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Andrés Amorós
Crónica deAndrés Amorós

Una Feria de San Miguel con más público que nunca

Oreja al valor de David de Miranda y a la estética de Juan Ortega

Act. 26 sep. 2025 - 22:52

Aspecto de La Maestranza de Sevilla antes del primer festejo de la Feria de San Miguel

Aspecto de La Maestranza de Sevilla antes del primer festejo de la Feria de San MiguelX: @maestranzapages

Siempre me ha gustado la sevillana Feria taurina de San Miguel todavía más que la Feria de Abril: tradicionalmente, hay menos agobio, todo es más fácil y agradable, acuden menos turistas, el ambiente es más auténticamente sevillano… Por lo menos, así había sido hasta ahora.

Cuando la Feria de San Miguel cumple 150 años, todo parece haber cambiado. El riesgo actual de Sevilla nace de su éxito: el centro de la ciudad está abarrotado de turistas de muchos países. Para la economía, sin duda, es muy bueno, pero, con esto, mantener la esencia de esta ciudad única no resulta fácil. Se advierte ya en muchas cosas cotidianas la eficacia como gestor del alcalde José Luis Sanz; también está impulsando muchas actividades turísticas y culturales. (Falta hacía, porque Málaga se había adelantado mucho, en este terreno). Este fin de semana, la ciudad parece hervir de actividades… y vuelven los toros.

No recuerdo una Feria de San Miguel con los llenos tan asegurados. En el último año del actual contrato, Ramón Valencia ha programado tres carteles muy atractivos. La campaña antitaurina del ministro Urtasun sigue cosechando éxitos… Y el momento actual de Morante hace que todos los públicos se peleen por conseguir entradas para verlo. Acierta plenamente Canal Sur al transmitir en directo toda la Feria y anunciar su propósito de hacer lo mismo en la próxima Feria de Abril: muchos miles de espectadores lo agradecerán, estoy seguro. (Digo lo mismo de Telemadrid: aplaudo rotundamente que retransmita la corrida de toros de Morante, el día de la Hispanidad, para la que es imposible conseguir una entrada).

En este veranillo de San Miguel, reluce al sol como la joya que es la Plaza de los Toros. La afición sevillana se divide ahora entre los dos diestros actuales de la línea estética, Juan Ortega y Pablo Aguado. (Morante es otra cosa). Al no poder torear el lesionado Manzanares, acierta la empresa al acordarse de David de Miranda, que triunfó en la Feria de Abril y ha encadenado luego éxitos. Se guarda un minuto de silencio por el fallecimiento de María del Mar Tristán, subdirectora de la Banda de Tejera.

Los toros de Victoriano del Río (segundo y quinto, con el hierro de Cortés) sacan casta, los cuidan en varas pero se vienen arriba; destacan el bravo cuarto y el repetidor quinto. Juan Ortega corta una oreja, por su estética sevillana, y David de Miranda, otra, por su valor impávido. Pablo Aguado, jaleado por sus paisanos, deja lances y muletazos de buen gusto.

Aunque sorprenda, abre cartel Juan Ortega, que tiene ya once años de alternativa, ha tardado en destacar. Últimamente, ha logrado momentos brillantes más que faenas completas: es el sino de este tipo de diestros.

Juan Ortega, con la muleta este viernes en Sevilla, donde también cortó una oreja

Juan Ortega, con la muleta este viernes en Sevilla, donde ha cortado una orejaEuropa Press

El primero flaquea y, por eso, embiste con la cara alta. Ortega dibuja dos verónicas hondas, solamente dos. Con un toro flojo, el primer doblón brusco da con el animal en la arena. El público está deseando gritar ¡olés! pero, entre la casta y la flojera del toro, Ortega no está a gusto. Con los enganchones, surgen algunos pitos. Mata yéndose, de un bajonazo, y, sorprendentemente, algunos lo aplauden: así está el público, incluso en la muy sabia Sevilla… Una señora sentencia: «¡Ná de ná!».

En el cuarto, se luce Ortega en el quite en dos verónicas y la media. Cuando va a brindar al público, el toro le embiste y resuelve la situación con torería. Es un animal muy bravo, con casta y emoción; se come la muleta. La primera serie ya levanta un clamor, con bonitos muletazos, rodilla en tierra. En los derechazos y naturales, está algo más apurado. Vuelve al final a torear rodilla en tierra, con estética sevillana, que encandila al público. Mata caído: oreja.

El onubense David de Miranda ha logrado salir del ostracismo con unas demostraciones de valor fuera de lo común; deseo que los toros lo respeten pero está arriesgando mucho. ¿Demasiado? Ha de abrirse paso pero se está jugando la cornada.

David de Mirada cortó una oreja este viernes en La Maestranza, que colgó el cartel de «No hay billetes»

Una larga de David de Miranda este viernes en La MaestranzaEuropa Press

Al segundo, lo pican muy poco. Se luce Aguado en una chicuelina lenta y replica David, con el capote a la espalda, muy valiente. Aunque el toro embiste a media altura y queda corto, de Miranda no se inmuta, con valor impávido. Al final, citando de frente, sin ayuda, nos hace pasar verdadero miedo. Con el público en pie, mata decidido: oreja.

El quinto acude al caballo al relance, le pegan, se duerme en el peto; saca muchos pies, pone en apuros a los banderilleros; en la muleta, arrea, con fiereza: es un Bolero que repite tanto como el de Ravel. Cae en la cara del toro Cándido Ruiz y el diestro, ya con la muleta en la mano le hace un quite merecedor de premio. Comienza David haciendo la estatua y la res, como es lógico, le pone en apuros. Liga luego con emoción muletazos de mano baja. La faena va a menos: para la música. Vuelve a subir la emoción con el arrimón final. Después de eso, el toro todavía va largo, si le dan distancia, en cuanto lo ve. Mata fácil.

No toreó Pablo Aguado en Logroño por estar lesionado en una muñeca; en Guadalajara, tuvo que descabellar muchas veces. En este final de temporada, ha mejorado claramente, en su entrega y en la sensación de mayor seguridad. La naturalidad es su gran baza; la espada, su punto flaco.

Dejan que el tercero se estrelle contra el burladero y se parte el pitón. El sobrero, largo y alto, rebasa los 600 kilos, mansea en el caballo, protesta, es incierto; a media altura, pega arreones. Pablo Aguado está aseado, voluntarioso, pero no impone su mando. Con habilidad, deja un espadazo atravesado.

Pablo Aguado, con el primero de su lote, negro burraco de 606 kilos

Pablo Aguado, con el primero de su lote, un toro negro burraco de 606 kilosEFE

Recibe fácil al último. En varas, suena la música, en honor del picador Salvador Núñez, que se despide del toreo: uno de esos detalles que hacen de la Maestranza una Plaza única. (Los picadores también son toreros, por supuesto, igual que los banderilleros). El público, en pie, lo despide con una emocionante ovación. En banderillas, el toro hiere a Sánchez Araújo: parece llevar un puntazo no grave en el glúteo. Brinda Pablo a Salvador Núñez y se repite la ovación. El toro embiste pero queda corto, pone en apuros al diestro, que lo resuelve con torería. Cuando el toro se para, en vez de forzarle a embestir, recurre al desplante, con la muleta plegada. El trasteo es desigual, con buen estilo pero falta mando; se advierte al rematar las series, con apuros. Mata a la segunda y lo despiden con una cariñosa ovación.

No ha sido una tarde redonda pero hemos visto cosas meritorias, en las dos líneas, la del valor (David de Miranda) y la estética (los dos diestros sevillanos). El público sale contento. Para mí, la gran noticia es que se haya colgado ya el «No hay billetes»: no recuerdo ninguna Feria de San Miguel que haya suscitado tanta expectación. Cada uno en lo suyo, Morante y Urtasun lo están logrando…

POSTDATA. En el Ayuntamiento de Sevilla, Manuel Alés, el teniente de alcalde delegado de Fiestas Mayores, ha presentado la nueva marca «Sevilla, ciudad taurina», que va a englobar toda una serie de actividades culturales y taurinas. El promotor de esta iniciativa es José Luque Teruel, de ilustre dinastía taurina, juez, Presidente de la Maestranza y de la Unión de Presidentes de Plazas de Toros de España. Que Sevilla es una ciudad taurina es una verdad indiscutible: la cultura y el arte taurino forman parte de su alma. No es la única: Madrid debería tomar nota de esta iniciativa y otras muchas ciudades españolas tienen también una historia taurina importante. (Incluso Barcelona, aunque ahora se niegue la historia: llegó a tener tres Plazas). Ahora mismo, una Iniciativa Popular quiere prohibir la protección legal de la Fiesta para que puedan prohibir los toros, si así lo deciden, un Ayuntamiento o una Comunidad antitaurinos. Es un grave riesgo, alentado paradójicamente desde el Ministerio de Cultura por el ministro Urtasun; también un ataque frontal a nuestra cultura popular, justamente por ser española.

FICHA

  • Sevilla. Plaza de la Real Maestranza. Feria de San Miguel. Viernes, 26 de septiembre. «No hay billetes».
  • Toros de Victoriano del Río (segundo y quinto, con el hierro de Cortés); tercero, sobrero: con casta, de juego variado. Destacan el muy bravo cuarto y el muy repetidor quinto.
  • JUAN ORTEGA, de azul y oro, bajonazo (silencio). En el cuarto, estocada caída (oreja).
  • DAVID DE MIRANDA, de rosa y oro, estocada (oreja). En el quinto, estocada corta (saludos).
  • PABLO AGUADO, de grana y azabache, estocada atravesada (saludos). En el sexto, pinchazo y estocada (ovación de despedida).
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