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'Retrato de Fernando Pessoa' de Almada Negreiros

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Fernando Pessoa y su fascinante universo de heterónimos

Fernando Pessoa creó una multitud de heterónimos que escribía cada uno con su estilo propio

En el amplio lienzo de la literatura universal, pocas figuras hay tan enigmáticas y fascinantes como Fernando Pessoa.

Nacido en Lisboa en 1888, el escritor portugués es más que un poeta, es un fingidor (como él mismo decía) de universos. Al estilo de Whitman, que contenía multitudes, Pessoa guardaba en su interior toda una geografía humana diferenciada.

Su obra, de sus poemas al monumental Libro del desasosiego, desafía, con la cabeza alta, mentón al cielo, las convenciones literarias habituales y abre una ventana a la inmensa complejidad del ser humano, y sus incontables facetas, en cada una de sus páginas.

La mirada de Pessoa fue revolucionaria porque se fragmentaba, era plural y cambiante. Más que ojos tenía espejos que rebotaban, una y otra vez, su propia imagen.

Se desbordaba a sí mismo en la búsqueda de significado, tanto personal como artístico. Y esto le llevó a elaborar su creación más propia: los heterónimos.

No eran sólo personajes, eran creaciones que tenían, cada una, su cosmovisión, su biografía y su estilo al escribir. El autor no siempre firmó sus obras, sino que las atribuía a sus heterónimos en el mejor ejercicio de juego del escondite con uno mismo que ha visto la historia de la literatura.

Las multitudes desasosegadas de Fernando Pessoa

Mediante sus heterónimos, Pessoa abordó diferentes formas de ver el mundo. El portugués escribió en tono filosófico, sereno, novelas policiales, de misterio, experimentales… Creó un complejo entramado de voces polifónicas que le permitió ser muchos autores al mismo tiempo.

Los principales heterónimos con los que escribió Pessoa fueron Bernardo Soares, supuesto autor del Libro del desasosiego; Álvaro de Campos, el poeta experimental; Ricardo Reis, de influencia grecorromana; y Alberto Caeiro, el poeta de la naturaleza.

No fueron los únicos. El autor creó otros «personajes», que firmaban y «escribían» con su propio nombre, lo que cristalizó en una amalgama literaria caleidoscópica en la que se encontraban, como si fueran de otros, las muchas sensibilidades de Fernando Pessoa.

La riqueza de Pessoa radica en esta polifonía interna. Sus heterónimos representan sus muchas formas de entender el ser y la existencia. Esta multiplicidad permite al lector explorar la diversidad humana desde un solo autor, que se fragmenta para alcanzar una comprensión más profunda del mundo.

Fernando Pessoa reinventó la poesía portuguesa y propuso una forma revolucionaria de entender la identidad y la creación artística, cuestionando la idea tradicional del autor único y monolítico.

Las multitudes que habitaban el interior de Pessoa dieron al mundo algunas de las composiciones literarias más bellas de la historia. El poeta fingidor que habló a través de él mismo como una multitud sigue jugando al escondite con sus atónitos lectores cada vez que contemplan el fascinante atlas humano que creó el portugués.

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