Varias personas visitando puestas de libros instalados en la Plaza de Callao, Madrid
Los libros no han muerto entre los jóvenes españoles: sagas, redes sociales y el qué dirán
En un paseo por Callao, Madrid, El Debate habla con más de veinte jóvenes sobre sus hábitos de lectura
Una tarde de junio, en plena plaza de Callao, entre escaparates de librerías, grandes pantallas y terrazas abarrotadas, El Debate decide detenerse a escuchar a los verdaderos protagonistas del consumo cultural juvenil, los propios jóvenes.
Queremos saber qué leen, cuántos libros han terminado últimamente y, sobre todo, si es verdad eso de que la generación actual ha dejado la lectura a un lado.
En total, 22 jóvenes entre los 18 y los 29 años respondieron con sinceridad, unos con entusiasmo y otros con cierta vergüenza. El resultado es variado, aunque más optimista de lo que podría parecer: más de la mitad dijeron estar leyendo algún libro en este momento o haber leído varios títulos en los últimos tres meses.
Los demás, en cambio, reconocieron que no leen desde hace años o que ya no encuentran el tiempo ni el interés.
Entre sagas, ensayos y libros regalados
Laura (23 años), por ejemplo, está leyendo Heartbreak Point, una novela juvenil de Juan Arcones sobre amor, tenis y emociones adolescentes. Se lo regalaron por su cumpleaños y lo lleva a todas partes. Mario (21) ha retomado la saga de Los juegos del hambre, aunque admite que haberse visto las películas antes «le ha estropeado la experiencia».
Entre los que prefieren los libros más duros destaca Alberto (25), que está con El adversario, de Emmanuel Carrère, un relato sobre un asesinato real en Francia. Lo recibió como regalo en San Juan. Javi (24), por su parte, ha tirado más por la historia clásica y se está leyendo Maldita Roma, de Santiago Posteguillo, que «lo recomienda muchísimo», sobre la figura de Julio César y su épica conquista del poder.
Ana (21), por ejemplo, elige Los siete maridos de Evelyn Hugo, de Taylor Jenkins «porque lo vio recomendado en TikTok y le enganchó desde el principio».
Rubén (18) empezó con Rebelión en la granja de George Orwell, para clase y luego siguió por su cuenta con El psicoanalista, que declara que «esta sí que me está encantando».
No todos presumen, algunos esquivan
Pero no todo el mundo tiene algo entre manos. De hecho, 9 de los 22 entrevistados confesaron que no han leído ni un libro en los últimos meses. Algunos, como Eva (19) o Sergio (23), explicaban que no recuerdan el último libro que terminaron por ocio.
Otros, como Raquel (22), afirman que les gustaría leer más, pero que se sienten fuera de ritmo. «Leo muchas noticias en redes, ¿eso no cuenta?», preguntó Tomás (19) entre cierta ironía y risas.
Muchos de los que no leían fueron, además, los que evitaron responder o se apartaron al escuchar que las preguntas iban sobre libros. En cambio, los más lectores respondieron con detalle, recordando portadas, autores y escenas. Uno incluso mencionó y nos enseñó que llevaba encima en la mochila Ensayo sobre la ceguera de Saramago.
La lectura no está perdida por completo
En la mayoría de los casos, leer sigue siendo una decisión personal e íntima, a veces motivada por la educación, por un regalo o por la influencia de amigos o redes sociales. Algunos leen novelas históricas por curiosidad, otros eligen thrillers para entretenerse, y no faltan quienes escogen libros «porque quieren tener de qué hablar».
Aunque no todos leen con la misma intensidad, la lectura sigue teniendo un hueco entre los jóvenes de Madrid. Algunos lo ven como hábito, otros como moda o vía de escape. Pero, en contra de lo que muchos piensan, los libros no han desaparecido por completo de las manos de quienes tienen menos de treinta.