Fragmento de Maestro de escuela (la clase) de Jan Josef I Horemans
¿Cuáles son las dos únicas letras del abecedario que no son originarias del latín?
Antes se consideraban «letras extranjeras» o «letras adicionales». «Grafías ajenas al sistema ortográfico tradicional del español», según la RAE
Hoy están plenamente adaptadas y aceptadas, común y académicamente, pero hubo un principio en que dos letras del actual alfabeto no existían en el original. Letras extranjeras que se han «nacionalizado» hasta ser ya parte «legal» del español.
En aquel principio era el latín y sobre él se construyó el abecedario. Dice la Ortografía de la Lengua: «La w no existía en latín, razón por la que no se localiza en voces patrimoniales españolas. De hecho, durante mucho tiempo fue considerada una letra extranjera, no perteneciente a nuestro abecedario y ajena a nuestro sistema gráfico; de ahí que los extranjerismos que la incluían se adaptaran al español con otras grafías, normalmente gu o v: al. Welf > esp. güelfo; ingl. wagon > esp. vagón».
«Letra adicional»
La «w» es una letra extranjera y hasta la reforma ortográfica de 2010 se la consideraba como «letra adicional», del mismo que la «k», la otra letra no originaria del latín, de la que la RAE explica: «La letra k en representación del fonema /k/ se emplea hoy en español, en cualquier posición, en la escritura de numerosos préstamos de muy diverso origen que contienen esta letra en su grafía originaria, o en su transcripción al alfabeto latino cuando se trata de voces tomadas de lenguas que emplean otros alfabetos u otros sistemas de escritura».
La curiosidad de «whisky»
La letra «w» entró en español por préstamo «y solo se emplea en la escritura de voces procedentes de otras lenguas, en las que puede representar, según los casos, dos fonemas distintos: el vocálico /u/ y el consonántico /b/», dice la RAE. Una curiosidad es la palabra en inglés original «whisky», que contiene las dos letras en cuestión, para la que en un principio se propuso «güisqui» como adaptación (se suprimen las extranjeras «w» y «k»), pero ahora se propone como mejor «wiski» porque conserva las «w» y «k» etimológicas que ya forman parte del abecedario español.