Julio Liarte
Entrevista con Julio Liarte
Las tres virtudes que deben tener los líderes, según el diseñador y director creativo Julio Liarte
«Liderar implica generosidad, humildad y muchas ganas de servir», señala el autor de 'Trae, que ya lo hago yo, idiota' uno de los libros de emprendimiento más leídos del momento
El diseñador y director creativo, Julio Liarte, se puede calificar como un hombre del Renacimiento en pleno siglo XXI. Síntesis de artista, inventor, publicista y estratega evolutivo, Liarte siempre se ha mostrado como un enamorado del poder de las palabras y de las imágenes. Cofundador de la agencia creativa TANTO+POWER, debuta en el mundo editorial de la mano de Espasa con un trabajo sobre liderazgo cuyo título es toda una provocación, Trae, que ya lo hago yo, idiota. Un texto en el que reflexiona sobre la disyuntiva entre ser jefe o líder al frente de equipos de trabajo y las características propias del liderazgo en un tiempo como el que vivimos.

españa (2025). 272 páginas
Trae, que ya lo hago yo, idiota
–Trae, que ya lo hago yo, idiota. Hay que reconocer que más de uno habrá pensado esto a lo largo de su vida en múltiples escenarios, pero, Julio, después de escribir este trabajo, ¿a qué conclusión ha llegado a la hora de definir lo que es liderazgo y cómo debe ser un líder?
–La conclusión a la que he llegado diría que es que un líder es alguien que inspira. Un líder es quien consigue ganarse el respeto y el corazón de las personas con las que trabaja.
–Es muy interesante hablar de inspiración y de ganarse el corazón de las personas, pero todos sabemos que el mundo laboral, hoy en día, es una jungla y fiarlo toda la inspiración de las personas puede quedarse corto en la gestión de equipos y realidades laborales.
–Cuando digo que liderar es inspirar también quiero decir que resulta fundamental crear relaciones sólidas y profundas entre personas que estén basadas en la confianza. Debemos inspirar a las personas para que se sientan partícipes del proyecto, de algo más grande. Esto hará que se comprometan y crean en la visión que compartimos todos. Después, cabe fomentar la confianza a través del ejemplo del propio líder con los demás miembros del equipo. Dar confianza hace que seas considerado como alguien de fiar y con el que confiar, lo cual requiere en el líder humildad y generosidad. Se tiene la imagen de los líderes individualistas, egoístas, pero el líder es aquel que pone su liderazgo al servicio de los demás y que, conociendo a los miembros del equipo, es capaz de impulsar el desarrollo de cada uno de ellos.
–¿Liderazgo igual a servicio?
–Sí, totalmente. Creo que el papel de un líder es el de saber escuchar, saber delegar, saber mediar en conflictos, pero, sobre todo, es aquel que es capaz de descubrir en toda su potencia el talento de las personas y hacer que brillen por sí mismas. Por eso hablo de que un líder debe tener generosidad y humildad suficientes para querer que tu equipo crezca igual o más que tú. Lo que ocurre es que muchos líderes tienen miedo a verse superados por su equipo y terminan limitando el rendimiento de éste en su beneficio. No obstante, estoy totalmente convencido de que el papel de un buen líder debe ser el de enfocarse en crear ese espacio donde el equipo sea capaz de brillar –en todo su esplendor– al tiempo que el líder se difumina.
El papel de un líder es el de lograr que el máximo potencial de las personas salga a la superficie
–El liderazgo es estudiado desde el punto de vista académico, científico y social. Son muchos los tipos de liderazgo desde el transaccional al autoritario pasando por el liderazgo transformacional. ¿Cuál es el liderazgo del siglo XXI y por qué se sigue confundiendo liderazgo con mandar?
–Es muy interesante lo que pregunta y, de hecho, me recuerda a cuando empecé en esto. Por azares de la vida me correspondió liderar a un equipo siendo muy joven y no estaba preparado. Nadie me había enseñado a liderar equipos ni en la universidad, ni en los masters, ni en ningún sitio. Para salir de la situación me leí muchísimos libros sobre liderazgo, pero eran demasiado teóricos y académicos y necesitaba respuestas prácticas y rápidas. De aquella experiencia y de las que he ido adquiriendo creo que el liderazgo del siglo XXI debe basarse en las relaciones personales. Hay que entender que todos somos personas, tenemos nuestro corazón, nuestros miedos, nuestras aspiraciones, nuestros malos días, nuestros días buenos lo que nos lleva a que debamos enfocar las relaciones personales y laborales desde la inteligencia emocional. Debemos desarrollar la empatía, la capacidad de escucha, de entender qué es lo necesita el otro. Debemos saber delegar, mediar en los conflictos, pero, lo fundamental, es ser capaz de construir relaciones sólidas entre personas.
–Estoy con usted en la necesidad de crear relaciones personales y profesionales estables y auténticas, pero, coincidirá conmigo que vivimos en una sociedad donde hay mucho individualismo, polarización, tensión. Hoy en día no se disculpa ni perdona ningún error lo que hace difícil conformar relaciones estables y menos en el mundo laboral. Un líder, ¿debe saber perdonar?
–Sin duda, también. El papel de un líder es el de lograr que el máximo potencial de las personas salga a la superficie. Si alguien comete un error también es responsabilidad del líder y él debe asumirlo de algún modo e intentar darle la vuelta a la situación para que todo se recomponga. Ante un error cabe analizar por qué se ha llegado hasta aquí, cómo se debe solucionar y se debe saber perdonar ese error. En situaciones como esta es donde también hay que dar confianza a quien ha cometido el error, estrecharle la mano en señal de apoyo y mostrar comprensión, facilitando en todo lo que sea posible que la persona entienda la situación y sea capaz de aprender de ella para que no vuelva a suceder.
–Antes se nos ha quedado por el camino desbrozar la diferencia entre liderar y mandar.
–Un líder, antes que mandar y que la gente te obedezca y haga las cosas a tu manera, debe inspirar. Es verdad que hay que hacer las cosas y hacerlas bien, porque hay que cumplir unos objetivos y/o plazos, pero hay que liderar desde la confianza en las personas.
–¿Existen los líderes naturales?
–Yo creo que un líder se hace. Sabemos que hay personas que traen de manera natural muchas capacidades y dotes de liderazgo. Hay personas que nacen con una empatía natural, con sentido común, con una capacidad de escucha y entendimiento, natos. Personas con una claridad excepcional para la toma de decisiones, que siempre se muestran calmados y deciden la mejor opción. Pero incluso todas estas cuestiones se pueden aprender, por eso creo que un líder se hace, porque todo son habilidades que se pueden aprender y desarrollar.
–En una sociedad tan convulsa, polarizada y tensa –a todos los niveles– como la que vivimos, ¿hacia dónde cree que debe evolucionar el liderazgo?
–No tengo la respuesta a esta pregunta. Es verdad que la sociedad está ahora en un punto crítico en algunos aspectos como el avance tecnológico, la irrupción de la IA, los problemas sociopolíticos y venimos de una crisis económica, del COVID y la pandemia y de un apagón. Los cambios y la incertidumbre van a estar siempre ahí y, ante ello, el liderazgo debe ser capaz de desarrollarse en un entorno muy cambiante. Por esas razones el liderazgo debe ser un liderazgo capaz de adaptarse a los cambios con flexibilidad para afrontar lo que venga, sin miedo y con una cierta lógica. Debe ser un liderazgo con capacidad crítica y de análisis ante las circunstancias para actuar desde la responsabilidad.
–¿Una persona cuándo puede considerarse líder?
–Cuando se es capaz de liderar un equipo desde la escucha y sabe delegar y mediar. Liderar implica generosidad, humildad y muchas ganas de servir. Implica asumir un compromiso con un grupo de personas a las que debes dar las herramientas necesarias para que brillen y se desarrollen personal y profesionalmente.
–Con este trabajo ha debutado en el mundo editorial. ¿Cómo ha vivido la experiencia?
–Nunca me había propuesto escribir nada, pero en un momento de mi vida sentí la necesidad de contar lo que había ido aprendiendo durante todos estos años sobre liderazgo y por eso lo he hecho. He intentado hacer el libro que me hubiese gustado encontrar cuando tuve mi primera oportunidad para dirigir un equipo y no sabía hacer nada práctico y deseo haberlo conseguido y que ayude a aquel que lo lea.
–Y, con la perspectiva del tiempo, ¿le ha merecido la pena el debut editorial?
Ha merecido, mucho, la pena. Desde el punto de vista personal ha sido muy satisfactorio. Estoy muy feliz y agradecido por la oportunidad que me han dado.