José Coronado demuestra en Los creyentes por qué dedicarse a esto de la interpretación fue su mejor idea. En ella interpreta a Martín, un hombre que, tras jubilarse, se convierte en una persona aislada, agresiva y preocupado con una teoría conspirativa. Su rutina obsesiva llega a un nuevo plano cuando Ruth (Stéphanie Magnin), su hija, regresa a su casa tras la repentina muerte de su madre. El extraño comportamiento que comienza a tener Martín con ella empieza a crearle dudas sobre si pudo tener algo que ver con el trágico fallecimiento.