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Gran parte de los apellidos españoles tienen su origen en la Edad Media, aunque el actual sistema procede de finales del XIX

Gran parte de los apellidos españoles tienen su origen en la Edad Media, aunque el actual sistema procede de finales del XIXGTRES

El peculiar y muy racional sistema de transmisión de apellidos existente en España

El sistema de transmisión y orden de apellidos en España se remonta a finales del siglo XIX y vino a poner fin a una caótica situación que se remontaba a la Edad Media

En el extranjero suele llamar la atención el sistema empleado en España, y en los países hispanoamericanos que un día formaron parte de la nación española (y con una importante diferencia, también en Portugal), a la hora de designar los apellidos de las personas.

Aunque actualmente la Ley 20/2011, de 21 de julio, del Registro Civil, permite cierta libertad de los padres a la hora de elegir el orden de los apellidos que transmiten a los hijos, lo cierto es que la mayor parte de las familias sigue el sistema consolidado hasta entonces.

En España lo habitual es que los hijos lleven el primer apellido del padre en primer lugar y el primer apellido de la madre como segundo apellido. La madre conserva sus apellidos tras casarse y transmite el primero a su prole.

No ocurre así en todos los países. En los países anglosajones, las mujeres suelen adoptar el apellido del marido tras casarse, que es el mismo que se transmite a los hijos. En otros países, la mujer conserva su apellido, pero es el padre el que transmite el suyo a los hijos.

En Portugal el sistema es similar al español, solo que se invierte el orden: el primer apellido corresponde al primer apellido de la madre y el segundo al primer apellido del padre aunque, a diferencia de lo que sucede en España, es el segundo apellido, el del padre, el que se transmitirá a los hijos.

Las mujeres en el país vecino, por otra parte, suelen adoptar el apellido del marido sin perder el suyo propio, sino, añadiéndolo a continuación.

El sistema de España

Pero ¿de dónde procede el método seguido en España para la construcción de nombres y apellidos?

Como casi todo en el occidente cristiano, el antecedente directo procede de la antigua Roma, donde los ciudadanos se les designaba con un praenomen, nomen y cognomen, que designaba tribu, ocupación o cargo y apodo.

El sistema se diluye con la caída de Roma y la adopción de algunas costumbres de los pueblos germánicos.

Es durante la baja Edad Media, con la consolidación de una aristocracia feudal y la formación de los primeros burgos de artesanos en las ciudades cuando las personas empiezan a adoptar apellidos.

Surgen en la Edad Media la mayoría de los apellidos españoles actuales: patronímicos, apellidos relacionados con oficios, con la religión, con accidentes geográficos, con topónimos, gentilicios, etcétera.

Muchos adoptaban como apellido el nombre del lugar donde nacían, o incluso del señor feudal al que servían.

Otros se ponían de apellido el nombre del padre (González, hijo de Gonzalo), surgen así los patronímicos de tradición visigoda.

Los herreros adoptarán Herrero de apellido, al igual que los zapateros se harán llamar Zapatero.

Algunos apellidos son heredados de antepasados árabes, o de otras procedencias, convenientemente españolizados.

El hecho es que durante siglos no existió un sistema único, lo que dificultaba determinadas acciones administrativas, aunque desde el siglo XVI en gran parte de Castilla se empleaba un sistema muy similar al actual.

Es así que, en 1871, en plena España de reformas liberales, se adopta el actual sistema con la creación del Registro Civil.

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