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Yolanda Díaz

La ministra de Trabajo, Yolanda DíazEFE

Yolanda Díaz confunde «profesar» con «infligir» y amenaza a Trump en medio de un lío lingüístico

La vicepresidenta segunda del gobierno confunde términos y se pierde en el lenguaje inclusivo en su amenaza a Trump

Se suele decir que los políticos tienen una habilidad asombrosa para decir de todo sin decir nada y emplear un lenguaje casi críptico que resulta incomprensible para el común de los mortales porque, en realidad, no significa nada.

Este miércoles, en un corrillo con periodistas en el Congreso de los Diputados, Yolanda Díaz ha demostrado que es una maestra en ese arte.

Hablaba la vicepresidenta segunda del gobierno de Trump y de la advertencia que el presidente de Estados Unidos realizó de que si España no empieza a trabajar para subir al 5 % del PIB el gasto en defensa impondría aranceles a nuestro país.

Aparentemente muy enfadada, ceño fruncido, tono de directora despótica de internado de novela de Charles Dickens, Yolanda Díaz pronunció una respuesta a la advertencia de Trump que pretendía sonar firme para transmitir la fortaleza de España frente a la superpotencia occidental.

Pero el resultado fue un galimatías en el que la también ministra de Trabajo señaló entre otras cosas, que Trump «quiere ‘profesar’ un castigo a España» y que ese castigo que Trump quiere «profesar» a España le saldrá muy caro a Trump, porque, lejos de perjudicar «a los españoles y a las españolas» perjudicará «a los norteamericanos y a las norteamericanas».

«Voy a decirle al señor Trump que el pretendido castigo que quiere profesar a los españoles le va a salir muy caro a los norteamericanos» (se entiende que aquí aún no se había dado cuenta la vicepresidenta de que se había olvidado de desdoblar el género).

Pero ¿qué es lo que ha dicho literalmente Yolanda Díaz? Según el diccionario de la Real Academia Española, «profesar» significa «tener o mostrar un sentimiento o una actitud hacia alguien o algo» como, por ejemplo, «le profesan cariño, admiración».

La RAE recoge otras acepciones: «defender o seguir una idea o una doctrina», «ejercer una profesión o un oficio», «enseñar una ciencia o un arte»…

La frase de Díaz, por lo tanto, o no tiene sentido o se introduce en los confusos terrenos del realismo mágico, la metafísica o la psicodelia. En cualquier caso, lo que probablemente quiso decir la vicepresidenta es «infligir», que la RAE define como «causar daño» o «imponer un castigo».

Luego anuncia: «Me quiero explicar», ¿tal vez quiso decir ‘me voy a explicar’ o ‘quiero explicarme’? Y, a continuación, procedió a amenazar a Estados Unidos con que los aranceles se vuelvan en su contra:

«Le voy a dar una mala noticia al señor Trump y es que la balanza comercial de España con Estados Unidos es deficitaria. Hay que recordárselo al señor Trump. Esto quiere decir algo tan sencillo como que si él practica estas políticas va a perjudicar directamente a los norteamericanos y a las norteamericanas. Si llevase esa amenaza, esa política del odio adelante no castigaría a nuestro país. Le rebotaría directamente a los norteamericanos y a las norteamericanas» (ahora sí se acordó del lenguaje inclusivo).

Y añadió: «En España mandan los españoles y las españolas, no el señor Trump. No somos su protectorado».

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