Las actrices Rokka Okada y Furi Nanase, protagonistas de la película 'Look Back
Las dos películas que todos esperaban en el Festival de Venecia y que han decepcionado
Se trata de Look Back, del maestro japonés Hirokazu Koreeda, y de L’estranea, del especialista del cine de terror italiano Paolo Strippoli
Dos de los filmes más esperados del concurso del 83º Festival Internacional de Cine de Venecia, Look Back, del maestro japonés Hirokazu Koreeda, y L’estranea, del especialista del género del horror italiano Paolo Strippoli, decepcionaron en esta sexta jornada a buena parte del público y de la crítica internacional. Koreeda, 66 años, comenzó su carrera en 1991 realizando documentales multipremiados antes de debutar en el largometraje de ficción en 1995 con Maboroshi no hikari, premiado aquí mismo en Venecia con una medalla de honor de la OCIC (crítica católica).
Esta es la cuarta vez que Koreeda aspira al León de Oro veneciano pero es poco probable que lo consiga con esta obra menor, producto de su apasionado amor por el manga (la tradicional historieta japonesa) que ya le había inspirado en otras dos ocasiones de su copiosa filmografía. Basado en el homónimo manga del legendario Tatsuki Fujimoto, cuenta la historia de dos niñas, apasionadas del mundo de las historietas japonesas y con la firme intención de convertirse en dibujantes profesionales, quienes luego de una inicial envidia y rivalidad, terminan siendo amigas y colaboradoras.
Esta tenue trama argumental y la inexperiencia de las jóvenes intérpretes, tanto niñas como adolescentes, menoscaban el interés de ese tipo de espectador que no está especialmente interesado en la creación de manga y Koreeda poco sabe hacer para despertarlo. Prolífico realizador (no es raro que firme en un año un par de films y alguna serie televisiva), Koreeda debería dedicar más atención a su obra, espaciando su creatividad para darnos esa cualidad temática y estilística que descollaban en películas como «Sheep in the Box» o «Shoplifters» que le valiera esta última en 2018 la Palma de Oro del Festival de Cannes.
«L’estranea» es el tercero de los cinco candidatos italianos al León de Oro exhibidos hasta el momento y no parece que la cantidad cinematográfica de los dueños de casa esté al mismo nivel de la cualidad. Strippoli, de 33 años, es un joven heredero de la gran tradición del horror italiano que lo usa como pretexto para indagar sobre el dolor y la identidad de las relaciones familiares.
En esta su tercera invitación veneciana, pero la primera en concurso, se inventa una intrigante historia de una mujer que cree que todas las tragedias que han conmovido a su familia son debidas a acuerdos con una desconocida que a cada accidente luctuoso de su vida se lo canjea por otros. Y así para salvar de la amputación de la pierna a su hija pagará con la obesidad de su hijo y ésta por un accidente mortal de su esposo, a su vez canjeada con la muerte de su nuera y su nieto y así continuamente hasta que es su misma hija la que rompe el encanto, acuchillando a su madre. Tan intrigante argumento hubiera tenido mayor resonancia si Strippoli no hubiese llenado su film de efectos estilísticos que lo hacen parecer más un aviso comercial de 115 minutos que una certera inspección de lo sobrenatural.
Jasmine Trinca, Adriano Giannini y Valeria Bruni Tedeschi hacen lo que pueden con sus personajes, sumergidos como lo están en un lenguaje cinematográfico que sepulta las psicologías bajo un alud de fáciles efectos de cámara y de decorados.
La oferta veneciana mejoró en la sección fuera de concurso con «Hombre al agua», tercer largometraje como director del actor, productor, guionista y músico mexicano Gael García Bernal, lanzado a la fama con «Amores perros» en el 2000 y «Y tu mamá también» en 2001, films que dieron a conocer al mundo la nueva ola del cine azteca. El filme, escrito por García Bernal en colaboración con Mariano Pensotti, cuenta la historia de un joven que le salva la vida a un millonario que lo recompensa, haciéndolo su socio y dándole a su hija en esposa. Pero muy pronto el protagonista descubre que esta nueva vida forma parte de un plan maquiavélico de control y manipulación orquestado por el millonario y deberá resolver la situación, haciéndose dueño de su propio destino. García Bernal mezcla sabiamente realidad y ficción del personaje principal, envuelto en la filmación de un documental autobiográfico de su esposa, y «Hombre al agua» lo confirma como director consumado con estilo y originalidad conceptual propios.