigirse a la ciudadanía para ofrecer explicaciones públicas y reafirmar su inocencia». Aunque a renglón seguido reconocía implícitamente el gatillazo: «En su derecho de defensa y por respeto al procedimiento, completará su explicación detallada ante el juez instructor».

Desde la Moncloa, la reacción fue escueta: «El Gobierno sigue manifestando lo mismo que en las últimas semanas. Apoyamos y pedimos respeto a la presunción de inocencia del presidente Zapatero y su derecho a defenderse en el procedimiento abierto».

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