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El director de cine Christopher Nolan

El director de cine Christopher NolanGTRES

Cine

La obra de culto del cine clásico que admira Christopher Nolan: «Es una obra extraordinaria»

Nolan es conocido por hacer un increíble trabajo en todas sus películas; invirtiendo el dinero que haga falta, logra hacer auténticas obras audiovisuales

Christopher Nolan siempre se ha caracterizado por grabar sus películas de forma totalmente analógica, usando cámaras de 35 mm y 65 mm, además de ser un maestro en el uso de cámaras IMAX, priorizando los efectos más prácticos y las localizaciones reales.

Nolan siempre ha necesitado ver otras películas para inspirarse en las suyas; de hecho, para grabar Batman Begins, vio Blade Runner y se inspiró para hacer que pareciera Los Ángeles futurista y empapado por la lluvia.

Nolan habló con la revista Sight and Sound, a quienes contó cómo se suele preparar el hacer una película, viendo producciones de hace mucho tiempo, todas las que hagan falta, pero encontrar la clave. «Vimos películas en blanco y negro porque estábamos rodando en blanco y negro de gran formato por primera vez. Proyectamos La colina de Sidney Lumet, una obra extraordinaria».

«Era la forma en que movía la cámara. Era anterior a la Technocrane y a la Steadicam. Tenía lo que Hoyte van Hoytema describió maravillosamente como ‘gente con una cámara pesada, un carrito y mucha ambición’ en la forma en que lograba colocar la cámara en los lugares adecuados. Decidimos filmar de esa manera; no teníamos Steadicam. Todo se filmó sobre raíles o a mano alzada, lo cual, a pesar de sus limitaciones, resultó ser liberador», explicó Nolan.

La colina, de Sidney Lumet

Fotograma de Sean Connery, en La colina, de Sidney Lumet

La colina (1965), dirigida por Sidney Lumet y protagonizada por Sean Connery, Harry Andrews, Ian Bannen, Alfred Lynch, Ossie Davis y Roi Kinnear, ubica la película en plena Segunda Guerra Mundial, donde un grupo de prisioneros ingleses se encuentra encarcelado en un campo militar del norte de África, donde viven en condiciones horribles y sufren la ira de un sádico sargento. La película destaca sobre todo por ser una crítica al sadismo y la deshumanización dentro de las prisiones.

La producción ganó premios como los BAFTA del 1966 a mejor fotografía (Oswald Morris), en el Festival de Cannes del 1965 a mejor guion (Ray Rigby) y la Asociación de Críticos Norteamericanos al mejor actor secundario (Harry Andrews).

El filme bélico es famoso por su crudeza y las extremas condiciones de su rodaje. La grabación tuvo lugar en las dunas del Cabo de Gata y en el Desierto de las Tabernas (Almería) y para las escenas carcelarias grabaron en Málaga.

Debido a las altas temperaturas en septiembre de 1964, producción mandó más de 7.500 litros de agua para el rodaje; aun así, gran parte del equipo se enfermó de disentería, una infección intestinal.

Oswald Morris, el director de fotografía, utilizó objetivos de gran angular, con la idea de deformar los rostros de los actores en los primeros planos, aumentando la sensación de agobio y claustrofobia.

Como dato curioso, la colina principal de la película, hecha de acero, piedra y tierra, tenía errores estructurales. El ángulo de la colina en la vida real hubiera provocado totalmente su colapso. De manera simbólica, la colina funcionaba como centro de tortura y eje moral de la historia.

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