Paul McCartney en una imagen de archivo
Cinco (más una) canciones de Paul McCartney para celebrar su 83 cumpleaños
Más allá de los Beatles, el artista tiene una amplia gama de temas míticos en su carrera posterior
Hoy Paul McCartney cumple 83 años. Músico legendario, parte del corazón de los Beatles y con una carrera posterior más que notable son algunos de los apelativos que se le pueden poner al de Liverpool.
Junto a John Lennon, George Harrison y Ringo Starr formó una banda icónica que alcanzó fama mundial, reconocimiento de la crítica y prestigio entre los músicos de la época, y de épocas posteriores.
Fueron precursores (es imposible escuchar Helter Skelter sin sentir que estamos escuchando una canción punk o incluso heavy metal) y se movían como pez en el agua tanto en balada como en temas más duros. Y gran parte de la culpa de esta versatilidad universal era de McCartney.
Paul triunfó más allá de la alargada sombre de los Beatles con su banda Wings y en solitario, con temas que llevan su corazón y su firma indeleble impresa en cada una de sus notas.
McCartney fue un músico con mayúsculas, y qué mejor forma de homenajearle en su cumpleaños que con sus propias composiciones.
1. Yesterday
Ayer los problemas parecían lejanos y el amor, un juego sencillo. Pero aquí estamos hoy, llorando todavía por el nostálgico rasgueo de la guitarra de McCartney. Era 1965 y se incluyó en el mítico Help!.
Breve y directa al corazón, Yesterday nos rompe y nos reconstruye el alma en poco más de dos minutos. Voz, guitarra y unas cuerdas y unos breves versos son más que suficientes para hacer volar a los afortunados que la escuchan por primera vez. Para el resto, siempre será ese «lugar para esconderse» que buscaba el desdichado protagonista de la letra.
2. Live and let die
Si algo le hacía falta a una canción de Paul McCartney para aumentar su leyenda era, por ejemplo, formar parte de la banda sonora de una película de James Bond. Y así fue el caso de este tema, que se incluyó en el soundtrack de Vive y deja morir, la octava película de la saga del agente secreto más famoso del mundo.
Grabada con Wings en 1973, y coescrita con su mujer, Linda, Live and let day unifica frenetismo y tranquilas melodías de piano en algo más de tres minutos. Y para más inri de leyenda, el grupo de rock Guns and Roses publicó una célebre versión de la canción a principios de los 90, en la cima de su apogeo.
3. Hey Jude
Casi tan célebres como los primeros compases de Hey Jude son los ojos tristes de McCartney mirando directamente a cámara en el videoclip de una canción que escribió para calmar al hijo de John Lennon, Julian, cuando sus padres se divorciaron. El tema se publicó en 1968 en la cara B del álbum Revolution.
Posiblemente el tema tenga el coro de una canción más famoso de la historia. Es imposible no sucumbir a su melodía, a su ritmo y a su profundo mensaje, que consuela tanto los oídos como el alma. Viene bien recordar que no debemos llevar el mundo sobre nuestros hombros.
4. Maybe I’m amazed
McCartney, solo ante el peligro, pudo componer una de las canciones más bellas jamás escritas para dedicársela a su mujer. Un piano acompasado precede a uno de los versos más hermosos que salieron de la prodigiosa mente del de Liverpool. A todos nos maravilla la manera en que necesitamos la música de este hombre.
El piano se vuelve más ligero a medida que entra el solo de guitarra eléctrica para confirmarnos que el artista domina múltiples disciplinas y facetas de la composición. Ya no existían los Beatles, pero Paul seguía incombustible, para fortuna del mundo.
5. Let it be
Incluida en el álbum homónimo, Let it be es, posiblemente, la canción más famosa de los Beatles. Se trata de una composición inefable, sin más. Y cumple, además, una función casi metalingüística: sirve como acompañamiento en tiempos problemáticos, igual que cantaba el protagonista de la letra.
Sigue la fórmula de McCartney al teclado al principio, cantando sobre la esperanza y el consuelo, para que posteriormente se le vayan sumando guitarras y batería. Poco más se puede decir. Let it be es volver a casa.
6. Eleanor Rigby
Todos vivíamos en el proverbial yellow submarine que crearon los Beatles. Todos menos esta tal Eleanor, una mujer soñadora y solitaria, que recogía el arroz de una iglesia en la que se había celebrado una boda. Tampoco el padre McKenzie, que se afanaba en escribir un sermón que nadie oirá.
Solo cuerdas y la voz de McCartney bastaron para componer una de las canciones más tristes y melancólicas de la historia de la música. Era imposible dejarla fuera de un recopilatorio de estas características. Casi 60 años después, seguimos sin saber adónde pertenecen las personas solitarias.