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Asger Jorn en su estudio de Aarhus, DinamarcaCOBRA

Asger Jorn, el «Pollock europeo»: la exposición del pintor olvidado de las vanguardias

El artista convertido en activista que une el arte primitivo, el vanguardista y el sueño universalista para reflejar los acontecimientos del siglo XX mediante el color y la abstracción llega al IVAM

El Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) alberga –en colaboración con la Fundación Sabadell y el Museum Jorn–, desde el 16 de febrero hasta el 18 de junio, la exposición «La creación abierta y sus enemigos: Asger Jorn en situación», centrada en la trayectoria del artista danés Asger Jorn (Vejrum, Jutlandia, 1914 –Aarhus, 1973), una de las figuras claves –aunque quizá más desconocidas– del arte del siglo XX, perteneciente a la corriente del expresionismo abstracto como Jackson Pollock o Mark Rothko.

Desde su juventud sintió un fuerte apego a la ideología comunista, la cual defendió toda su vida, comenzando por su 'lucha anti-fascista' frente a las tropas nazis que habían ocupado Dinamarca. Años después abandonó oficialmente el partido, con lo que se unió a otros núcleos como la Internacional letrista y especialmente, la Internacional Situacionista, una «organización revolucionaria cuyo principal objetivo era el de liquidar la sociedad de clases y combatir la dominación capitalista y la dictadura de la mercancía» que influirá en el Mayo del 68. Además, fue uno de los fundadores del influyente grupo artístico de vanguardia Cobra –fundado en 1948– que se disolvió por diferencias internas y la mala salud de sus miembros.

'Midsummer Games', de Asger Jorn, 1945. Museo de Arte Moderno de Dinamarca

En la década de los sesenta, Jorn creó el Instituto Escandinavo de Vandalismo Comparado, con el que estudiaría la influencia de los pueblos bárbaros. Esto también afectó a su obra, al fijarse en el arte primitivo, popular y abstracto, en el que el color juega un papel esencial. Otro punto esencial para comprender sus pinturas es la relación con la naturaleza y en especial, el reflejo de una experiencia vital, en este caso muy marcada por los acontecimientos del siglo XX. «La obra de Asger Jorn está profundamente afectada por los sucesos históricos de su tiempo», apunta la directora del IVAM, Nuria Enguita.

Este artista quiso probarlo todo: pintura, escultura, dibujo, cerámica, editorial, ensayista, activista, etc., incluso llegó fotografiar y clasificar grafitis de la era vikinga en las paredes de las iglesias de Normandía (como se muestra en la última sala).

Un artista polifacético

En palabras de la escritora Michèle Bernstein: «Hizo de todo. Maravillas: es decir, en todos los campos, realizó innovaciones. Incluso estamos empezando a conocer –y aquí los rezagados se verán obligados a ponerse al día– su decisiva contribución al nuevo urbanismo y a la creación de una topología situacionista. Por no hablar de la pintura desviada, que es algo muy diferente de la pintura ordinaria; cientos de páginas de estudios sobre estética, de los que la estética nunca se recuperará; la obra de cerámica más grande del mundo» Por ello, más de 200 obras componen la muestra del IVAM, por lo que se ha convertido en la exposición de mayor importancia de este 2023.

Ellef Prestsæter, historiador del arte y comisario de la muestra, explica que el papel del artista, según Jorn, «no está disociado del mundo sino que lo entiende como parte implicada, porque quería que el arte fuera social». Así, los 'enemigos' de la creación abierta «son aquellos que intentan plantear un objetivo concreto para el arte, que lo reducen a un único significado, restringiendo su libertad», añade Prestsæter.

A lo largo de su vida fue obteniendo fama a raíz de su personalidad disconforme, como demostró al rechazar el Premio Internacional Guggenheim y afirmar que no quería ser utilizado como «parte de la propaganda».

Su obra, claramente influenciada por el arte vanguardista pone de relieve la utilización del color al diluir las figuras hasta una especie de abstracción, una abstracción cada vez mayor a medida que pasa el tiempo. Su atención por el arte popular y primitivo lo tiñe todo de color, especialmente a partir de los años sesenta, abandonando definitivamente una paleta oscura y abrazando tonos vibrantes con los que tampoco se frenaba a la hora de innovar como se puede ver en uno de sus cuadros más famosos, El pato inquietante (1959<9).

El pato inquietante, de Asger Jorn, 1959

«Jorn va de la pintura a la edición y de la cerámica al tejido, el mural o la escritura. Y en la escritura, desde libros más experimentales en su forma como Fin de Copenhague (en colaboración con Guy Debord –con quien colaboró en la Internacional Situacionista–) a ensayos estrictamente políticos como Crítica de la política económica seguida de La lucha final. En esa incesante labor es capaz de hacer compatibles, de una manera singular, la libertad de creación y el compromiso social», concluye el comisario.