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El ministro de Cultura de España, Ernest Urtasun, en Mondiacult 2025EFE

El ministro Urtasun mezcla la cultura con la Agenda 2030 ante representantes de 160 países

El ministro Urtasun clausuró en Barcelona el foro Mondiacult 2025

Que el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, iba a aprovechar el foro de Mondiacult 2025, celebrado en Barcelona con representantes de ministerios de cultura de 160 países del mundo, para vender su agenda ideológica era algo que se daba por descontado.

Sin embargo, ha ido un paso más allá y no ha tenido empacho en enmarcar toda expresión cultural en la Agenda 2030, excluyendo todo lo que se salga de ese constreñido marco.

Mondiacult 2025, la Conferencia Mundial organizada por la Unesco sobre Políticas Culturales y Desarrollo Sostenible, concluyó este miércoles en Barcelona con la aprobación unánime de una declaración final que insta a que los derechos culturales pasen a ocupar un lugar central en las políticas públicas del futuro.

El documento, suscrito por todas las delegaciones presentes, pone el foco en la necesidad de concebir la cultura como un componente esencial del desarrollo humano y social, más allá de su tradicional consideración como bien simbólico o instrumento económico.

En palabras recogidas en el texto, se aboga por que los «derechos culturales sean el motor de las políticas públicas del futuro», una afirmación que resume el espíritu de la cumbre y su voluntad de orientar el rumbo de las decisiones gubernamentales hacia un enfoque más integrador.

Ernest Urtasun, ministro de Cultura y presidente de la mesa de la conferencia, subrayó la trascendencia del acuerdo alcanzado.

En su intervención, destacó que es la primera ocasión en que un encuentro de estas características, con representantes ministeriales de todo el mundo, culmina con un compromiso explícito para incluir la cultura como un objetivo de desarrollo sostenible (ODS) en la agenda global posterior a 2030.

«Por primera vez», señaló, «todos los ministros reunidos han acordado que la cultura sea un objetivo de desarrollo sostenible en la agenda global a partir de 2030».

El titular de Cultura expresó su satisfacción por el desarrollo de la conferencia, que reunió a más de 160 delegaciones de distintos países. A su juicio, este encuentro marcará un antes y un después en la percepción del papel de la cultura a nivel internacional. «La huella que dejará Mondiacult 2025 es que no hay futuro sin cultura», afirmó con rotundidad.

La cita, concebida como un espacio de reflexión y cooperación, ha servido también para compartir buenas prácticas, diagnosticar los retos actuales del sector cultural y establecer líneas de trabajo conjuntas.

La declaración final recoge compromisos en ámbitos como la protección de los derechos culturales, la equidad en el acceso a la cultura, la promoción de la diversidad lingüística y el respeto a las identidades locales.

Los temas de Mondiacult 2025 han sido los habituales de las agendas globalistas: cambio climático, inmigración, inteligencia artificial... En este escenario, los firmantes consideran que la cultura debe jugar un papel transversal, integrador y transformador, contribuyendo tanto a la cohesión social como a la sostenibilidad medioambiental y económica.

El evento ha sido considerado por sus organizadores como un punto de inflexión que refuerza el vínculo entre políticas culturales y derechos humanos. A través de esta declaración, los gobiernos se comprometen a garantizar que las expresiones culturales y artísticas, así como el patrimonio material e inmaterial, se integren plenamente en los marcos de desarrollo sostenible.

Queda por ver cómo se traducirá este compromiso en acciones concretas, lo que refuerza la crítica de que esta clase de foros no son más que eventos de autorreferencialidad sin consecuencias reales, pero la unanimidad alcanzada en Mondiacult 2025 refuerza la aspiración de que, en el futuro, la cultura deje de ser un apéndice en las agendas políticas y se convierta en un eje fundamental del progreso global.