Andrea Izquierdo con su novela
Entrevista a la escritora
Andrea Izquierdo: «Las personas no se pueden definir por lo que digan los astros, porque cada persona es un mundo»
El Debate conversa con la escritora de novela juvenil sobre su nueva obra, los problemas actuales de la juventud, la literatura juvenil y su compromiso con el fomento de la lectura en niños y adolescentes
Andrea Izquierdo, escritora de novela juvenil, cuenta sus novelas por éxitos. A Otoño en Londres, Invierno en Las Vegas, Primavera en Tokio, Verano en Barcelona y la trilogía de Helen Parker, cabe añadir ahora la primera entrega de su nueva trilogía La chica del zodiaco. Una historia, pegada a la realidad de nuestra juventud actual, en la que su protagonista inicia un camino de redescubrimiento personal en un momento de su vida, crucial, donde vivir su vida y no la de los demás se hace prioritario. La zaragozana, con raíces riojanas, habla para El Debate sobre su nueva obra, los problemas actuales de la juventud, la literatura juvenil y su compromiso con el fomento de la lectura en niños y adolescentes, porque «los lectores jóvenes de hoy, serán los lectores adultos del mañana».
–Ocho años trabajando en el sector editorial, la convierten en una veterana de la literatura juvenil en España: ¿Cómo surge esta nueva trilogía ‘La chica del zodiaco’?
–A mí me gusta escribir sagas, trilogías, y quizás viene dado porque es con lo que siempre me he criado y crecido como lectora. La idea de La chica del zodiaco surgió de una tarde con una amiga en la que hablando de nuestras vidas y amistades nos dimos cuenta que había unos patrones comunes con la gente que nos lo había hecho pasar peor o bien con la que conectábamos más. Hablando con ella nos surgió la idea de imaginar qué pasaría si un chico o una chica saliese durante un año, cada mes, con una persona de distinto signo del zodiaco y cómo sería esa historia, de ahí surgió la idea central de esta trilogía.
–De todos modos, aunque la historia parte de esa premisa que apunta, lo que cuenta la trilogía es una historia de redescubrimiento de la protagonista. ¿No es así?
–El zodiaco es la excusa para abordar en la novela una historia de redescubrimiento personal. Habla de que cada uno debe vivir su propia vida, atendiendo a lo que te dicte tu corazón y tu mente. Por eso, aborda cuestiones como el amor propio, la autoestima, el miedo, el valor para apostar y comprometerte, reflexiona sobre cómo vivir los cambios que cada uno va teniendo en su proceso de crecimiento personal. Son cuestiones a las que todos nos hemos enfrentado a lo largo de nuestra vida y a las que se enfrentan, en todo momento, los jóvenes y también los adultos. La trilogía reflexiona en torno al hecho de vivir la vida como uno quiere y no como quieren los demás, porque la protagonista, Anna, siempre se ha visto atendiendo en su vida a lo que los demás le dicen, hasta que llega un momento, en el día de su boda, en el que se da cuenta que eso no es lo que quiere y decide no casarse y recomenzar su vida tomando las riendas de su futuro. Ella llega a la conclusión de que realmente ha vivido la vida que otros le han organizado y que, realmente, no se conoce a sí misma e inicia ese camino de redescubrimiento.
–No vamos a hacer spoiler de las otras dos entregas que faltan para completar la trilogía, pero ¿cuál es la enseñanza con la que se deberían quedar todos aquellos jóvenes que lean La chica del zodiaco?
–Creo que deben quedarse con el mensaje o la conclusión de que no hay que tener prejuicios. Aunque he creado cada chico atendiendo al arquetipo de cada signo zodiacal, la verdad es que estos arquetipos son generales, puesto que después cada persona tiene sus particularidades y eso hace que la vida sea imprevisible y que tengas que estar abierto a todo lo que te proporcione, así como a desterrar prejuicios. Las personas no se pueden definir por lo que digan los astros o lo que te diga la persona que tengas al lado, aunque sea de tu confianza, porque cada persona es un mundo. Tenemos una vida muy compleja, con muchos colores y, por eso, no hay que dejarse llevar por las apariencias.
–Al hilo de la novela, ¿por qué la ubica en Los Ángeles y no lo hace en España?
–Una parte de la novela, la segunda entrega de la trilogía, está ambientada en Valencia, así como otras de mis novelas también se desarrollan en España, pero el caso de La chica del zodiaco está ambientada en Los Ángeles porque es una ciudad que conozco desde hace tiempo. Me gustó la ciudad y como necesitaba un telón de fondo que fuera muy variado, con perfiles de gente de todo tipo que me permitiera construir la historia, Los Ángeles era la adecuada. En ella conviven muchas nacionalidades, está la vida diurna y la nocturna, se da una mezcla explosiva que era la idónea para crear doce perfiles que se correspondieran con los signos zodiacales. La ciudad de Los Ángeles, además, actúa como un personaje más de la historia, por lo que el lector puede conocerla y descubrirla, aunque no haya estado nunca.
–¿Guarda Anna algún parecido con Andrea?
–Anna encarna el signo de Aries y lo escogí así porque quería darle el perfil de una chica aventurera, valiente, impulsiva… Nunca he querido que Anna se pareciese a mí porque es un recurso literario, a la hora de crear el personaje, del que intento huir como escritora, puesto que nunca me gusta ser la protagonista. Aunque sí que es cierto que, quienes han leído la historia y me conocen, dicen que en algunos rasgos o acciones de Anna me han visto a mí. A veces, el subconsciente se escapa y terminas dejando algo de ti en el personaje, aunque la intención no es esa, desde luego.
–Como hemos apuntado anteriormente, ocho años dedicados a la literatura dan para mucho, ahí está su prolífica trayectoria, ¿cuándo es el momento en el que se decide escribir?
–Empiezo a escribir hace muchos años, pero, aunque en esos primeros momentos escribía para mí, nunca pensaba en la posibilidad de publicar. Desde pequeña, la lectura y la escritura siempre me han gustado mucho y, con el tiempo, ha sido una actividad en la que me ido profesionalizando, hasta ahora.
–¿Por qué se decidió por la literatura juvenil y no apostó por otro tipo de literatura?
–Me dirijo a los jóvenes porque, aun siendo un público muy exigente, aunque no lo pueda parecer, hay algunos problemas de la juventud que, normalmente, no se ven reflejados en la literatura actual o, incluso, no se reflejan en la literatura que se autodenomina juvenil. Creo que, a veces, todos pecamos de dejar a un lado los problemas de los adolescentes porque entendemos que es una etapa que se supera y que, por tanto, los problemas que tengan ya los superarán como todos hemos hecho a lo largo de nuestra vida, pero la realidad es que hay que atender a esos problemas, visibilizarlos, hablar de ellos y abordarlos en la literatura. Ahora, después de la pandemia, por ejemplo, han surgido muchos casos de enfermedades psicológicas entre los jóvenes y es una cuestión que hay que visibilizar porque es un problema que están sufriendo ellos y de ello hay que escribir, pues no solo es bueno abordarlo, sino que, de ese modo, ellos no se sienten solos.
–¿Cree que sigue habiendo una brecha entre los adultos y los jóvenes?
–Yo creo que sí. Existe esa brecha, aunque no creo que sea novedad, porque desde siempre los jóvenes han sido unos incomprendidos. Creo que, todos, cuando hemos sido jóvenes, nos hemos sentido incomprendidos por nuestros mayores, por el mundo de los adultos, pero todo forma parte de la adolescencia y del crecimiento y desarrollo vital del ser humano. Al final, en algún momento de nuestra vida, todos hemos sido jóvenes e incomprendidos.
–¿Resulta difícil escribir para la juventud actual?
–Yo lo veo muy complicado, porque, además, de ponerse en su lugar, nosotros competimos con otro tipo de contenido que es muy dinámico y que a los libros les resulta difícil hacer frente. Por ejemplo, cuando vemos una serie en ella puede pasar, en tan solo diez minutos, muchas acciones o situaciones y eso engancha rápidamente, capta la atención, mientras que alcanzar ese dinamismo en un libro no es fácil y hay que trabajar mucho para lograr ese efecto. Eso hace que uno, en ocasiones, no comience como desea, sino que lo debe hacer de otro modo para lograr captar la atención del lector, por eso digo que es complicado. Herramientas actuales como TikTok nos ofrecen contenido rápido y de impacto y, ante eso, es ante lo que debemos luchar desde nuestras creaciones literarias. Los jóvenes están sometidos, de manera continua, a muchos estímulos, a cual de todos más impactante, y contra todo eso es contra lo que nosotros debemos pelear para captar su atención y que lean nuestra historia. Por eso es por lo que creo que el público joven es un público complicado de conquistar.
–Imagino que captar esa atención, a costa de lo que sea, puede ir en detrimento de la calidad del trabajo/novela que les ofrecemos: ¿Cómo se puede lograr alcanzar el equilibrio entre impacto y calidad literaria?
–Realmente, es muy complicado y ese reto le hace a uno, incluso pensar durante la escritura de la novela si tiene que hacer lo que realmente quiere y siente, como autora, o bien se tiene que plegar a los recursos adecuados para captar su atención con la historia. Nos movemos en esa disyuntiva en la que, como autores, tenemos que amoldarnos a lo que demandan los lectores, pero también debemos seguir nuestro instinto, nuestra idea como creadores, y no es fácil alcanzar ese equilibrio. Te debes adaptar o al menos debes atender a las modas, a los intereses del público, pero también uno debe ser honesto consigo mismo para hacer la novela que uno querría leer.
–Con su experiencia, ¿qué es lo que tiene que contener una buena novela juvenil?
–(Piensa) Creo que una buena novela juvenil debe captar la atención del lector desde la primera página, ya que si no es así el joven lector abandonará y dejará de leernos. Hoy en día si no captas la atención en las veinte primeras páginas, los jóvenes abandonan y no te dan, ni siquiera, una segunda oportunidad. Además, la historia debe emocionar, debe remover algo en el interior de cada uno de los lectores. Una amiga mía dice que una novela es buena si un año después de haberla leído sus personajes aún perviven en la mente del lector, y yo creo que es una muy buena definición de lo que es una buena novela.
–Y, ¿qué debe tener un buen escritor de novela juvenil?
–Creo que es fundamental que sea empático con los jóvenes y debe comprender sus problemas. A veces, leo algunas novelas hechas por escritores que se autodenominan escritores juveniles y compruebo cómo están muy alejados de la realidad y de los problemas de nuestra juventud y así es muy complicado que se pueda captar la atención y que te lean. Hay autores de novelas juveniles que parece que están muy desconectados de la realidad de los jóvenes, no han conseguido conectar con ellos y, así, es difícil llegar a ellos.
–¿Es de las autoras que escribe por intuición o prefiere planificar cada paso que va a dar durante la creación de su novela?
–Soy un poco de todo. Últimamente soy más organizada, porque si no soy así no puedo llegar a todas mis obligaciones y responsabilidades con las promociones, las firmas de ejemplares, la atención a medios y los momentos para seguir escribiendo. Ahora tengo menos tiempo y, cada vez más, me gusta menos improvisar porque siento que si improviso escribo mucho, pero, después, tras la relectura suelo acabar eliminando todo lo hecho por no haberlo preparado previamente.
–Su faceta de escritora se complementa con su espíritu emprendedor al haber creado una empresa de asesoramiento editorial y otra orientada al fomento de la lectura entre los más jóvenes.
–Efectivamente. Emprender es muy complicado, en cualquier ámbito, y en el sector literario aún más, porque hay mucha competencia y es un sector cerrado al que le cuesta innovar. Junto a unas amigas fundamos una empresa, Meikabuk, para ayudar a publicar a los escritores noveles y ayudamos a autores y editoriales en lo que necesiten y también tengo otra empresa, LITERALI Box, en la que nuestro objetivo es fomentar y dinamizar el sector y la lectura entre la gente joven, lo cual me parece imprescindible.
–Hay que leer más, ¿no?
–Hay que leer más. Ojalá todos leyéramos más, aunque entiendo que con el ritmo de vida que llevamos es complicado encontrar un momento para ello. Después de todo el día de trabajo y mil cosas que atender, poder sentarte y sumergirte en la lectura de un libro es complicado. Además, hay que tener en cuenta que, a lo largo de nuestro día, leemos mucha información en todos los soportes técnicos que nos rodean y, por eso, llegar al final del día y centrar nuestra mente durante un rato para leer una novela es una tarea complicada, pero, ¡hay que intentarlo!
–Ante esto, ¿qué podemos hacer cada uno de nosotros?
–Pensando en dinamizar la lectura entre los jóvenes, yo propondría que los padres motiven, desde pequeños, a sus hijos a leer cuando llegan del colegio o de las actividades que tengan programadas. Por otro lado, es muy importante el ejemplo que los padres les dan a sus hijos. Si, por ejemplo, cuando los niños o los jóvenes llegan a casa ven a sus padres leyendo un libro, ellos adquirirán ese hábito. El ejemplo educa y debemos ser conscientes de ello, sobre todo en el caso de los niños pequeños que aprenden las cosas mediante el ejemplo y la imitación y si ellos ven a sus padres leer, también tendrán interés o se les despertará el interés por leer. Y entre los jóvenes, en la actualidad hay muchas plataformas online que tienen como objetivo dinamizar la lectura e incluso se puede compartir lo que uno escribe si es que quiere compartirlo. Estos medios o portales o aplicaciones son una buena manera de que los jóvenes despierten su interés por la lectura, por la escritura, porque hay que tener en cuenta que los lectores jóvenes de hoy, serán los lectores adultos del mañana y eso hay que fomentarlo e impulsarlo desde pequeños.
–¿Se considera una autora y emprendedora de éxito?
–Me queda mucho por hacer, por eso no me gusta hablar de éxito, sino del camino que tengo que recorrer. Siempre me gusta estar ocupada y tener proyectos que impulsar porque soy inquieta y me gusta estar en movimiento. No sé, exactamente, qué es el éxito porque el éxito lo define cada uno. Si por éxito consideramos que es dedicarse a lo que a uno le gusta, en mi caso me considero una persona de éxito porque me dedico a lo que más me gusta y eso es leer, escribir, fomentar la lectura y vivir rodeada de libros.