Imagen de archivo de Carlos Santana
El clásico de The Zombies que Santana versionó con el virtuosismo de su guitarra
La canción She’s not there es una de las más habituales del repertorio en directo de Santana, pero es una versión de la banda británica The Zombies
La música británica, especialmente el pop y el rock, es una constelación de estrellas que incluye a algunos de los artistas más importantes de ambos géneros. Beatles, Rolling Stones, Led Zeppelin, Queen, The Who… son solo algunos ejemplos clásicos de bandas míticas que nacieron en las islas británicas.
Otras de estas estrellas, no obstante, aparecen con una luz más tenue, eclipsada por el fulgor de las anteriores, pero igualmente brillantes. Es el caso de The Zombies, que, al margen de giras planetarias o cifras de ventas mareantes, supieron crear una obra delicada, cargada de sofisticación y emoción, que ha resistido con elegancia el paso del tiempo.
The Zombies arrancó su carrera a principios de los años 60 y parecía ser un grupo emergente más. Pero sus inclinaciones musicales enseguida los distinguieron.
No se enfocaron en el rock and roll más puro, sino por la melodía suave, con un piano del que Rod Argent sacaba música casi barroca, y con una voz, la de Colin Blunstone, que parecía provenir de un sueño.
Uno de sus grandes éxitos fue la canción She’s not there, que se coló con elegancia en las listas de éxitos. Sin embargo, ha pasado algo desapercibida en la posteridad. Hasta que llegó la virtuosa guitarra de Carlos Santana y, más de diez años después, le dio al tema una segunda vida.
Cuando 'She’s not there' subió al Olimpo
La característica principal de She’s not there no es una estridencia, sino la exquisitez. No todo es producción, la melodía predomina en los poco más de dos minutos que The Zombies dedicó a esta canción. Una composición casi onírica en la que la atmósfera melancólica es tan importante como el virtuosismo instrumental.
Pero si hablamos de virtuosismo instrumental tenemos que hablar de la guitarra de Carlos Santana. El artista mexicano decidió reivindicar con su arte este tema, y lo fusionó con sus típicos y suaves sonidos latinos. El resultado fue que The Zombies alcanzó una segunda vida.
Más de una década después, y en su disco Moonflower, Santana incluyó su versión de She’s not there. El músico conservó la esencia nostálgica de la original, pero la vistió con los quejidos de su inconmensurable guitarra y la pasión de la percusión que suele acompañar a las composiciones del mexicano.
Este resurgir confirmó que The Zombies no fue una banda más, sino una piedra que el tiempo ha labrado con paciencia hasta convertir en joya. La carrera del grupo está llena de idas y venidas y reuniones, pero consiguieron publicar su obra maestra, Odessey and Oracle, a finales de los 60.
Con la fusión interpretativa de Santana se recuperó la melancolía melódica de principios de los 60, más de diez años después. Con su versión, el guitarrista construyó un puente entre dos mundos musicales para que lo transite, con gusto, aquel melómano que lo desee.
Los clásicos son eternos, aunque haga falta tiempo para reconocerlos, y She’s not there es el mejor ejemplo de que las buenas canciones no envejecen, solo esperan. La belleza serena de The Zombies encontró su contrapartida perfecta en la pasión de la guitarra de Carlos Santana. Y la banda británica disfrutó del lugar en el sol que siempre se mereció.