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Ana María Matute en 2011

Ana María Matute en 2011GCM/GTRES

Cien años de Ana María Matute, la voz más bella de la literatura imaginativa en España

Hoy, 26 de julio, se cumple el centenario del nacimiento de la autora de Olvidado rey Gudú o Paraíso inhabitado

El 26 de julio de 1925, hace hoy cien años, nació en Barcelona una fabuladora llamada Ana María Matute. La escritora evocó como nadie la voz de la infancia mediante el lenguaje poético de la fantasía y su tapiz literario está hecho de los claroscuros de lo real y lo imaginario.

En el centenario de su nacimiento se conmemora no sólo a una autora, sino a toda una forma de mirar el mundo. Durante la convalecencia de una fuerte infección de riñón, Matute, de muy niña, comenzó a fabular. Y durante aquellos días empezó a imaginar los mundos y personajes que posteriormente configurarían su literatura.

Con 11 años la Guerra Civil irrumpió en su vida y, como a todos los escritores de su época, marcó su obra posterior, pero no de una forma política, sino desde el prisma de la intimidad y la vida cotidiana, desde la mirada de quienes eran demasiado jóvenes para aquella tragedia que derrumbó los mundos de tantos.

Su voz singular empezó a escucharse en la década de los 40 con la aparición de sus primeras obras, como Los Abel o Fiesta al noroeste, y su temática empezó a distinguirse de las corrientes dominantes, realistas y existencialistas. Sus escritos viraban hacia el lirismo y la fábula.

El «paraíso inhabitado» de Ana María Matute

Matute escribía con poesía sobre los que nadie escribía, los niños huérfanos, los adolescentes rebeldes, los jóvenes que luchaban por romper las paredes que les oprimían. Buen ejemplo de ello es su Trilogía de los mercaderes, compuesta por Primera memoria, Los soldados lloran de noche y La trampa.

Toda su obra está empapada de una mezcla de candor y realismo. En ella, los niños sufren igual que los adultos. Para la autora, la infancia es esa época en la que el bien y el mal aún no están disfrazados, operan a cara descubierta, y el alma humana se manifiesta en su forma más pura, pero también más trágica.

Su carrera huyó más deprisa de la realidad en sus años de madurez. La imaginación y la fabulación dominaron novelas como Olvidado rey Gudú, Aranmanoth y Paraíso inhabitado, en las que Matute desplegó con fuerza un léxico rico y una prosa exquisita para hablar de la soledad, del amor y del destino.

La escritora fue una mujer de letras, en el mejor sentido de la expresión. Defendió su oficio como una forma de conocimiento y de consuelo. A lo largo de su vida, fue reconocida con diversos premios, como el Nacional de Literatura, el Nacional de las Letras Españolas o el Cervantes.

En 1996 fue elegida académica de la RAE, en el sillón de la K. Fue la tercera mujer en formar parte de la institución y en su discurso de ingreso llevó a cabo una apasionada defensa del poder de la ficción y la imaginación.

La autora falleció en 2014, a los 88 años. Y aunque sus manos dejaron de escribir su voz no ha dejado de oírse, pues los lectores que la releen o que la descubren no dejan de encontrar en sus obras puertas a un mundo mejor, a un «paraíso inhabitado» en el que la imaginación parece materializarse.

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